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62 AGENDA Necrológicas MIÉRCOLES 20 s 12 s 2006 ABC Ralph Daly s Diplomático Ralph Daly: un irresistible orador Administrador del Servicio Colonial, ayudó a evitar la extinción del orix en Omán Ralph Daly, fallecido a los 82 años de edad, pasó la mayor parte de su vida en el mundo árabe y vivió sus últimos 37 años en el Sultanato de Omán. El tiempo que pasó en Omán fue la época más satisfactoria de su larga y variopinta carrera, pues fue ahí donde, bajo la égida del sultán Qaboos, pudo dedicarse a la causa de la conservación del medio ambiente, y desempeñó un papel fundamental en la resurrección del orix de Arabia de una extinción casi asegurada. En 1969, dos años después de jubilarse del Servicio Colonial, Daly se incorporó al departamento de enlace de Petroleum Development (Omán) y ejerció de representante de la compañía en la provincia de Dhofar, en el Sur de Omán. Sus viajes por el sultanato le dieron la oportunidad de explorar las ricas fauna y flora del país, por lo general desconocidas. Su avistamiento en 1971 de un grupo de orix salvajes en Wadi Miltan, cerca de la frontera con Yemen del Sur, es uno de los últimos de los que se tiene constancia. En 1974 Daly fue nombrado asesor para la Conservación y el Medio Ambiente en el Diwan (alto organismo gubernamental) de la Corte Real. En este cargo, que ejerció hasta su jubilación en 2002, or- ganizó estudios multidisciplinares de la flora y fauna de las montañas del norte de Omán (1975) y de Dhofar (1977) y estuvo muy involucrado en el estudio de las arenas de Wahiba llevado a cabo por la Royal Geographical Society (RGS) en 1986. También consiguió que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) le asesoraran sobre la protección de especies en peligro de extinción como el tahr de Arabia, las tortugas marinas y los halcones opacos. Entretanto, tras haberle pedido el sultán que intentara reimplantar el orix de Arabia en el desierto del centro de Omán, Daly tuvo una oportunidad única para continuar la increíble historia de la Operación Orix que en 1962 había llevado a la captura de tres orix en las arenas del norte de Wadi Hadhramut. Con éstos y otros seis animales cautivos se había creado un grupo de reproducción en el zoo de Phoenix, en Arizona, para salvar a la especie de la extinción. En 1979 se trasladaron los primeros orix de Arizona a Omán, y en enero de 1982, tras un largo periodo de preparación, fueron soltados en el desierto. Vigilados atentamente por las tribus Ralph Daly locales, los orix salvajes proliferaron y se unieron a orix nacidos en cautividad en Jordania y Bahrein. Hacia 1996, el número de animales salvajes ascendía a cerca de cuatrocientos cincuenta y deambulaban libres por una zona desértica que después se inscribió en la lista del Patrimonio Natural Mundial de la UNESCO como Santuario del orix de Arabia Desgraciadamente, más adelante el número de orix se redujo considerablemente por un rebrote de la caza furtiva. El trabajo de Daly con WWF, IUCN, y la Fauna Flora Preservation Society (FFI) y el generoso apoyo del sultanato al Sir Peter Scott Fund, ayudaron a Omán a convertirse en uno de los principales actores en la conservación de la biodiversidad. La extraordinaria labor de Daly en este campo le hizo merecedor de la Orden de Omán (Civil) en 1980, y de la Orden del Arca Dorada en 1985, y más tarde recibió un homenaje de la RGS, la FFI y la Universidad de Durham. Ralph Hinshelwood Daly, hijo de un oficial del ejército, nació en Glasgow el 26 de enero de 1924 y fue educado en Sherborne. Un interés precoz por la cetrería y repetidas visitas a los lagos de Escocia fueron la base de su amor por la historia natural. Ingresó en la Guardia Galesa en 1944, y luchó con su División Acorazada en su avance por el norte de Europa en la primavera de 1945. Tras abandonar el ejército en 1947, ingresó en el Servicio Político de Sudán, donde trabajó como comisario adjunto de distrito en la oficina del Gobernador de Jartum, antes de ser enviado para aprender árabe al Centro de Estudios Árabes de Oriente Próximo en Líbano. Al volver fue destinado a la provincia de Kordofan, donde permaneció hasta que la inminente independencia de Sudán provocó su traslado al Servicio Colonial. En 1955 fue destinado al Protectorado de Adén del Este, bajo el mando del coronel Hugh Boustead, el Consejero Residente británico en Al Mukalla, que también había estado destinado en Sudán. Como viceconsejero para las zonas del norte destinado en Seiyun, Wadi Hadhramut, las responsabilidades de Daly incluían un proyecto para la lu- cha contra la hambruna, que proporcionaba préstamos a los agricultores y bombas de agua a los campesinos locales. A Daly, formado en el modo de vida paternalista de Sudán, le encantaba la idea de implicarse a fondo en el desarrollo básico, algo para lo que estaba altamente cualificado gracias a su dominio del árabe vernáculo. Daly era un orador irresistible, un atributo muy apreciado en la sociedad árabe. Esto, junto con su travieso sentido del humor y su sonora voz, le ayudó a ganarse la confianza de los árabes cuyo bienestar estaba encargado de fomentar. Fue en Saiyun donde por primera vez oyó hablar de la destrucción del orix de Arabia a manos de grupos de caza motorizados de fuera del protectorado. El siguiente cargo de Daly fue el de Agregado Político en el protectorado de Adén Oriental. Esto coincidió con el estallido de la guerra civil en Yemen, algo que le causaría problemas considerables cuando la mal definida y porosa frontera entre Yemen y Beihan se convirtió en trampolín para incursiones hostiles desde el norte. Durante este agitado periodo conoció y se casó con su mujer Elizabeth. En 1963 regresó a Al Mukalla como Asesor Residente en Funciones, antes de ser destinado a la desafortunada Federación del Sur de Arabia. En octubre de 1967, poco antes de que Arabia del Sur se independizase como República Popular del Sur de Yemen, se retiró del Servicio Colonial. Le fue concedida la Orden del Imperio Británico. Ralph Daly fue enterrado en Omán. Le sobrevive su mujer, que comparte su fuerte cariño por el país que se convirtió en su hogar. Daily Telegraph UK Francisco Soler Macià El presidente de Honor del PSPV- PSOE de Elche, Francisco Soler Macià, abuelo del actual candidato a la Alcaldía de la localidad, Alejandro Soler, ha fallecido a los 95 años. Soler Macià, que tenía el carné número 1 de militante de este partido en Elche, nació el 13 de agosto de 1911 en el barrio ilicitano del Raval y era uno de los militantes socialistas más veteranos de toda España. cáncer de hígado. Siempre será recordado por el heroico rescate de su compatriota John Martin después de que la embarcación de éste chocara con un iceberg sumergido en el Océano Sur durante el BOC Challenge de 1990 91, por lo que Reed recibió la mayor condecoración civil surafricana, la Wolraad Woltemade, por su valentía en el rescate de Martin en unas condiciones extremas. alternativa el 18 de enero de 1953 de manos de Octavio Martínez Nacional y en presencia de Enrique Vera. El punto de torero gitano que tuvo en su carácter le hizo ser enamoradizo. Así se dejó querer por la gran diva de la canción francesa Edith Piaf; también quiso mucho a la cantante Fina de Granada madre de sus hijos Juan Carlos y Yeyé, y a su queridísima Piqui, su gran apoyo humano y amoroso. Juan Luis de la Rosa El veterano Juan Luis de la Rosa, decano de los toreros de su tierra, Almería, ha fallecido en su domicilio de aquella ciudad andaluza, donde fue espejo de admirable torería. Juan Luis de la Rosa ejerció en la plaza con singular estilo. Tomó la Bertie Reed El navegante surafricano Bertie Reed, que completó tres vueltas al mundo en solitario, ha fallecido en un hospital de las afueras de Ciudad del Cabo a los 63 años aquejado de un Profesor García San Miguel Ha muerto Luisón García San Miguel, catedrático de Filosofía del Derecho. Fue un hombre que jugó un papel importante en la transición y que, con independencia de la coyun- tura política, desempeñó un rol muy a tener en cuenta en la formación de nuevas generaciones y en la reactivación de otras no tan jóvenes. Pertenecía a la elite que consumía seis horas de lectura al día, para compaginarlas con seis de debate, seis de amistad, y a veces seis de sueño. Tuvo una sobresaliente influencia en los cambios de mentalidad que han permitido el llegar a la situación política que hoy disfrutamos. Hablaba y sabía de tantas cosas que su conversación nos hacía más sagaces y más cultos. Él, a diferencia de otras personas, supo dejar escritas sus ideas para que puedan disfrutar de lo que nosotros disfrutamos, quienes no le conocieron. Fue un demócrata convenci- do que transitó de una a otra idea sin moverse de sus experiencias personales, cuidando celosamente que ningún elemento externo le hiciese renunciar de su amor al Estado. Sus alumnos y los compañeros, a los que tanto nos enseñó, consideramos (como un día dije dirigiendo unos cursos de verano) que a España le hacen falta mucho más intelectuales como él y muchas menos estrellas. Las personas como Luis aunque no sean socialistas se siembran y hay que evitar que mueran. El equipo director de la Facultad de Derecho de la Universidad de Alcalá, su profesorado, sus alumnos y su personal de administración y servicios le echaremos de menos. José María ESPINAR