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ABC MIÉRCOLES 20- -12- -2006 El primer ministro palestino responsabiliza a Abbás de los choques y pide unidad Ismail Haniyeh 31 España deplora la sentencia y ofrece su ayuda El Gobierno español deploró ayer la decisión del Tribunal Superior de Trípoli de condenar a muerte a cinco enfermeras búlgaras y un médico de origen palestino, según informó la Dirección General de Comunicación Exterior (DGCE) en un comunicado. No obstante, añade el texto, el Ejecutivo confía en que el Tribunal Supremo libio, al que podrán apelar los acusados, revise la sentencia, y ofrece su ayuda para intentar encontrar una solución satisfactoria a esta cuestión. España, junto al resto de los países de la Unión Europea, seguirá esforzándose para que se pueda encontrar una solución que dé satisfacción tanto al problema que padecen los afectados, como al sufrimiento de los miembros del personal médico del hospital de Bengasi que han sido responsabilizados de los tristes hechos afirma el comunicado. antes y sometidas a múltiples torturas para obligarlas a confesar un delito que no habían cometido- ha transcurrido en un clima emocional muy alto por parte de los representantes de las familias de los niños contagiados. GADAFI VUELVE A RETARNOS A TODOS La apuesta de Trípoli es revivir su régimen socialista que los islamistas ven como una excrecencia necrosada del Occidente corrupto HORIZONTE oportuno estar a bien con la hiperpotencia y en ese contexto hay que situar la visita de José María Aznar a Trípoli, caballo regalado incluido. Mas es en medio de la sensación general de que Occidente está perdiendo su pulso con el otro lado del Mediterráneo en el que hay que situar la sentencia de ayer. Cuentan quienes han tenido que ocuparse de este caso de las enfermeras búlgaras en primera línea, que cuando surgió en 1999 era algo que se veía venir. Que, de hecho, los polacos, que también podían haber sido falsamente encausados, alcanzaron a sacar a toda su gente a tiempo. Que incluso, en un momento dado, los libios ofrecieron un acuerdo por un montante de 9 millones de dólares por cada uno de los 426 niños infectados con el virus. Cifra muy próxima a la compensación que Libia pagó a las víctimas del atentado terrorista contra el avión de la Pan- Am caído en Lockerbie. Vista la imposibilidad de considerar la estratosférica cantidad, la condena de ayer en Trípoli fija una indemnización de 30 millones de dólares, cifra sospechosamente cercana a la deuda histórica de Libia con Bulgaria. La UE tiene ante sí un gran reto. Bulgaria será uno más en la Unión dentro de doce días. Sus tres últimos gobiernos, encabezados por el conservador Ivan Kostov, por Simeón de Bulgaria y por el socialista Sergei Stanishev han buscado llegar a cualquier acuerdo legítimo con el régimen de Gadafi. El Gobierno de Sofía estuvo representado ayer en la lectura de la sentencia por su viceministro de Exteriores, Feim Chausev, no por casualidad un musulmán. El proceso se ha demorado injustificadamente. Y precisamente ahora que Bulgaria se convierte en miembro de pleno derecho de la UE Gadafi encuentra la ocasión de librar un nuevo pulso. Su Al- Yamahiria Árabe Libia Popular Socialista se ha quedado descolocada en un tablero en el que los regímenes socialistas están muertos y en el mundo árabe son identificados como una excrecencia necrosada del Occidente corrupto. Gadafi necesita volver a jugar en las grandes ligas del Islam- -al que nunca renunció: intentó compatibilizarlo con el socialismo. Y Gadafi sabe que la vía más corta para ser aclamado por los terroristas que asesinan cada día en Bagdad es convertirse en el justiciero que hace hincar la rodilla a Occidente por la muerte de más de 400 niños libios. Que Luc Montagnier y otros especialistas hayan testificado que esos niños estaban infectados antes de la llegada a Libia de las enfermeras búlgaras y el médico palestino que ejerce la función leninista de tonto útil es cuestión ancilar. Gadafi está de nuevo en las grandes ligas. Y Bulgaria, que estuvo desde la primera hora presente en Irak con tropas, tiene que pagar ahora un precio. Y la UE y Estados Unidos estarán tras ella. Gadafi reta a Occidente. Una sala de banquetes te ya que las pruebas presentadas por la acusación no confirman en absoluto la culpabilidad de las enfermeras búlgaras; la defensa ha desmontado todas las pruebas de la acusación. Tampoco se han aceptado las pruebas presentadas por el prestigioso científico Luc Montagnier, descubridor del virus del sida que demuestran que el contagio de los niños se había producido en el hospital infantil de Bengasi ya antes de la llegada de las enfermeras. El juicio, que comenzó en febrero de 2000- -las enfermeras habían sido detenidas un año Una vez leído, el veredicto fue largamente aplaudido por los familiares presentes en la sala quienes corearon, al conocerse la sentencia, Alá es grande Antes de comenzar el juicio, un numeroso grupo de familiares de los niños portaban pancartas en que se leía ¡Muerte a los asesinos de los niños! ¡Sida made in Bulgaria! y ¡Viva la justicia libia! Minutos después de leída la sentencia, la zona aledaña al tribunal parecía, según la enviada especial de la radio búlgara Darik, una sala de banquetes ya que muchos libios, sonrientes, se daban la enhorabuena y festejaban la sentencia. La sesión de ayer del tribunal de Trípoli fue precedida por una intensa campaña de la prensa libia de difamación y ataques virulentos contra las enfermeras búlgaras. El diario Shems comentaba en portada que quien pone en tela de juicio la justicia del tribunal y la causa de los niños libios, cargará con toda la responsabilidad. Las enfermeras búlgaras han resultado ser más salvajes y sanguinarias que Hitler, Gengis Khan y Nerón publicaba el lunes pasado el diario Yamahiria Una vez dictada la condena a morir en la horca, el ministro de Asuntos Exteriores de Libia, Abd al- Rahman Muhammad Shalgham, declaraba que ésta no es la sentencia definitiva, ya que se abre la vía de apelación al Tribunal Supremo y, si éste confirma la pena de muerte, la decisión final corresponde al Consejo Judicial Supremo de Libia, integrado por nueve miembros. Ramón Pérez- Maura ¡S e ha hecho justicia! ¡Somos felices! El grito de Subhy Abdalah, cuya hija de 7 años murió de un SIDA contraído en el caso que fue sentenciado ayer en Libia resume bien toda la farsa judicial montada por el régimen de Muamar alGadafi. Un dato- -no menor- -a tener en cuenta es el indeleble sedimento de oposición al régimen de Gadafi en la ciudad de Bengasi, en la que supuestamente sucedieron los hechos que ayer fueron sentenciados por el Tribunal Penal de Trípoli. El coronel Gadafi detenta el poder desde que el 1 de septiembre de 1969- ¡hace 37 años! -derrocara en un golpe de Estado a la Monarquía que en la década precedente y gracias al petróleo, había transformado Libia, uno de los países más pobres del Norte de África tras su independencia en 1951, en uno de los más ricos. Desde entonces Gadafi se ha convertido en un jugador de póquer que tiene como rival al Occidente entero. Ronald Reagan no se entretenía con naipes y en su ajuste de cuentas se llevó por delante a un miembro de la numerosa prole del dictador libio. En el último lustro Gadafi fue el primero entre sus pares árabes que se dio cuenta de que las tornas habían cambiado. Después del 11- S y de la intervención en Afganistán e Irak el libio creyó Muamar al- Gadafi necesita volver a jugar en las grandes ligas del Islam- -al que nunca renunció 143 METOS. TRES HUECOS A GENERAL ORAA. PARA REFORMAR.