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34 INTERNACIONAL MARTES 19 s 12 s 2006 ABC Florentino Portero LA OPCIÓN DE HAMÁS amás busca dos objetivos: acabar con el estado de Israel e imponer la doctrina islamista al oeste del Jordán, como un paso más en el camino hacia el establecimiento de un nuevo Califato. Para lograrlo tiene que aprovechar bien las oportunidades que surgen y administrar los tiempos. Hamás no es un ente aislado. Actúa en sintonía con otras formaciones o gobiernos islamistas, sean chiíes o suníes. Su principal ayuda proviene de Irán, el estado más entregado a esta causa. Todos ellos están convencidos de que Estados Unidos está empantanado en Irak y que su margen de maniobra para gestionar otras crisis ha quedado reducido a cero. Los europeos sienten vértigo ante las crisis. Amenazaron a Teherán por el programa nuclear y todo quedó en nada. Ahora frenan la aplicación de sanciones creíbles en el Consejo de Seguridad. Cerraron el grifo de la ayuda a la Autoridad Palestina cuando Hamás ganó las elecciones al Parlamento y ya comienza a deteriorarse el consenso ante las imágenes que cada día llegan de Gaza. Los islamistas saben que tienen que aprovechar los próximos dos años de la Administración Bush para consolidar su posición de fuerza en Palestina, como Hizbolá en Líbano. El primer ministro Haniyeh ha vuelto de un viaje por capitales afines con apoyo político y dinero. Ahora Hamás tiene que decidir si mantiene el pulso a Al Fatah o si cede a la formación de un gobierno de coalición. Lo primero puede derivar en una contienda civil. En su perspectiva, el aniquilamiento de los nacionalistas es necesario, pero falta por saber si es oportuno. En cualquier caso, sería muy costoso en vidas, haciendas e imagen internacional. Lo segundo les permitiría calmar la tensión y ganar tiempo. Estados Unidos se ha volcado en ayudar a Al Fatah. Personalidades como Abbás o Dahlan, líderes generacionales de esta formación, son los interlocutores posibles para lograr un estado palestino moderado y la paz con Israel. Sin ellos, poco quedaría por hacer. H Siniora recibió ayer a los senadores demócratas de EE. UU. John Kerry y Christopher Dodd AFP El Líbano, gobierno desde el búnker Desde el asesinato de Gemayel el 21 de noviembre, Siniora y su Ejecutivo viven encerrados a cal y canto y protegidos por alambres de espino. La presión exterior de Hizbolá se hace casi insoportable POR MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. Beirut registra desde hace dos semanas las mayores manifestaciones que ha vivido el Líbano en sus 63 años de independencia. Hace unos días un millón de simpatizantes de la oposición, una cuarta parte de los habitantes del país, volvió a responder a la llamada de sus líderes para pedir la dimisión del gobierno actual. La imagen del palacio gubernamental libanés es desoladora. En el Grand Serail conviven, sin salir al exterior para nada, el primer ministro y los miembros de su gabinete desde que el pasado 21 de noviembre un desconocido acribillara a balazos al ministro de Industria, Pierre Gemayel. Siniora y los suyos adoptaron esta medida argumentando motivos de seguridad, por miedo a que les ocurriera los mismo que al líder falangista cristiano. Una triple fila de alambres de espino y un militar cada medio metro protegen a las fuerzas de la mayoría de las protestas organizadas por la oposición. La aproximación al recinto no está permitida, y a las puertas del mismo sólo se pueden encontrar los minibuses que el gobierno fleta para traer a un grupo de seguidores cada vez que organiza una rueda de prensa. Dispuesto a reunirse con el presidente sirio EP AP MOSCÚ. El primer ministro libanés, Fuad Siniora, indicó que su gobierno está dispuesto a mejorar las relaciones con Siria y que ha propuesto a su presidente, Bashar al Assad, una reunión, pero advirtió de que Damasco no debe inmiscuirse en la política libanesa. En una entrevista al diario Vremya Novostei explica que en su viaje a Moscú la semana pasada señaló a las autoridades rusas que podrían ayudar a normalizar la situación en Líbano utilizando sus contactos con Irán y Siria. Críticas de la oposición El asesinato de Gemayel no hizo dar marcha atrás a la oposición, que mantuvo el llamamiento popular a la acampada de sus seguidores frente al palacio gubernamental. Esta convocatoria la había realizado antes del trágico suceso. Desde el pasado 1 de diciembre, por tanto, los siete partidos de la oposición, liderados por Hizbolá, mantienen un camping gigante en el lujoso centro de Beirut, en la misma puerta del lugar donde está encerrado el primer ministro. La técnica de presión pacífica combina esta acampada con las manifestaciones multitudinarias de los fines de semana, pero parece que tras dos marchas históricas se ha terminado la paciencia de los opositores, que exigen ahora la convocatoria inmediata de elecciones anticipadas antes de empezar a tomar nuevas medidas. Los organizadores asegu- chií de Amal, tras un enfrentamiento con musulmanes sunís la pasada semana. La minoría parlamentaria no ha encajado bien la decisión del primer ministro y considera que su decisión de encerrarse es sólo una estrategia para no escuchar al pueblo. El parlamentario de Hizbolá Ali Mokdad es uno de los que ha acusado en público a al primer ministro de convertir el palacio de todos los libaneses en el hotel de Fouad I. Debe salir a la calle a escuchar lo que su gente le pide: que se vaya Medidas legítimas El líder del Movimiento Patriótico Nacional, Michelle Aoun, fue más lejos y advirtió al actual gobernante de que sus alambres de espino no le podrán proteger en caso de una tercera manifestación. Cuando un gobierno es corrupto, es legítimo que la gente adopte las medidas que le parezca oportunas Todos los ojos están puestos en el palacio y se espera la respuesta del mandatario a la escalada de tensión que vive el país. La salida del gobierno de los miembros de la oposición significó el punto de arranque de una crisis cuyo presente y futuro se antoja muy complicado. Siniora gobierna ahora con una mayoría que se muestra débil frente a las continuas exhibiciones de fuerza de sus contrarios. ran que una media de cinco mil personas duerme cada noche en el improvisado campamento que cada jornada va mejorando sus instalaciones. Por el día, la cifra es muy superior, ya que familias enteras acuden al lugar como si de una feria se tratara. Cafés, pipas de agua, bocadillos, globos, camisetas, música a todo volumen... La acampada está transcurriendo sin incidentes pese al incremento de tensión provocado por la muerte de un seguidor