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76 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 18 s 12 s 2006 ABC DANZA JAZZ Cascanueces Dirección y coreografía: María Giménez (sobre la original de Ivanov) sMúsica: P. I. ChaikovskisVestuario: José Antonio ArroyosEscenografía: Alfonso BarajassPrincipales intérpretes: Mireia Facal, Federico Fresi, Marilu Campo, Irene García, Florent Cardinale s Lugar: Teatro de Madrid Mississipi Concierto del Mississippi Mass Choir. Lugar: C. C. de la Villa s Fecha: 14 de diciembre Una fiesta de altura LUIS MARTÍN Es cierto. Esta gente sigue teniendo un mundo propio, una historia diferente que contar y un pacto con la inventiva en los arreglos que se deja sentir desde los primeros compases de muchas de las piezas que interpreta. Además de un estreno para el disco Singing gospel Christmas este concierto del Mississippi Mass Choir ha sido una reválida para el afecto del público que mejor y más ha querido a esta coral desde que, hace ya cuatro años, se estrenasen entre nosotros. El Mississippi Mass Choir se alinea con las clásicas agrupaciones gospelianas de gran formato, que tanto lustre y proyección mundial han dado a la música vocal sacra estadounidense. En 2002 su impedimenta incluía hasta veintitrés vocalistas, pero esta vez se han presentado sólo con quince, repartidos entre sopranos, altos y tenores. La merma es considerable. Y, en el lateral izquierdo del escenario, un cuarteto de músicos de rítmica bastante prescindible cimenta el camino a las voces. Dirige David Curry. Esta atractiva maquinaria espiritual luce cumbre cuando recurre al blues y a todo el aluvión de subgéneros que busca comunión carnal con el sudoroso gospel. El resto del repertorio, con ineludibles guiños navideños, es posible que propicie un puñado de dianas seguras- Silent night y Holy night entre ellas- pero no se gana el aplauso sincero de la audiencia, que ve en ellos la amenaza de una reconstitución de Viva la Gente. Las habituales estructuraciones de conjunto, en las que una o dos voces lideran la melodía, mientras el resto del grupo teje su sólida y unísona réplica, merecen todo el concierto. Esta imparable garra gospeliana en manos de algunos avezados- -especialmente avezadas- -ejecutantes hicieron mella desde la llegada de There is none like him y tocaron el cielo con temas que, como I get excited mediado el concierto, lucieron bien entrados en rítmica. Todo ese personal que se dice amante del gospel ya puede disfrutar de las venideras fiestas con el cercano recuerdo de una noche feliz al calor de su música predilecta. Amén. Una hermosa tradición JULIO BRAVO Hablar de Cascanueces es hablar, especialmente en los países anglosajones, de una más de las tradiciones navideñas. En estos días, el inmortal ballet compuesto por Chaikovski y puesto en escena originalmente por Lev Ivanov se representa en cientos de teatros de todo el mundo, como cada año por estas fechas. En Madrid han sido varios los intentos de adoptar esta costumbre, pero ya se sabe que para el ballet clásico en nuestro país no corren buenos tiempos. Ahora, María Giménez ha querido recoger el testigo de esa tradición y junto con su todavía bisoña compañía (apenas de un año de vida) ha puesto en pie en el teatro de Madrid su propia versión, marcada por el clasicismo tanto en la coreografía- -que busca el mayor parecido con el original- -como en la puesta en escena. Y a la vista de la respuesta del público que acudió el sábado por Tres bailarines de la compañía de María Giménez, en plena actuación la tade (el teatro estaba lleno, con una gran cantidad de niños y, sobre todo, niñas, en las butacas) no parece que esté muy descaminada. No es sencilla la tarea que ha emprendido María Giménez. Crear de la nada una compañía de ballet clásico (es decir, que pueda emprender con ciertas garantías de calidad los grandes títulos del repertorio) es una hazaña. Y Cascanueces no es una apuesta fácil. La propuesta de la bailarina y coreógrafa madrileña es cauta, sensata e inteligente, ya que busca la sencillez. La maravillosa partitura de Chaikovski es un guía extraordinario, y por ella se desliza con corrección y buena letra el movimiento trazado por María. La compañía está todavía REUTERS muy tierna y su directora no los fuerza para lograr una versión distraída, con encanto y naturalidad, donde lo más llamativo es el vals de las flores y el paso a dos, convertido en esta coreografía en un paso a tres entre Clara (una muy dinámica Mireia Facal) el Cascanueces (noble, valiente y decidido Federico Fresi) y el Hada de Azúcar (Marilu Campo) Pablo Jiménez rescata la poesía renacida y viviente de Renée Vivien ANTONIO ASTORGA MADRID. Lo realmente magnético y magnífico de la lírica de Renée Vivien es que uno se siente invadido por la realidad de lo que relata dice Pablo Jiménez Burillo de la poeta que murió a los 32 años dejando una docena de poemarios, alguna novela artificiosa y un excelente puñado de prosas y cuentos. Después de la griega Safo, Renée Vivien es la primera mujer que, sin máscaras, escribe poemas de amor a otra mujer: musicales, vividos, llenos de presencias, de intimidad, de amor. Es el amor con su angustia, con sus incertidumbres y con su dolor anota Pablo Jiménez en la introducción a su traducción de Estudios y preludios (Tf. editores) el libro de amor que Renée Vivien consagra a su gran amor, Natalie Barney, que se presenta este jueves. Vivien llegó desde Gran Bretaña a la alta sociedad parisina al final del siglo XIX. Es un mundo más artificioso en el que la elegancia equivale al artificio- -dice Jiménez- -y se enfrenta a lo natural, a lo que no es bello. Lo artificioso es lo bello y los personajes más elegantes del momento eran los grandes homosexuales, que marcaban la moda Natalie Barney gestionó un salón literario en cuyo patio había un templete donde sus amigas interpretaban a sacerdotisas griegas. El safismo estaba en pleno apogeo y la imagen de las Evas estériles y bellas tenía una prestigiosa tradición no sólo en los versos de Baudelaire- -que tanto influiría en Vivien- -sino sobre todo en la tradición del simbolismo que Pablo Jiménez Burillo ABC había creado un arquetipo de mujer virgen, delgada, cruel e inescrutable dice el autor. En noviembre de 1899 Vivien conoce a Barney, que había roto con la princesa Liane de Pougy. Renée adora a Natalie como a una diosa. Encuentros y desencuentros, deseos y tristezas, ternura y desmesura presiden sus contactos: La primera noche de amor entre ellas fue un desastre. Natalie no sabe qué hacer y organiza un orgía para que dos profesionales inicien a Renée en el rito amatorio. Vivien se queda espantada, humillada y lo vuelca todo en el poema Bacante El lector se surmergirá con los versos de Vivien en un mundo de verdad, en el que no hay lugar para las poses. Son versos llenos de realidad. Poesía de sentimiento que conmueve, renacida y viviente. Vivien escribió así uno de los grandes libros de amor, cargado de fuerza y sinceridad Es lo que Pablo Jiménez Burillo transmite en su traducción de Estudios y preludios