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26 ESPAÑA LUNES 18 s 12 s 2006 ABC EL OBSERVATORIO Germán Yanke EL PROCESO COMO DEUS EX MACHINA L Gobierno (o más bien el presidente y los que haya elegido para este menester, porque muchos ministros reconocen o dan muestras de permanecer en la ignorancia) parece mantener la tesis de que el llamado proceso de paz tiene necesariamente forma de dientes de sierra. Ayer todo era optimismo, un hecho revelaba lo fundamentado de la esperanza, hoy todo es pesimismo, mañana pueden cambiar las cosas radicalmente. Están- -quienes dicen conocer al detalle la estrategia- -tan anclados en este punto de vista táctico que tienden a alejarse incluso de los dirigentes del socialismo vasco, que se ven sometidos, en el ambiente en el que viven, a una suerte de procedimiento convulso (hoy baño tibio, mañana ducha fría) y que tienden a revelar con crudeza su estado de ánimo. De pronto, el paraíso prometido se ve en el horizonte y el entusiasmo con que se afronta da la impresión de que la negociación no tendrá más dificultades que la compraventa de un local a una entidad financiera. Y, también de pronto, todo se nubla, comienza la tormenta, no se ve nada claro y aparecen los síntomas de la depresión consiguiente a reparar quiénes son realmente los que están o estarán al otro lado de la mesa. Si el Gobierno cree que, en esta circunstancia, y con toda la perspectiva que se quiera de paciencia y dificultad, lo importante es mantener el proceso se equivoca. Lo importante es la libertad E la Ley y el Estado de Derecho, habla a su público y no aumenta la desesperanza. Si se resiste, es que aún está encerrado en su burbuja totalitaria, pero puede salir. Si se teme que vuelva a la violencia, se afirma que sería un improbable suicidio, porque ya no está en una burbuja y sabe cuál es el contexto próximo y el internacional. ETA puede enfadarse, molestar, seguir en sus trece, amenazar, amagar, chantajear, quemar un autobús o destrozar un cajero, pero lo importante es que el proceso se mantenga ya que todo puede cambiar vertiginosamente. Comoel proceso esperasu Por eso no quiere evaluar la marcha de los acontecimientos y reprocha inconsistencia a quienes dan carácter de categoría a lo que ocurre hoy de falta de perspectiva a quienes pretenden sacar conclusiones de los documentos de ETA. Lo que ocurre hoy puede ser lo contrario de lo que ocurra mañana. Los papeles de la banda nos llegan con retraso, por las exigencias de la clandestinidad de ETA, y las cosas han podido cambiar, ir para adelante, volver atrás o perder sentido en ese intervalo. Así es, según la versión oficial, el proceso Y el pesimismo de los que interpretan los hechos y las palabras se ve contrarrestado con el optimismo antropológico dijo Rodríguez Zapatero que era el suyo) de quienes, según este planteamiento, ven más lejos Para los que saben claro, el que ve más lejos de entre todos es el presidente. Enmarcada la realidad en estos parámetros tiene un efecto sedante y así la tranquilidad, para el Gobierno, está ase- gurada. Debe reconocerse, de todos modos, que la interpretación de los hechos es un poco tramposa, porque sólo adquieren carácter relativo y mudable las malas noticias. Los gestos positivos son siempre válidos y el partidario de ETA puede convertirse en hombre de paz por un amable estornudo, pero nunca devendrá hombre de guerra por un escupitajo: a saber lo que ocurrirá mañana, ya veremos, mucha calma. Además, si antes del alto el fuego el presidente sabía más que nosotros (y en esa sabiduría no comunicada debía residir la confianza) ahora sabe más que nosotros y más de lo que Batasuna dice saber, empeñada como está en decirnos que todo se va al traste y en volver a llenar de violencia callejera las calles del País Vasco. Así que el Gobierno nos asegura que no tenemos modo de saber cómo está realmente el proceso mientras esté vivo, que es lo que importa. Lo bueno cuenta, lo malo puede cambiar. Todo es relativo: si el terrorista da una oportunidad, habla al Gobierno y acrecienta la esperanza; si arremete contra Si antes del alto el fuego el presidente sabía más que nosotros, ahora sabe más que nosotros y más de lo que Batasuna dice saber, empeñada como está en decirnos que todo se va al traste y en volver a llenar de violencia callejera las calles del País Vasco deus ex machina, su elemento externo y hoy no entrevisto que resuelva la situación, hay que mantener la maquinaria en funcionamiento hasta que aparezca la esperada divinidad. Hasta ese momento, al parecer, se debe confiar y se puede ir a tientas. El que ve más lejos sólo tiene que reponer las calderas y esperar la grúa que transporta al dios que lo resuelve todo. Debatir sobre ello es absurdo, si se hace ruido puede espantarse a la divinidad, si se llena el escenario a lo mejor no hay sitio para que la grúa se mueva. El silencio es la regla. Todos callados, sin poner pegas, escuchando esperanzados cómo la maquinaria sigue su curso. Lo peligroso es que el Gobierno acepte, como parece, que habrá solución aunque no sabe ahora cuál será realmente, sino también que piense que lo que tiene entre manos es un mecanismo que sólo precisa la adecuada tecnología. La desgracia de utilizar la expresión proceso (dejando ahora a un lado lo de la paz) es la tentación de rendirse a la estrategia olvidando la moral. Puede ser verdad que las circunstancias sean mudables a enorme velocidad, pero no a costa de que el Gobierno deje de subrayar las inmutables líneas rojas que no pueden ser atravesadas. Puede ser cierto que los datos y las palabras se conviertan vertiginosamente en antiguos, pero la oportunidad que se reitera (ahora dicen que habrá una nueva) no puede ser la de que ETA consiga algo de lo que pretende- -que siempre será algo totalitario- sino la de acabar definitivamente con ella. Puede también que el presidente sepa más que todos los demás, pero todos sabemos cuáles son las exigencias de la democracia. Si el Gobierno cree que, en esta circunstancia, y con toda la perspectiva que se quiera de paciencia y dificultad, lo importante es mantener el proceso se equivoca. Lo importante es la libertad.