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92 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 17 s 12 s 2006 ABC CLÁSICA Premio BBAA Obras de Gcía. Abril, Carra, Marco Piazzolla y Tévar Cava (estreno) Int. T. Berganza, J. A. Álvarez Parejo, Trío Mompou. Lugar: Real Academia de BB. AA. de San Fernandos Fecha: 12- XII Hay esperanza ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE El gusto académico es frío, solemne, respetuoso con las reglas, más sabio que inspirado y más convencional que conocedor. Lo explica la estética tomando como modelo la doctrina de la vieja Academia francesa. También es cierto que falseando un poco la realidad. Aún así, siempre habrá un poso de escolástica sensatez en todo lo que se relacione con una institución similar. La obra Colorista núm. 1 de Manuel Tévar Cava (Madrid, 1980) lo corrobora. Acaba de obtener el primer premio en el concurso de composición para música de cámara convocado este año por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su autor recibió el diploma de manos del director de la corporación, Ramón González de Amezúa, inmediatamente después de que se escuchara la obra. Y, también, que dejara el regusto de lo bien construido. Colorista núm. 1 está escrita para violín, violonchelo y piano. Habla el autor del paralelismo con diferentes técnicas pictóricas. Pero importa más el cómo estas se traducen en cinco movimientos bien contrastados, desde la espesura y delicadeza del Oleo a la amplia expresividad de la Témpora el tremolante juego cromático que violín y violonchelo hacen al Carboncillo o los pizzicatos y contratiempos de Ceras en un momento de especial dificultad para el piano. Colorista enriquece con buenas ideas una sucesión de firmes apoyos tonales. Antonio Iglesias, Tomas Marco, Manuel Carra y Ramón Barce formaron en su día el jurado, que presidido por González Amezúa, decidió este premio por unanimidad, tras el examen de veintitrés partituras. Y aún la jornada se completó con un recital de Teresa Berganza en el que se escucharon canciones de Carra y Marco junto a otras de Antón García Abril y Astor Piazzolla. Por supuesto que sin perder el tono aristocrático de la jornada. Más aún, demostrando que también aquí cabe lo magistral. El poso de sabiduría, entrega, buen decir y mejor cantar que quedó en el aire sólo puede calificarse, a estas alturas de la película, de lección magistral. Así será siempre que la inteligencia esté por encima las circunstancias. Miembros de la compañía Momix, durante su actuación en Madrid bristas, contorsionistas y gimnastas. Sun Flower Moon participa de todas estas cualidades mencionadas, pero no tiene el magnetismo ni araña tanto el corazón del espectador como otras propuestas vistas antes. Pendleton basa prácticamente todo el espectáculo en las luces estroboscópicas, las luces negras. El sol, las flores y la luna, tres de las obsesiones del creador norteamericano, son el motivo sobre el que trenzar la puesta en escena y las coreografías. Recurre de nuevo Pendleton a las proyecciones y transparencias que separan a artistas y público, pero además en esta ocasión esconde a los bailarines detrás de trajes blancos y negros, que los convierten en formas y no en seres humanos a la vista del público. El resultado es una hermosa sucesión de imágenes, de una sugerente combinación de luz y movimiento tan bella como fría; uno tiene, durante buena parte del espectáculo, la sensación de encontrarse ante un gigantesco monitor de ordenador mientras el salvapantallas va dibujando formas y una música suave contribuye a la relajación. La temperatura en el escenario, a pesar del esfuerzo, apenas sube. Sólo la pelea entre las arañas le otorga un poco AFP DANZA Sun Flower Moon Un espectáculo de Moses PendletonsMúsicas: Collage con piezas de Buddha Experience, Brian Eno, Waveform y Hans ZimmersLuces: Joshua Starbuck y M. PendletonsVestuario: Phoebe Katzin, M. Pendleton, Cynthia Queen s Lugar: Teatro Albéniz, Madrid Salvapantallas JULIO BRAVO Hace ya muchos años que Madrid recibe con asiduidad a Momix, esa singular compañía creada por el no menos singular Moses Pendleton, uno de los grandes renovadores de la escena actual. Obras como Supermomix Passion Opus Cactus o Baseball han permitido a los espectadores madrileños ver su evolución y el crecimiento de una compañía que con el tiempo ha ido creando cada vez espectáculos más sofisticados desde el punto de vista técnico; la fascinación que despierta su trabajo ha creado también un público fiel que acude a cada una de sus citas con alborozo y confiado en salir feliz del teatro. Lo hicieron, a juzgar por sus entusiasmados aplausos, quienes asistieron al estreno madrileño de Sun Flower Moon la nueva propuesta de Pendleton. De Momix ha deslumbrado siempre la perfección formal de su trabajo, la imaginación demostrada en sus propuestas y la extraordinaria calidad de sus intérpretes, a los que se les queda muy corto el calificativo de bailarines, ya que son además acróbatas, actores, equili- de calor y ese sentido del humor que ha sido siempre característica de Pendleton. Pero debajo de estas imágenes hay un preciso trabajo de los bailarines y del equipo técnico de Momix que maravilla y asombra por la perfección con que está ejecutado; la coordinación entre los intérpretes, su compromiso con el trabajo conjunto, hacen de Sun Flower Moon un espectáculo portentoso; como lo son sus intérpretes, que ya al final, en los saludos, aparecen a cara descubierta, y muestran sin oscuridad ni disfraces la enorme clase que atesoran y su envidiable preparación física. CLÁSICA Aula de reestrenos Obras de D. Aladro- Vico, R. Blázquez, C. Hernáez Marco, L. Rodríguez de Robles, A. Gallego, F. Novel Sámano, E. Morales- Caso. Intérprete: Karina Azizova. Lugar: Fundación Juan March. Madrid Reestrenos absolutos ANDRÉS IBÁÑEZ Siempre es grato hundirse en las amplias, mullidas, verdosas escaleras de la Fundación March para alcanzar ese auditorio submarino que, con sus maderas nobles y su órgano imponente, tanto recuerda al Nautilus del capitán Nemo. El Aula de Reestrenos, una curiosa iniciativa que consiste en programar obras de música contemporánea que no suelen escucharse por la simple razón de que ya han sido estrenadas, celebra esta noche su XX aniversario. Una tendinitis ha impedido tocar hoy al pianista Duncan Gifford, al que están dedicadas varias de las obras del programa. El relevo ha pasado a Karina Azizova, pianista turkmenia que es la titular de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y que ha preparado el dificilísimo programa en un tiempo récord. La joven pianista aparece enfundada en un ajustado vestido rojo que deja al descubierto unos brazos finos en los que se animan los poderosos músculos que se suponen a un pianista de concierto. Es una intérprete de técnica fenomenal e impecable, que se enfrenta a los muchos retos de estas piezas con una seguridad casi desconcertante. Impresionantes los acordes finales, brutales y tenebrosos, de la obra Colme- na con hechiceras de Eduardo Morales- Caso, que dejan a toda la sala sobrecogida pero también el elan rítmico con que ejecuta los complejos patterns del Storyboard de David AladroVico. Los siete compositores representados esta tarde son todos madrileños o bien (como en el caso de Morales- Caso, nacido en La Habana) formados en el Conservatorio de Madrid, y han participado todos en el grupo Talea. Aseguran no tener una estética común, pero hay tendencias claras que los relacionan. Si la obra de Aladro- Vico es más abstracta e intelectual (está trabajando en una tesis sobre la psicología de la percepción del ritmo) en general escuchamos en estas obras un claro interés por la expresividad, los lenguajes de la primera modernidad (de Ravel y el último Scriabin a Prokofief y Bartók) y un cultivado eclecticismo.