Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
64 MADRID DOMINGO 17 s 12 s 2006 ABC Detalle de una farola en el parque de Plata y Castañar, en Villaverde. Después de sufrir robos de cable, los operarios decidieron soldarla El tesoro de las farolas Los ladrones de luz actúan rápido. Sólo necesitan tres minutos escasos para hacerse con su botín y un vehículo en el que salir huyendo. Tras de sí dejan calles a oscuras y a muchos vecinos indefensos. Y todo por un metal: el cobre POR CRISTINA ALONSO FOTOS CHEMA BARROSO MADRID. Roban luz con nocturnidad y alevosía. Sólo les hace falta un traje de operario- -a veces, ni eso- -y un vehículo con el que arrancar los cables de las farolas. Una vez a oscuras, las calles se convierten en un foco de infección para pequeños delitos. La única luz que tuve durante tres semanas fue la de las ventanas de los vecinos, que algo te orientan. Pero no se veía casi nada, y te obsesionas. Piensas que de un momento a otro te va salir alguna mala persona de cualquier hueco y que te va a robar o a hacerte algo peor. Al final acabas echando a correr hacia tu portal con la llave en la mano explica María Teresa Bermúdez, enfermera de 47 años y vecina de la avenida del parque de Palomeras Bajas. Metal preciado El cobre se ha convertido en la capital en un metal preciado. A cambio de unos siete u ocho euros el kilo, los saqueadores transforman las calles en cuevas y siembran la inquietud en el vecindario. Aquí hay mujeres mayores que a las cinco de la tarde ya se van para casa porque saben que son un objetivo fácil. Somos un barrio humil- de, pero una calle sin luz es el paraíso para los cacos explica Dolores, vecina de la calle de la Diligencia. Mi hija sale de las clases de inglés a las siete y media de la tarde. Antes venía ella sola a casa, pero con todo esto tenemos que ir a buscarla. Es una lata explica. Para echar el cierre me alumbraba con la luz del teléfono móvil o con un mechero comenta un camarero Una camarera de un bar situado en la avenida de las Palomeras confiesa pasar terror por las noches. Soy joven, soy chica y estoy sola aquí. Todo está a oscuras fuera ¿Por qué no lo arreglan ya? pregunta esta joven, que prefiere no decir su nombre. Para echar el cierre me alumbraba con la luz del teléfono móvil o con un mechero comenta un compañero de profesión cuya calle también estuvo a oscuras varias semanas. Algunos vecinos afirman que lo más lamentable es que ya se están acostumbrando a vivir así. Llevamos tanto con esto que ya tienes que fijarte pa-