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ABC DOMINGO 17 s 12 s 2006 Crisis de Air MadridsPerfil del presidente de la compañía ECONOMÍAyNEGOCIOS 45 Cómo morir de éxito en el sector aéreo El presidente de Air Madrid, José Luis Carrillo, que empezó a trabajar de camarero en un hotel junto al Palacio de El Pardo, conoce todos los escalones del negocio turístico POR C. F. MADRID. El presidente de la ahora fuera de juego Air Madrid ya apuntaba maneras desde joven. Es más, casi se podría decir que José Luis Carrillo se ha dedicado al sector turístico desde que era un niño. Con sólo doce años, Carrillo ya trabajaba como camarero en un bar frente al Palacio de El Pardo (Madrid) y antes de cumplir los veinte transportaba a casi 100.000 turistas británicos desde el Reino Unido, vía Perpiñán, hasta la Costa Brava. Allí fue donde este almeriense- -nacido en Huércal- Overa hace 65 años- -conoció, mientras estaba empleado como camarero del Hotel Capri, al que fue su socio durante años, el empleado de ferrocarriles inglés Peter Martin Rooks. Con él dio sus primeros pasos en el negocio, primero organizando desde Lloret de Mar excursiones semanales en tren para turistas británicos. Después, alquilando y comprando autocares y, al final, construyendo hoteles. Si tenemos a los turistas y los transportamos, ¿por qué no alojarlos también? era su razonamiento. A esto se sumó la creación de una pequeña línea aérea con un piloto militar y un avión Bristol alquilado: la Mediterranean Airways. Con ella abrieron nuevos mercados hacia Benidorm, Canarias, Baleares, Portugal, Italia e incluso Yugoslavia. No se sabe si en aquella época echaba una mano, pero lo que está claro es que a Carrillo los aviones le han gustado desde siempre. Incluso tiene la licencia de piloto privado y dice su biografía que hasta hace bien poco todavía volaba. Pero volviendo a la expansión continua que registraron desde entonces las actividades del presidente de Air Madrid, las dos sociedades conjuntas creadas con el inglés para la gestión de sus negocios, Martin Rooks y Optursa, marcharon sobre ruedas hasta el fallecimiento de su socio, en 1978. Entonces, la familia de éste no quiso continuar con el negocio y vendió el touroperador inglés a British Airways, por lo que en 1982 Carrillo tuvo que poner en marcha, por su cuenta y riesgo, Sunbright Holidays, propiedad al 100 de Optursa. Ambos touroperadores se dedicaban a lo mismo, con la diferencia, explica Carrillo, de que uno era más exclusivo que el otro Desde que enviudó del empresario inglés, Carillo nunca volvió, hasta la apertura de Air Madrid, a buscar nuevos socios. No soy fácil de soportar dice riendo. Eso sí. Escucho a todo el mundo afirma este empresario de trato agradabilísimo y, según quienes le conocen bien, gran comunicador. Tanto es así que a la pregunta sobre las causas que hasta la grave crisis por la que atraviesa su compañía le habían llevado a triunfar en el mundo del turismo, Carrillo atribuía el éxito a la constancia y a su afán de superación. Ideas las tenemos todos, pero luego hay que ponerlas en práctica. Hace falta también corazón y constancia, aprender de los errores propios y rectificar decía. Más o menos lo mismo que le exigen ahora Fomento, las agencias y la mayoría de sus disgustados clientes. Ca r r i l lo, antes de atravesar- -se supone- -uno de los peores momento s de su carrera profesional en el sector, puntualizaba que le había puesto mucho coraje al estudiar los riesgos para abrir negocios y mercados e ir por delante de la demanda Y desde luego en esto último no le falta razón. Fue el primero en darse cuenta del gran negocio que suponía el flujo de pasajeros derivados de la emigración en España, pero parece que no calibró bien. Eso sí, en tan sólo dos años añadió una compañía aérea de bajo coste a su ya de por sí extenso holding empresarial. Ha demostrado que su idea de negocio era posible, pero ha forzado la máquina por ambición y por satisfacer una demanda ávida de volar barato. Creyó posible crear una amplia red de destinos de larga distancia con una flota de aviones justita y con tiempos de escala demasiado cortos como para ser cumplidos en cuanto surgiera uno de los mil problemas que pueden aparecer cuando uno se dedica a volar. Ajustó al máximo la programación de vuelos y destinos. Redujo al límite los tiempos de escala y fue demasiado optimista respecto a la capacidad de los aviones para volar sin tregua alguna. En cierto modo, el sino de Air Madrid era morir de éxito El Consejo de Consumidores estudia solicitar un fondo de garantía para estos casos ABC MADRID. La presidenta de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI) Agustina Laguna, afirmó ayer que existe la posibilidad de que desde el Consejo de Consumidores y Usuarios (CCU) se solicite la creación de un fondo de garantía que pueda aportar soluciones inmediatas a los afectados de situaciones similares a lo ocurrido con la suspensión de actividades de Air Madrid, informa Ep. La presidente de FUCI animó a todos los afectados a plantear reclamaciones ante Air Madrid y ante la Dirección General de Aviación Civil y recordó que la legislación establece indemnizaciones de 600 euros para estos casos de cancelación, cualquiera que sea el motivo. Indemnización de 600 euros Asimismo, confió en que el Ministerio de Fomento, que está en proceso de habilitar soluciones preparando vuelos con otras compañías, exigirá responsabilidades a Air Madrid para que así se pueda desarrollar el contrato suscrito La Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) recordó que todos los clientes de Air Madrid que hayan abonado sus billetes con una tarjeta de crédito a través de internet tienen derecho a solicitar la anulación inmediata de ese cargo a la entidad emisora de la tarjeta o a su banco, según Efe. Pago con tarjetas de crédito En caso de que hayan pagado con tarjeta en una agencia de viajes aconseja que se comunique la cancelación del billete y se solicite la anulación del pago a la entidad financiera. Air Madrid, por su parte, emitió ayer un comunicado en el que insta a los pasajeros que compraron billetes a través de agencias de viajes a que reclamen su dinero a la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) Hasta el viernes, la compañía dice que tenía vendidos cerca de 300.000 pasajes para los próximos meses. Según la aerolínea, la mayoría de sus billetes se venden a través de agencias que ingresan el dinero en la IATA, y que se paga a las compañías el día 15 del mes siguiente. Esta Asociación comunicó ayer a Air Madrid que ese dinero quedaba retenido. También afirma que no ha recibido el importe de miles de billetes vendidos desde el día 1 de noviembre.