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ABC DOMINGO 17- -12- -2006 Chile afronta su futuro sin Pinochet INTERNACIONAL 39 ley sobre Áreas de la Economía, limitando el derecho de propiedad al clasificarla en privada, mixta y social... ¿Esperaba realmente llegar al final de su mandato? Ciertamente, Fidel Castro alentó a Allende durante su visita de 1971 a Chile, que duró cerca de un mes, mientras los servicios de Inteligencia de Cuba, según contaría décadas más tarde el arrepentido Norberto Fuentes en Dulces guerreros cubanos hacían el relevamiento militar del territorio chileno, por si las moscas. Allende ya había pronunciado su célebre discurso sobre la vía chilena al socialismo fijando su insostenible posición. Vázquez Montalbán escribiría más tarde La vía chilena al golpe de Estado Durante la primera etapa, el movimiento dio la impresión de ser imparable, a pesar de los enfrentamientos entre distintos sectores de la izquierda, a cual más radical. Casi dos años tardó en constituirse la CODE, la alianza de partidos de la derecha, incluida la Democracia Cristiana, al calor de las primeras huelgas de comerciante minoristas, de camioneros, de un sector de la minería, y del delirio de los ultraizquierdistas del MIR, empecinados en formar una Asamblea Popular. Para reforzar su posición, Allende, que era consciente de que el MIR le resultaba tan peligroso como Patria y Libertad, apeló, a finales de 1972, a la formación de un gobierno cívicomilitar, estrategia generalizada en las áreas de influencia soviética por aquellos días, en el que designó al general Prats ministro del Interior e incorporó dirigentes sindicales. La división de la sociedad chilena fue tan evidente entonces como lo sería en 1988, cuando Pinochet convocó el plebiscito en el que salió derrotado por 55,99 frente al 44.01: en las elecciones legislativas de marzo de 1973, la Unidad Popular obtuvo el 43 por ciento de los votos; el resto fue oposición, completa y decidida. No bastaban las mieles del socialismo real para convencer a los recalcitrantes, que, para colmo, seguían siendo muchos. El golpe del 11 de setiembre de 1973, como todos los que en el mundo han sido, tuvo, por tanto, apoyo popular. Por supuesto que la CIA colaboró, financió y participó, pero el brazo ejecutor de la dictadura, aun en los Estados Unidos, fue la DINA, que organizó desde las primeras desapariciones y la tortura masiva, hasta el asesinato de Orlando Letelier en Washington, perpetrado en 1976. Y, quince años más tarde, 44 de cada cien chilenos apoyaban a Pinochet. Las últimas horas de Salvador Allende MADRID. El ataque a La Moneda comenzó a las 11: 52 del 11 de septiembre de 1973, cuando los cazabombarderos Hawker Haunter iniciaron su ataque al palacio presidencial disparando en cuatro oportunidades sus cohetes. El daño causado fue devastador. Otros dos aviones bombardearon la residencia presidencial de Tomás Moro, a la sazón defendida por los miembros del GAP que no alcanzaron a llegar con Allende. El ataque a La Moneda prosiguió con el uso de gases lacrimógenos, pero al ver que la Moneda todavía se negaba a rendirse, el general Palacios decidió tomarla y envió a un grupo de soldados a derribar la puerta del Palacio. Eran las 14: 30. Allende decidió rendirse y deponer las armas. Entonces- -según el testimonio de uno de sus doctores, Patricio Gijón- -con el fusil AK- 47, se suicidó disparándose en la barbilla. Palacios entró en el Salón Independencia y se encontró con Allende y el doctor Girón. Reconoció al presidente por su macizo reloj Galga Coulde. Llamó al oficial de radio y entregó su escueto informe: Misión cumplida. Moneda tomada, presidente muerto Augusto Pinochet, poco después del golpe ABC