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ABC DOMINGO 17 s 12 s 2006 INTERNACIONAL 37 El miércoles, el puertorriqueño Ángel Nieves tardó 34 minutos en morir, más del doble de lo habitual siones. Entre la población reclusa de Florida acreedora de la pena capital se encuentra el reo de origen español Pablo Ibar, sobrino del famoso boxeador Urtain. Inaceptables niveles de dolor Por lo referente a California, con 650 reos en el corredor de la muerte, el magistrado federal Jeremy Fogel ha ordenado una revisión a fondo de las ejecuciones por inyección letal al considerar que las actuales prácticas pueden generar inaceptables niveles de dolor, en violación del expreso veto constitucional de la Octava Enmienda contra castigos crueles e inusuales. Aun así, el magistrado ha indicado que aunque el sistema actual, paralizado desde febrero, deja mucho que desear, puede ser corregido. El magistrado Fogel considera probado que los equipos encargados de aplicar la pena capital en California han sido pobremente entrenados, supervisados y seleccionados, hasta el punto de incluir funcionarios con historiales cuestionables o problemas psicológicos. El juez también reprocha malas prácticas de documentación, preparación incorrecta de los productos químicos utilizados y que la cámara de ejecuciones en San Quintín está mal iluminada y además resulta pequeña. En su significativa intervención judicial, el magistrado Fogel de la Corte del Distrito del Norte de California ha llegado a sugerir como solución aceptable realizar ejecuciones de la misma forma en que se aplica la eutanasia a animales, es decir, con una sobredosis de anestesia. Sala de ejecuciones de la prisión de San Quintín, en California, conocida como la cápsula verde AP Estados Unidos se replantea la pena de muerte por inyección letal Un español, Pablo Ibar, es uno de los condenados en Florida, donde Jeb Bush ha suspendido las ejecuciones con ese método PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. La pena de muerte- -una de las cuestiones que más separa a Estados Unidos del resto de las democracias occidentales- -vuelve a dar que pensar al gigante americano a pesar del gradual descenso en el número de estas condenas. Las ejecuciones por el método de la inyección letal han sido suspendidas temporalmente en Florida por orden el gobernador Jeb Bush y forzadas a una profunda revisión en California por mandato de un juez federal, como informó ayer ABC. Aunque estos envenenamientos químicos intravenosos se han convertido durante las últimas décadas en el modus operandi prevalente para el sistema penal de Estados Unidos, teóricamente por su limpieza y rapidez frente a otras alternativas, de un tiempo a esta parte se viene multiplicando el escrutinio público ante las evidencias de agonías dolorosas. A pesar de un triple protocolo que contempla una primera dosis de barbitúricos; un segundo agente paralizante que impide al ejecutado hablar, moverse o respirar; y una puntilla en forma de cloruro de potasio que detiene el corazón. En el caso de Florida, entre los cinco estados de la Unión que más practican la pena de muerte, el gobernador Jeb Bush se ha visto obligado a suspender las ejecuciones por inyección letal tras lo ocurrido este miércoles con el convicto asesino puertorriqueño Ángel Nieves Díaz, que tardó 34 minutos en morir, más del doble de lo habitual, y requirió una segunda dosis letal porque las correspondientes agujas intravenosas, según ha dictaminado el forense, habían sido mal colocadas. La decisión del hermano del presidente Bush, que se encuentra en los últimos días de su mandato como gobernador, incluye el nombramiento de una comisión especial para reconsiderar la humanidad y la constitucionalidad de este tipo de ejecuciones, con plazo hasta marzo para remitir sus conclu-