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24 ESPAÑA Tribuna Abierta DOMINGO 17 s 12 s 2006 ABC Joaquín Calomarde Diputado Nacional del PP por Valencia EL PROYECTO POLÍTICO DE MARIANO RAJOY RAS conocerse recientemente la última encuesta sobre intención de voto del CIS, que situaba al Partido Popular a 1,4 puntos del PSOE, el presidente nacional del Partido Popular, Mariano Rajoy, realizaba la siguiente reflexión: La encuesta- -decía Rajoy- -me reconforta porque es el reconocimiento, no sólo de que el Gobierno no hace las cosas bien, sino también de que el PP ha dado con la estrategia correcta, y que la voluntad que yo llevo manifestando desde el verano de ser un partido abierto al conjunto de los españoles, piensen como piensen, de ser un partido que presenta alternativa, de ser un partido moderado, reformista y de centro, es lo que quiere mucha gente Es un análisis acertado en lo esencial, pues insiste de modo correcto en las siguientes consideraciones: el Partido Popular tiene que aspirar a ser lo que siempre ha sido, un partido de mayorías, un partido que tiene una real vocación de gobierno, y que la ejerce en la actualidad, desde los parámetros defendidos por Rajoy en las comunidades autónomas o en los ayuntamientos en los que es gobierno, y aspira, lógicamente, a revalidarlo. Por otro lado, quiere Mariano Rajoy un Partido Popular abierto al conjunto de los españoles, y esto merece una somera consideración. Los partidos políticos democráticos, como es el caso inequívoco del Partido Popular, aspiran a centrar su representación política; es decir, se trata de convertirse en vehículos al servicio de la sociedad española en su conjunto, en canales abiertos de participación y acción social y política, y en ese sentido, los partidos deben aspirar a estar en permanente diálogo con la sociedad, con las personas, con las instancias sociales representativas del tejido civil de la sociedad española; con todas ellas, no sólo con las más próximas y afectas, precisamente porque al ser un cauce de participación ciudadana y de conformación de la voluntad democrática mayoritaria, un partido político como el Popular debe tener sus puertas abiertas a todos, a los que lo apoyan y votan evidentemente, pero también al conjunto de la ciudadanía, que, honestamente, debe demandarle transparencia, claridad e ideas que puedan ser leídas, discutidas, escuchadas y pensadas por cualquier ciudadano. En este sentido, expresaba Rajoy la reflexión aludida. Resultaría más que conveniente que todos en el Partido Popular hiciesen lo propio: oír y sentir como suyas, en primer lugar, las inquietudes del pueblo español, por encima de cualesquiera otras consideraciones políticas legítimas cuando lo son, y no tanto cuando no lo son T tos, en sus actitudes, en sus modos y en sus propuestas alentar ese sector mayoritario de la sociedad española que ve en la moderación política su forma de comprensión de la misma, su manera de entender lo mejor de la democracia y que huye, decididamente, de cualquier radicalismo que encrespe a la sociedad y la divida de modo sectario y artificial. En segundo lugar, asevera Rajoy, que el Partido Popular debe practicar el reformismo; esto es, no la revolución pendiente, o el aquí estamos porque hemos venido sino tratar de reformar aquello que merece ser reformado en beneficio del mejor futuro de todos los españoles, de nuestros conciudadanos, de aquéllos que libremente quieren votar al Partido Popular, y de aquéllos que no desean hacerlo. Porque un gran partido moderado y reformista aspira lógicamente a gobernar para la mayoría de los españoles y no puede ir distinguiéndolos por etiquetas ideológicas y pensar que la acción del gobierno comienza por arrasar, como si fuera Atila, todo lo que encuentra a su paso. Y Es indudable que Mariano Rajoy quiere que el Partido Popular presente alternativa de gobierno; sea, pues, alternativa de gobierno real al Partido Socialista. Y ese es un reto que afecta a todo el partido de modo especialísimo, sí, pero de manera singular a los grupos parlamentarios de las Cortes Generales, que tienen, entre otras dos misiones esenciales: controlar al Gobierno, por un lado, y presentar alternativas al Gobierno, por otro. Si esto último es escorado en beneficio de otras guerras personales fácilmente comprensibles pero también escasamente edificantes, no vamos bien. Y eso también lo sabe Mariano Rajoy. El PP tiene que aspirar a ser lo que siempre ha sido, un partido de mayorías, un partido que tiene una real vocación de gobierno, y que la ejerce en la actualidad y aspira, lógicamente, a revalidarlo por último, tras aseverar que es fundamental a la hora de reconstruir una mayoría social que sustente un proyecto del Partido Popular, Mariano Rajoy explica con meridiana claridad los fundamentos de esa vocación mayoritaria del Partido Popular. Dice: El PP Y debe ser un partido moderado, reformista y de centro, que es lo que quiere mucha gente Entre esa gente, como es natural, sitúa el líder del PP al PP, y espera, como es lógico, su aquiescencia. Pues claro, el PP debe ser un partido moderado, o sea, un partido que por voluntad propia huye del extremismo de cualquier radicalismo, un partido abierto a la sociedad y con ánimo de diálogo con ella, un partido que quiere en sus ges- por último, un partido de centro, que es el lugar natural donde se sitúan y se seguirán situando las mayorías en España, lo han venido haciendo así desde la transición política y Rajoy supone, con razón, que lo van a seguir haciendo. Son esa gran mayoría de españoles que ven en las actitudes de centro político un aval de estabilidad, de seguridad, de tranquilidad democrática y de bienhacer político. Son esa mayoría de españoles que desean que la política refleje, sobre todo, solución a sus problemas reales como personas y como ciudadanos y no sólo discursos incendiarios sobre el origen del mundo, la revolución pendiente, la revolución perdida, la guerra civil, la independencia progresiva de las diversas partes de España, los ríos son míos pero no tuyos, etcétera; es decir, la mayoría de los españoles. A ellos, a esa mayoría, desea llegar Mariano Rajoy y es el envite y la apuesta que desea plantear como presidente del Partido Popular a los españoles en primer lugar, pero al Partido Popular en segundo. Es seguro que los españoles van a entender el mensaje, porque es el que la mayoría desea oír. Resultaría más que conveniente que todos en el Partido Popular hiciesen lo propio: oír y sentir como suyas, en primer lugar, las inquietudes del pueblo español, por encima de cualesquiera otras consideraciones políticas legítimas cuando lo son, y no tanto cuando no lo son. La apuesta de Mariano Rajoy es inequívoca.