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ABC DOMINGO 17- -12- -2006 ESPAÑA 21 Llamazares da por rota la relación preferente de IU con el Gobierno ABC MADRID. El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, logró sacar adelante ayer, con el respaldo del 61 por ciento del Consejo Político Federal de la coalición, el documento político en el que se constata cierto distanciamiento con el Gobierno socialista, al que acusa de despreciar los acuerdos desde la izquierda siendo obsequiosos con la derecha en el capítulo de memoria histórica y de financiación de la Iglesia. Llamazares anunció una nueva etapa de confrontación con Moncloa por su giro al centro e, incluso, llegó a dar por rota la relación preferente de IU con el Ejecutivo para buscar su propio espacio, a la izquierda del PSOE El documento, que repasa la coyuntura política y los objetivos para impulsar a IU ante las próximas municipales y autonómicas, reclama además una solución política al conflicto de las candidaturas de Madrid. dieron la palabra, señaló que comparte la necesidad de profundizar en la oposición alternativa, lo que no significa no llegar a ningún acuerdo El documento político analiza, por otro lado, el alto el fuego de ETA para mostrar decepción por la acción del Gobierno El coraje inicial se ha diluido apresados por el temor a los efectos electorales de esta gestión añade. En este contexto, IU iniciará en enero una campaña de movilizaciones en defensa del proceso de paz, e insistirá en la necesidad de promover un Pacto por la Paz que incluya la reforma de la Ley de Partidos, el endurecimiento del Código Penal y la flexibilización de la política penitenciaria. Voces críticas El presidente ejecutivo del PCE, Felipe Alcaraz, fue una de las voces más críticas. Denunció que en IU todo se traduce en titulares, no somos ya el socio preferente del Gobierno. Cada vez que se acerca un Consejo, Llamazares se vuelve muy de izquierdas, pero nada más acabar, se le olvida En su discurso, Llamazares, tras escuchar a los 73 miembros del Consejo que pi- Llamazares durante su intervención ayer en el Consejo Federal EFE (viene de la página anterior) tra de una realidad que los gobiernos españoles han tenido siempre presente. La tuvo presente el PSOE pero el Gobierno actual ha modificado su posición hacia otra, más allá de la retórica permanente, más próxima a los intereses de Marruecos, hostil a la República Árabe Saharaui Democrática, a la verdadera autonomía de la zona y al referéndum de autodeterminación que es parte de la legalidad internacional. Las relaciones con Marruecos parecen, desde la perspectiva del Gobierno de Rodríguez Zapatero, uno de los territorios para escenificar políticas totalmente dispares de las del anterior ejecutivo conservador. Pero no se puede olvidar que esas complicadas relaciones han estado históricamente presididas por la amenaza y el chantaje marroquí. Cada iniciativa española molesta para los intereses de Marruecos ha sido contestada con los habituales instrumentos la pesca, los territorios españoles en el norte de África, la inmigración ilegal, la propaganda sobre la arrogancia española, típica de colonizadores, etc. La posición española ante el Sahara era entonces, además de una cuestión de coherencia histórica, un elemento de presión en las relaciones con un amigo más que infiel y marrullero. Ahora parece convertirse en una víctima de la estrategia de no despertar a la fiera. No estamos a las puertas de una guerra, como decía el colaborador del presidente, pero las buenas relaciones con Marruecos exigen cesiones y evitar las presiones aun a costa de no mejorar el contenido real de las mismas en los problemas bilaterales. Incluso en el aspecto formal, el presidente Rodríguez Zapatero, que inició la legislatura viajando a Rabat y alabando la democratización del país vecino para dar paso a unas nuevas relaciones no ha podido en 2006 repe- El Gobierno actual ha modificado su posición sobre el Sahara hacia otra más próxima a Marruecos, hostil a la República Árabe Saharaui Democrática, a la autonomía de la zona y al referéndum de autodeterminación, que es parte de la legalidad internacional tir la visita: se modificó la fecha, se retrasó por el Ramadán y sigue suspendido y sin fecha. La política exterior de Aznar se acercó a Argelia ante los problemas con Marruecos. No era un intercambio de aliados, sino la búsqueda de una situación de fortaleza, sobre todo cuando Estados Unidos potenciaba su presencia en la zona y completaba sus acuerdos con Marruecos, incluidos los militares, con una especial relación con Argelia en el plano económico, en el abastecimiento de petróleo y en la cooperación contra el terrorismo. En ese escenario, España contaba, además, con Estados Unidos como aliado especial y particular, como se comprobó, por ejemplo, en la propia crisis de Perejil. Nada es igual. El presidente acusado de no saber decir que no, lo sabe hacer, dicen sus más próximos, como demuestra el no a Bush. Si Rodríguez Zapatero no viaja a Marruecos, tampoco consigue entrevistarse con el presidente de Estados Unidos ni que su secretaria de Estado, Condolezza Rice, venga a España, al menos hasta el primer trimestre de 2007, periodo al que se demoró el viaje suspendido el pasado otoño. Fue Francia quien esgrimió los acuerdos de Marruecos con la Unión Europea para oponerse a los del país magrebí con Estados Unidos. Pero Fran- cia defendía sus intereses más que los europeos y, como se ha desvelado recientemente, Chirac ha pretendido ocupar un lugar de excepción en las relaciones con el Rey Mohamed VI para frenar la influencia de España en Marruecos. El europeismo de Rodríguez Zapatero, en contra del atlantismo de Aznar, no ha hecho que España tenga más peso en la Unión y, más allá del rifirafe del presidente con Nicolás Sarkozy, termina por dar la impresión de que el Gobierno prefiere unas benevolentes palabras francesas sobre el proceso de negociación con ETA que una posición de fortaleza ante Francia. Quizá prefiere, ciertamente, lo único que puede lograr. La regañina de Buteflika no se corresponde, como se ve, con el idilio con Marruecos ni con una influencia asentada en la región. En todo caso, con la retórica del buen talante. Pero ni en casa ni en las relaciones exteriores uno se alimenta de buen talante.