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6 OPINIÓN DOMINGO 17 s 12 s 2006 ABC AD LIBITUM DE AIR MADRID AL INFIERNO PROVERBIOS MORALES LOYOLA B ARRIO Sésamo enseñó mejor las diferencias entre cerca y lejos, o los matices entre alto y bajo, que las distancias entre caro y barato. Según nos demuestra Air Madrid, viajar a Buenos Aires por 2.000 euros es mucho más barato que no hacerlo por 200. Hay que desconfiar siempre de las ofertas imbatibles porque, con frecuencia, encubren desesperación mercantil y o desahogo ético en quienes las promueven. El mercado, que es sabio, ejerce su poder moderador y, en la consagración de nuestra libertad de elegir, presenta un muestrario de productos y servicios. La inteligencia del consumiM. MARTÍN dor debe hacerle distinFERRAND guir entre lo razonablemente caro y lo temerariamente barato. Ante la catástrofe comercial de Air Madrid le corresponde a la Administración una labor de vigilancia y control, no de intervención y mangoneo. Así, cuando el Ministerio de Fomento le retira la licencia a tan peculiar compañía de vuelos baratos con daños derivados a unos cuantos miles de personas, cabe preguntarse en primer lugar: ¿por qué Fomento le concedió esa licencia a tan irresponsable compañía? La lista de sus accionistas fundadores, mayoritariamente inexpertos en el transporte, no es tan arrebatadora como para merecer una confianza ciega. De ahí los resultados. En el año 1900, el padre de nuestro magnífico y errático José Bergamín- -Francisco Bergamín García- varias veces diputado por el distrito de Campillos, denunció en el Congreso el caso de las cerillas La Compañía Arrendataria del Monopolio de Fósforos suministraba a sus clientes unas cuantas cerillas de menos en cada cajita. Cosa de nada que, multiplicada por muchos millones de envases, proporcionaba un beneficio extraordinario a los- -dicho sea con precisión- -estafadores beneficiarios de la explotación de uno de esos monopolios tan inútiles como recaudatorios que definen los límites a la libertad de los que no conseguimos sacudirnos. Para muchos se ha quedado sin sentido el tópico que establece el trayecto sin escalas de (Air) Madrid al cielo. Lo chocante es que Fomento se sienta obligado a transportar a los viajeros abandonados o, lo que es lo mismo, que seamos nosotros- -los contribuyentes- -quienes tengamos que hacer un escote para llevar, o traer, a quienes, tentados por una oferta disparatada, se pasaron de listos o no llegaron a tontos. Es llevar demasiado lejos el sentido de la subsidiaridad del Estado. Responsabilidad, naturalmente, sí. Alguien debiera enfrentarse a ella, asumirla y satisfacer el precio político de la torpeza; pero cada cual debe comprar, viajes o lentejas, con su dinero y su riesgo. Las Administraciones han de vigilar la limpieza de los tratos mercantiles, pero indemnizar a los incautos es excesivo. Los de las cerillas, años después, fueron a la cárcel, pero los consumidores se quedaron sin candela. Natural. H descansa hoy bajo el suelo maternal que tanto y tan ACE un siglo la habrían definido como una prolimpiamente amó, lejos de cualquier insensato exclufesora de energía y esa fue la impresión que me sivismo. dio en casa de Begoña Castellanos, en Las AreMe miraba con reprobación cuando yo me reía del nas, cuando ambos supimos al instante que aquél era orgullo con que hablaba de su estirpe vasca o de su enel comienzo de una buena amistad. Como escribe Clautusiasmo por la Salve Ederra o los toros de Azpeitia, dio Magris, nos enamoramos genéricamente de nuespero en el vasquismo de Loyola no había nada de supertras coetáneas. Uno se casa con quien se casa, y la edad ficial. Era la suya una pasión reflexiva, alimentada de es ahí un factor secundario, pero con el tiempo va descontinuo por el ansia de comprender la tragecubriendo que está indisolublemente unido dia de nuestro pequeño país sin renunciar a desde el nacimiento a las mujeres de su generasus afectos ni a sus convicciones. Había en ella ción, porque ellas son para nosotros el misteuna honda fibra unamuniana que pensaba el rio eternamente insondable y la mitad del ciesentimiento y sentía el pensamiento, y diré, de lo. Los vascos que veníamos de la izquierda despaso, que pocos han conocido la obra de Unacubrimos que podíamos ser amigos de nuesmuno tan profundamente como Loyola. Sin tros convecinos de la derecha en el seno de la embargo, con independencia de que sus preocuhorda viril, y supongo que a ellas les pasó otro paciones intelectuales estuvieran marcadas tanto en un ámbito exclusivamente femenino JON por muchas y tempranas lecturas del escritor y, por efecto del Zeitgeist, obligadamente femiJUARISTI bilbaíno, su carácter estaba en las antípodas nista. En mi caso fueron decisivos Germán de la solemnidad circunspecta y deprimente de los Yanke y Jaime Mayor Oreja, por ejemplo, pero no se ceunamunianos clónicos. Se ha hablado mucho estos rraría mi ciclo personal de reconciliación democrátidías de su valentía, de su entereza, de su enorme fuerca hasta que me encontré con Loyola de Palacio. za de voluntad, de su entrega al trabajo. Es cierto, pero Cuando, como tantos otros, tuve que irme de mi tiesi yo tuviera que destacar un rasgo de la personalidad rra natal, Loyola se empeñó en que siguiera ejerciende Loyola, mencionaría, sin dudarlo un segundo, su do de vasco en Madrid y me preparó un programa riguconstante alegría, que manaba, irrefrenable y generoroso de inmersión cultural. No consiguió arrastrarsa, de un amor intenso al mundo: a su familia, a sus me a las actividades teatrales en Euskal Etxea ni a las amigos, a su tierra y a la libertad. Un amor de raíz crisconferencias de la Sociedad Bascongada, pero me hizo tiana, por supuesto, pero- -o quizá por eso mismo- -acompañarla, el primer domingo de mi feliz exilio, al también carnalmente volcado hacia la naturaleza. concierto del coro de Marquina en San Ignacio de los Conmovían los acentos con que describía sus labores Vascos. Creo que fue para ella una decepción que yo dede jardinera y horticultora en Urrijate o sus excursiocidiera tomarme unas vacaciones étnicas permanennes por la sierra de Grazalema, en el esplendor de la tes y que declinara incluso su invitación a recibir el primavera. Todo en Loyola rebosaba energía, pero nuevo milenio en Urrijate, su casa familiar en el riñón también gratitud y alabanza de la vida. de Vizcaya. Nacida en Madrid, Loyola quería al País Algo de esa gratitud es la que me gustaría mostrar, Vasco con una pasión filial que sólo he percibido en más allá del dolor de estos días, a un destino que me otro vasco extremoso de esos a los que hay que permiconcedió la suerte, el privilegio y, en definitiva, el lujo tir que nazcan donde les dé la gana, porque sin ellos lo de la amistad de Loyola de Palacio. Que nuestra tierra mejor de la historia vasca contemporánea sería inexvasca te sea leve, amiga querida e inolvidable. plicable: como Julio Caro Baroja, Loyola de Palacio