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4 OPINIÓN DOMINGO 17 s 12 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar EUROPA Y EL RETO DE SU CONSTITUCIÓN UE no se hayan visto discusiones dramáticas o que los desencuentros personales no hayan sido evidentes, no significa en absoluto que la última cumbre europea haya sido un éxito, ni mucho menos permite pensar que la UE atraviesa un periodo de tranquilidad. Todo lo contrario, se trata del silencio de la impotencia y la calma de la parálisis. Hace tiempo que se sabía que si no hay una solución a los problemas institucionales, una vez que se ha completado la última ampliación con la llegada de Bulgaria y Rumanía, la Unión ya no puede funcionar correctamente. Pues bien, esta última cumbre sólo ha servido para constatar que, en efecto, no vale la pena ni siquiera seguir pensando en nuevas incorporaciones- -la palabra Turquía prácticamente no apareció- -porque no sabemos ni siquiera cómo funcionaremos entre nosotros en el futuro inmediato. Lo que no se haya hecho hasta ahora corre grave peligro de quedar atascado en las querellas, que se pueden multiplicar en los futuros consejos. Encontrar un consenso a veintisiete sobre los asuntos fundamentales va a ser un rompecabezas constante. La canciller Angela Merkel, en cuya gestión se han depositado muchas esperanzas, emprende un semestre de presidencia con la declarada intención de intentar salvar la Constitución europea y con ella el futuro de la Unión misma. En estos seis meses hay programados dos acontecimientos fundamentales: el cincuenta aniversario de la fundación de la vieja Comunidad Económica Europea y las elecciones presidenciales francesas. Uno juega a favor de la resurrección del espíritu europeo, y el segundo vuelve a poner en manos de los electores galos el futuro de la Unión. Lamentablemente, de los dos grandes candidatos que podrían tener posibilidades de llegar a la presidencia de la República, uno es posible que tenga planes para Europa pero prefiere no arriesgarse a exhibirlos ante el electorado, mientras que la otra, sencillamente, ignora la responsabilidad histórica de Francia en este campo. Con este panorama de confusión, la prudencia de la canciller Merkel es por ahora el único síntoma alentador. Sabiendo que no todo depende de ella, ya se ha adelantado a aclarar que no vale la pena fijarse metas concretas en materia de calendario, porque es muy posible que los efectos de sus gestiones sólo se vean meses después de que haya terminado su presidencia. La iniciativa hispano- luxemburguesa de reunir a los que han ratificado la Constitución y a los que no lo han hecho es un paso valiente y acertado para que cada cual se sitúe frente a sus responsabilidades, aunque sea negándose a asistir a estas convocatorias. Tal vez ni siquiera este tratado constitucional sobreviva después de esta crisis, pero al menos en la fórmula que se elija tendrá que quedar constancia de que el voto de quienes la apoyaron vale lo mismo que el de los que la rechazaron. Q CÓRDOBA, AL- ANDALUS Y EL ISLAM N INGÚN musulmán, sea moderado o radical, reniega del significado histórico que tiene Al- Andalus para la historia de su comunidad religiosa, ni olvida el pasado califal de Córdoba como la que llegó a ser la ciudad más importante del mundo. Es más, una y otra se han convertido en conceptos mitificados que alientan un claro irrendentismo entre los islamistas más radicales, como se refleja en las frecuentes apelaciones aAl- Andalus contenidas en los mensajes deAl- Qaida. Pero incluso en los sectores moderados del islam, cualquier iniciativa que consista en ampliar la presencia de la comunidad musulmana en España se ve impulsada por la idea del retorno a un tierra sobre la que, por haber estado bajo dominio musulmán hasta hace más de quinientos años, aún reclaman un derecho histórico propio. Si no se tienen presentes estos antecedentes, que están en la base del discurso islamista sobre la presencia del mundo musulmán en las sociedades europeas y, especialmente, la española, puede no entenderse en su integridad el proyecto que un grupo islámico, integrado principalmente por españoles, ha diseñado para construir en Córdoba la segunda mezquita más grande del mundo. La idea es similar a la de quienes están intentando desde hace años levantar otra gran mezquita en la zona de Los Bermejales, en Sevilla, cuya construcción fue autorizada por el Ayuntamiento, con mayoría socialista, y que actualmentese encuentra impugnada judicialmente por los vecinos. A las protestas legales se unieron tambiéncríticas de otro orden, porque la construcción deledificio iba a contar con financiación de los Emiratos Arabes Unidos, país que tiene vigente la ley islámica, y que, al igual que hace Arabia Saudí con las redes religioso- culturales que financia, se dedica a promover la doctrina salafista wahabista, que propugna una aplicación literal y ultraortodoxa de las normas coránicas. Por su parte, el propósito de levantar la mezquita en Córdoba no es nuevo, porque entre 1999- 2000 el ayuntamiento rechazó otro similar con el que los mismos promotores pretendían construir una mezquita en terrenos situados en Medina Azahara, iniciativa que denominaron Al Mansur Ignorar el contexto nacional y europeo en el que se plantea este proyecto sería un error. Las monarquías arábigas promueven la creación de mezquitas en Europa- -negando por completo el derecho recíproco a las demás religiones- -y financian ge- nerosamente circuitos de actividades culturales, académicas y sociales para favorecer, entre otros objetivos, la captación de las poblaciones musulmanas emigradas para doctrinas estrictas o integristas del islam- -hallando especial facilidad en las segundas y sucesivas generaciones de musulmanes- -y la creación de un estado de opinión pública predispuesto a comprender, como mínimo, la posición del mundo islámico en sus demandas frente a Occidente y condicionar las decisiones de sus Gobiernos en política exterior y en sus alianzas con Estados Unidos. No se puede decir que estén fracasando en el empeño, lo que debe obligar a los poderes públicos a tener una actitud muy clara e inequívoca sobre estos proyectos para Sevilla y Córdoba. Las mezquitas, aunque sean algo más que templos de oración no pueden ser los escenarios para propalar doctrinas extremistas, que defiendan o disculpen el terrorismo y que impidan la integración social de los musulmanes en las sociedades de acogida. Los clérigos responsables de las mezquitas deben estar identificados y bajo responsabilidad de una entidad religiosa musulmana que responda de su formación y de su predicación. La financiación de estos proyectos también debe estar fiscalizada por la Administración, para saber cuál es su origen y así poder evaluar los riesgos de que acaben sufragando actividades de proselitismo radical o directamente terroristas. O se aprenden las lecciones del 11- M en Madrid y del 7- J en Londres o será difícil adoptar un sistema eficaz de protección frente al terrorismo islamista. No se trata, porque sería inconstitucional, de negar a los musulmanes el derecho a construir mezquitas, sino de establecer un equilibrio entre ese derecho y el deber del Estado de ser coherente con el tipo de amenaza terrorista que pesa sobre Europa, en general, y España, en particular. El desarrollo de las mezquitas es legítimo, sin objeción alguna, salvo que encierre segundas intenciones con las que se pretenda dar cobertura a otras iniciativas no tan legítimas y nada relacionadas con la libertad religiosa. Si la nueva mezquita se plantea como una vuelta a Al- Andalus como plataforma de yihad o con un sentido de recuperación histórica del territorio perdido (por esto mismo es el empeño de elegir Córdoba) acabará siendo un motivo de conflicto entre religiones y de discordia política. Y podría ser una coartada para terroristas. SUSPENSO GENERAL EN AIR MADRID L A crisis anunciada de la compañía Air Madrid ha terminado de la peor manera posible. Más de 120.000 pasajeros en Iberoamérica y otros 10.000 en Europa no podrán utilizar sus billetes de regreso, y cerca de 300.000 usuarios podrían perder íntegramente sus reservas ya pagadas. La compañía se adelantó en unas horas a la decisión del Ministerio de Fomento de suspender la licencia de vuelo y declaróel cese de actividades, abriendo ahora un frente jurídico y social de denuncias y acusaciones recíprocas en las que- -como siempre- -los consumidores se van a llevar la peor parte. Es indudable la responsabilidad de la empresa en el fracaso de la aerolínea. Una política demasiado agresiva de rutas y precios, la excesiva rotación de los aviones y las constantes averías y revisiones han provocado una cadena de retrasos y algunos motines de los pasajeros afectados. No hay que confundir la apertura del mercado del transporte aéreo con la puesta en marcha de empresas que carecen de los recursos humanos y materiales necesarios para atender a un negocio de este calibre. También entre las compañías de bajo coste hay que distinguir entre organizaciones serias y eficaces y otras que pretenden obtener beneficios por métodos inaceptables. A su vez, el Ministerio de Fomento ha reaccionado a des- tiempo ante la crisis que se veía venir. Es lógico que haya adoptado hace meses ciertas medidas de control, pero alguien tendrá queexplicar por qué se otorgó en su día elcertificado deoperador aéreo y, a mayor abundamiento, por qué la Dirección General de Aviación Civil renovó dicha licencia el pasado mes de mayo. No hace falta ser un experto para sospechar que con una flota de nueve aviones Airbús no es posible cubrir tantas rutas (nacionales, europeas e intercontinentales) al mismo tiempo. Fomento ha sido también imprudente al anticipar la crisis hace varias semanas sin adoptar medidas preventivas, lo que ha permitido que se siguieran vendiendo billetes hasta el último momento. El perfil sociológico de los usuarios de estos vuelos agrava aún más el impacto del problema, que de momento ha obligado ya al Gobierno a fletar varios aviones y a alquilar plazas en otras compañías para paliar los efectos. La época de las compañías de bandera y las empresas públicas de transporte aéreo ha pasado a la historia. Sin embargo, un sector tan complejo no puede caer ahora bajo una especie de ley de la selva, en la que se mezcla la irresponsabilidad de algunos empresarios con la ineficacia de las administraciones públicas en el ejercicio de sus funciones de supervisión y control. Es de esperar que este desastre en cadena sirva para enseñar algunas lecciones.