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94 SÁBADO 16- -12- -2006 ABC CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo La cumbre del monte Fuji, el volcán más emblemático del Japón, semicubierta de nieve y rodeada de un mar de nubes, en una imagen aérea El misterio de las gotas de lluvia Científicos de California consiguen seguir paso a paso la formación de la lluvia en las nubes s Advierten de que la creciente polución atmosférica altera el proceso y dispara el calentamiento global POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. ¿Por qué llueve, mamá? Quién no ha preguntado esto alguna vez de pequeño... o, ya de mayor, no ha escuchado cómo se lo preguntaban. Atención, que la respuesta ya no es tan sencilla como parecía antes. Ya no basta con decir que el agua se evapora de los mares y los ríos por el calor, por el frío se condensa, formando nubes, cae y ya está. Los pequeños preguntones del futuro van a querer saber qué pasa exactamente dentro de las nubes para que el agua empiece a caer. Eso es lo que han logrado descifrar paso a paso, por primera vez, en la Universidad de Santa Cruz, en California. El estudio, presentado esta semana por los científicos Jennifer Small y Patrick Chuang, tiene algo de poético. Entre los dos diseñaron un ingenio que, sujeto al ala de un aeroplano, se dedicó a surcar las nubes en la isla caribeña de Antigua, emitiendo láser y tomando fotos. Es la primera vez que se investiga la formación de lluvia de primera mano, sin recurrir a simulaciones por ordenador. man las nubes, con un diámetro más insignificante que el de un cabello humano, necesitan dos horas para adquirir el volumen de una gota de lluvia preparada para caer- -por lo menos un millón de veces más pesada- ¿cómo es posible que algunas nubes hagan aguas a los quince minutos? ¿Qué pasa allí dentro, qué acelera tan radicalmente el proceso? Contra lo que se suele pensar, las gotas de lluvia no tienen forma de lágrima. Las más pequeñas son casi esféricas, y las mayores, un poco más achatadas. Su tamaño oscila entre los 0,5 y los 6,35 milímetros. Dependiendo de su volumen, pueden alcanzar una velocidad de caída entre los 8 y los 32 kilómetros por hora. La clave para acelerar su precipitación es una especie de meneíto de agitación de la lluvia como si de un cóctel se tratara: las gotitas de agua originales colisionan entre sí, y eso las envalentona para hacerse grandes, y caer, explica didácticamente Patrick Chuang. Eso se ha sabido siempre. Lo que no se sabía era cómo ocurría, exactamente. Hasta ahora se han barajado dos grandes teorías aproximadas: turbulentas corrientes de aire dan un buen rapapolvo a las nubes, desmigajándolas en lluvia. O bien se produce un curioso proceso que dispone las gotas de lluvia en una especie de plataforma de lanzamiento, por el empuje de una mezcla de aire seco y aire húmedo que se produce al borde de las nubes, en su mismísimo filo. Dos teorías Turbulentas corrientes de aire sacuden las nubes de parte a parte y las desmigajan en gotas de agua pesadas como para caer. Una mezcla de aire seco y aire húmedo, producida en el borde de la nube, empuja y dispone las gotas en una especie de rampa de lanzamiento Las gotas de agua que caen de las nubes- -su velocidad oscila entre 8 y 32 kilómetros por hora- -no tienen forma de lágrima: su tamaño es de 0,5 a 6,35 milímetros, las más pequeñas son esféricas, el resto achatadas. El avión espía Los autores del estudio de California prefieren no dar nada demasiado por hecho, ni descartar categóricamente nada del todo, por el momento. Sí han establecido que la máxima actividad agitadora de las gotas de lluvia sucede en el borde Cabos sueltos Estas simulaciones resultaban muy frustrantes. Dejaban un montón de cabos sueltos. El principal era este: si las minúsculas gotitas de agua que for- La máxima actividad agitadora de las gotas de lluvia sucede en el contorno o borde de las nubes