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6 OPINIÓN SÁBADO 16 s 12 s 2006 ABC AD LIBITUM SEBASTIÁN Y FRANKENSTEIN EN FIN EN EL CÓRNER IZQUIERDO D EL mismo modo que Mary Shelley se sacó del magín a Víctor Frankenstein y escribió, naciendo el XIX, una novela apasionante, un hito de la ciencia ficción, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien también apasionan las historias terroríficas, se ha sacado de la manga a Miguel Sebastián, candidato a la Alcaldía de Madrid. El doctor Frankenstein, en la ficción, y Zapatero, en la realidad, tienen muchas cosas en común. Los dos, para empezar, construyen monstruos. Frankenstein, como Prometeo, busca la esencia de la vida, y Zapatero, más modesto, pretende el poder de Madrid. Víctor FrankensM. MARTÍN tein en su laboratorio y FERRAND Zapatero en su despacho, olvidando el primero los supuestos éticos de la ciencia e ignorando el segundo los preceptos formales de la democracia, han parido sus engendros que se exhiben para la general contemplación, aprobación o reproche. El Monstruo de Frankenstein tiene la gran ventaja de que no habla, pero Sebastián es un torrente de facundia. Va, de periódico en periódico, concediendo su primera entrevista como candidato y, como corresponde a los muy locuaces, termina por no decir nada. Quizás todo lo que sabe sobre una asignatura que no se estudia en la Universidad ni se maneja en los servicios de estudios de los grandes bancos. En lamentable imitación de Esperanza Aguirre ha entendido Sebastián que hacer política es darle patadas en la espinilla a Alberto Ruiz- Gallardón y tan castigado le tienen al alcalde que, contra sus gustos poco castizos, tendrá que volver a coger la vara que corresponde a su rango y, utilizándola alternativamente como bastón y garrote, sostenerse y pasar a la defensa. En el catálogo mundial de los especímenes del poder se diferencian dos grandes grupos de políticos: los que hacen- -bien o mal- -y los que, sin llegar a deshacer, menosprecian la obra ajena. Gallardón es de los primeros; Sebastián, de los segundos. El sobrevenido y espurio sustituto de Trinidad Jiménez afirma en sus numerosas primeras entrevistas que él piensa en Madrid mientras Gallardón sueña con La Moncloa. Y, ¿qué? Si eso es verdad, además de certificar la tesis de Napoleón- -cada soldado lleva en la mochila el bastón de mariscal- le acredita al alcalde méritos, capacidades y ambiciones de jefe de Gobierno. Nadie podría, en la gestión, certificar el valor de Sebastián como jefe de estación en un punto de escaso tráfico ferroviario. Zapatero le ha cogido afición a la fabricación de monstruos y lejos de conformarse con describirlos y encuadernarlos, les da cuerda y les pone a andar. Ahora, con la singular creación de Sebastián, atenta contra Madrid. Esta si que es una novela de terror. La capacidad demoledora de quien no sabe dónde va es inmensa y de sus múltiples primeras entrevistas no se puede deducir una sola idea sobre Madrid, su Ayuntamiento, sus vecinos y el destino común de todo ello. M Los ocurrentes que evitan el cuerpo al cuerpo con ARIANO Rajoy tiene una izquierda prodigiosu prodigiosa izquierda se arriesgan a que alguien sa. Mano izquierda. Esgrima de alta escuela. con un punto más de ingenio desnude su cojera. Si alUna habilidad innata para salirse de situaciogo tiene el semanario The Economist son periodistas nes comprometidas con un quiebro portentoso. Le pueagudos. Así que uno de ellos daba la réplica a la ya fade suceder, sin embargo, lo que Alfredo Di Stéfano mosa frase de Rajoy en un artículo publicado en el úlcuenta que le ocurría a Paco Gento con su pierna zurtimo número de la revista; un texto sorprendentemenda. Que podía regatear a medio equipo contrario a lo te crítico con el tipo de oposición practicado por el PP largo de todo el campo, pero, al llegar al banderín del viniendo de una publicación que comparte córner izquierdo, siendo como era incapaz de ideario liberal- conservador con el partido estocar el balón con la otra pierna, o le volvían pañol. La información, titulada algo así como la cancha del revés, o no podía seguir Mal genio (o mala leche, hablando en plata) Los ilustres zocatos del fútbol mundial sólo popular concluía aludiendo a la pelea Gautilizan la pierna derecha para no caerse. Elellardón- Aguirre los pendencieros en jefe gantes hasta lo sublime con la izquierda, resulsegún la revista) y celebraba el joder qué trotan perfectamente inútiles si la pelota (obserpa de Rajoy. ven cómo me resisto a utilizar esa memez conAunque añadía: Uno puede preguntarse, temporánea de la bola les viene a la zanca EDUARDO SAN sin embargo, dónde está el general Touché. contraria. A lo que parece, a Rajoy la mano deMARTÍN En efecto, la tropa es impresentable, pero ¿qué recha, aquella con la que las personas diestras hay del general que la manda, ese que está obligado a ejecutan las decisiones que importan, sólo le sirve pamantener la disciplina dentro de sus filas? Si, como rera saludar. No se sabe si también para no caerse. conocía el propio Rajoy, la publicación del libro consti ¡Joder qué tropa! Rajoy tiene un regate para casi tuía un regalo inmerecido para Zapatero, ¿cómo es todo; también para sortear las patadas a las espinillas que no fue capaz de impedir su presentación precisaque le arriman defensas leñeros de su propio partido, mente ahora? Sabemos de las fantasías que obra con que no son pocas. La frase evocada por el presidente del su mano izquierda, pero, ¿tiene mano derecha el genePP aquella con la que Romanones obsequió a los Inmor, ral de la tropa? ¿Y pulso firme en esa misma mano? tales de la Real Academia que se negaron a aceptarle coAlmas prudentes habían advertido con tiempo a Ramo uno de los suyos, hizo fortuna en los medios de inforjoy de lo que se le venía encima con el libro de marras, mación. Fue una ocurrente pantalla tras la que se espero prefirió esperar y ver. Dentro de su partido, quiecondió el presidente popular para eludir una explicanes le son leales y quienes lo son menos coinciden en ción sobre las razones de su presencia en un acto inefauna cosa: su presidente sólo tendrá una oportunidad. ble; una feria de vanidades en la que se exhibía, urbi et Es muy probable que él mismo, íntimamente, comparorbi, la precisión de taxidermista con la que una dignata ese pronóstico. Por eso sorprende aún más que no se taria del PP despellejaba vivo a un prominente compadecida a sacar su derecha más a menudo. Aunque sólo ñero de partido en un libro que él, el jefe de ambos, nunfuera para intimidar. O para protegerse. ca debería haber presentado. Chapó por el gambeteo. Al paso. Definitivamente la semana pasada los paPero, ¿qué va a suceder cuándo el hábil driblador llepeles estaban cambiados en la prensa de referencia: el gue al banderín del córner? ¿Le van a volver la cancha conservador The Economist zurraba al PP y el progre del revés? ¿O, más bien, se verá obligado a continuar su The New York Times le sacudía la badana a Zapatero. carrera zigzagueante fuera del terreno de juego?