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38 INTERNACIONAL VIERNES 15 s 12 s 2006 ABC Serbia se acerca más a la OTAN y adiestra a sus pilotos con F 16 de la Alianza S. TECCO. CORRESPONSAL LIUBLIANA. Pilotos militares de Serbia concluyeron el miércoles un adiestramiento inédito de tres días en aviones F 16 de la OTAN, puestos a su disposición en la base aérea aliada de Aviano, en el norte de Italia. Curiosamente desde esta base partían los cazas bombarderos de la OTAN que en 1999 bombardearon Serbia para poner fin a la brutal represión serbia contra los albaneses de Kosovo. Según la embajada estadounidense en Belgrado, la iniciativa de permitir a pilotos serbios familiarizarse con las técnicas de vuelo y combate de los F 16 forma parte de una serie de actividades conjuntas destinadas a una gradual reforma y complicada modernización de las Fuerzas Armadas de la nueva Serbia. Tarea en la que participan también miembros de la Guardia Nacional de Ohio. En otras palabras, se busca que Serbia adapte su armamento y técnicas de combate a los estándares de la Alianza Atlántica, en cuyo programa de Asociación para la Paz ingresó ayer junto a Bosnia- Herzegovina y Montenegro. Programa que significa el primer paso para ser admitidos, en un futuro próximo, como miembros de la Alianza Atlántica. El presidente de Serbia, Boris Tadic, al firmar ayer en Bruselas el mencionado acuerdo, declaró que esto significa el fin del aislamiento de su país provocado por la negativa de Belgrado para colaborar con el Tribunal Penal Internacional y motivo por el cual aún la UE se niega a continuar con las negociaciones, interrumpidas en marzo pasado, para la firma del acuerdo de Asociación y Estabilización. mas inmediatos y de fondo. Ante la campaña electoral en curso, Ségolène Royale, candidata socialista, y Nicolas Sarkozy, candidato conservador, deben cuidar muy mucho el tema inflamable de los problemas de seguridad, inmigración e identidad nacional, que están en el corazón de la retórica populista de Le Pen, que todavía no ha entrado en campaña. Cuando la campaña cambie de ritmo, a primeros de año, Le Pen y la extrema derecha ocuparán un terreno inquietante. Hasta hoy, los programas de radio y televisión donde interviene el líder de la extrema derecha baten récords de audiencia. Le Pen ha adoptado un tono relativamente moderado, que hace estragos. El voto marginal Más allá de la campaña en curso, la persistencia evidente de una Francia extremista, atormentada, nihilista, ignorante, ultranacionalista, víctima de los estragos populistas, vuelve a recordar el estrepitoso fracaso del presidente, el Gobierno y los grandes partidos mayoritarios, de izquierda y derecha, incapaces de reintegrar en la moderación a unas franjas sociales tentadas por la demagogia extremista. Una parte sustancial de los nuevos batallones de la extrema derecha están integrados por antiguos votantes comunistas que vivían y viven siempre en el antiguo cinturón rojo de la capital francesa. Los antiguos guetos de obreros con poca formación se han convertido en guetos multirraciales, multirreligiosos, donde viven mal integrados franceses de raza negra y religión musulmana. Consciente de esa realidad, Le Pen está integrando en sus proyectos electorales las imágenes de jóvenes franceses de distinto origen étnico, intentando atraerse un cierto voto marginal, con tentaciones racistas de distinta índole. Entre los franceses de raza negra, por ejemplo, han aparecido facciones muy antisemitas. Marine, hija de Jean- Marie Le Pen, presenta el póster oficial de la campaña presidencial de su padre AP Las ideas de la extrema derecha se abren paso en Francia Un 26 por ciento de los galos dicen que están totalmente de acuerdo con el pensamiento de Jean- Marie Le Pen J. P. QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Las ideas de la extrema derecha progresan. Un 26 por ciento de los franceses dicen estar totalmente de acuerdo con las ideas que defiende Jean- Marie Le Pen, que es, desde hace años, el líder mejor implantado entre los obreros y las categorías sociales menos favorecidas. Según un sondeo publicado por Le Monde la adhesión a las ideas de la extrema derecha vuelve a recobrar la importancia que ya tuvo el mes de abril del 2002, cuando Le Pen eliminó al líder socialista Lionel Jospin, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Hoy como ayer, un 70 por ciento de los franceses están total o parcialmente en desacuerdo con las ideas de la extrema derecha. Pero entre un 28 o un 26 por ciento dicen aprobarlas y estar de acuerdo con ellas. Esa aprobación de las ideas de la extrema derecha no significa intenciones de voto, ligeramente inferiores. Pero sí reflejan una hondísima corriente de fondo, que tiene muchas causas bien conocidas de los sociólogos: desesperación social de los obreros poco cualificados, pérdida de las señas de identidad de las familias de agricultores y pequeños empresarios modestos, inquietud generalizada ante una Europa que ha dejado de percibirse como refugio El progreso relativo de las ideas de la extrema derecha coincide con un ligero incremento de su respetabilidad aparente. Un 65 por ciento de los franceses todavía piensan que el Frente Nacional y Le Pen continúan siendo un peligro para la democracia. Hace diez años, todavía eran un 71 por ciento quienes denunciaban peligrosidad. Hoy, un 29 por ciento piensan que Le Pen no amenaza en nada la democracia francesa. En términos políticos, la respetabilidad creciente de Le Pen crea insondables proble-