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ABC VIERNES 15 s 12 s 2006 INTERNACIONAL 37 Rafael Bardají REALISMO MÁGICO C Un grupo de manifestantes se congregó ayer ante el Palacio Real de Bruselas para apoyar la integridad territorial de Bélgica AFP Una televisión belga siembra el pánico simulando la partición del país La RTBF se inventó un programa en directo para anunciar la falsa noticia que más temen los belgas: la desaparición del Reino ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Parecía tan real que, efectivamente, todo el mundo lo creyó. La televisión belga- francófona (RTBF) quiso gastar a sus espectadores una broma como la de la Guerra de los Mundos pero en lugar de inventarse una historia increíble o copiar una de cualquier novela de ciencia- ficción, prefirieron jugar con lo más delicado de su propio país y en los términos más burdos: el programa anunció con todo lujo de decorados y detalles que Bélgica había dejado de existir, debido a la proclamación de la independencia de la parte flamenca. El administrador de la televisión pública de la comunidad belga de habla francesa, Jean- Paul Philippot, se ha justificado diciendo que la realización del programa fue decidida por todos los responsables de información de la casa y se ha hecho siguiendo los procedimientos de los estatutos de la RTBF. Philippot ha hecho estas declaraciones a la salida de la ministra Fadila Laanan, encargada de los asuntos audiovisuales, que ha dado a entender que necesitará algún tiempo para sacar conclusiones sobre las medidas a tomar, pero que muy probablemente tendrá que tomarlas. La ministra fue la única que no estaba al corriente de los planes de la RTBF. La justificación que ha dado el responsable de la cadena ha sido cuanto menos sorprendente: Se nos reprocha que no hacemos programas lo bastante incisivos. Pues parece que no ha sido el caso esta vez y en el hecho de que la enorme audiencia demuestra que se trata de un problema que interesa y preocupa realmente al país Tanto que, efectivamente, ayer por la mañana no se hablaba de otra cosa, no sólo en Bruselas y en Valonia, la parte de Bélgica donde se habla francés, sino sobre todo en Flandes, cuyos habitantes no vieron el programa, incluido el 30 por ciento que se calcula que votan al Blaams Belang, el partido ultraderechista que predica la secesión de Bélgica. El programa se emitió anteanoche en horas de máxima audiencia, simulando en todos los detalles la noticia de la proclamación unilateral de la independencia de la región de Flandes. Holanda sale de la crisis provocada por la política de inmigración de Verdonk LAURA VILLENA SERVICIO ESPECIAL. BRUSELAS. El Gobierno holandés ha encontrado una solución a la crisis desatada el pasado martes. La polémica fue servida de nuevo por la popular Rita Verdonk, ministra de Inmigración del Gobierno saliente, conocida por su restrictiva política de inmigración. El nuevo Parlamento, compuesto por una mayoría de izquierdas tras las elecciones del pasado 22 de noviembre, pidió el pasado martes a Rita de Hierro que concediese la amnistía a los 26.000 refugiados que permanecen en Holanda de forma ilegal desde hace más de cinco años. La negativa inmediata de Verdonk a esta amnistía provocó la aprobación de una moción de censura contra ella a la que se negó con el apoyo de su partido, que amenazó con abandonar el Gobierno si triunfaba la moción. Tres semanas después de las elecciones, el Gobierno de Balkenende se enfrentaba una crisis de la que no ha tardado en salir a pesar de ceder ante la oposición. Finalmente Verdonk ha perdido la cartera de asilo, aunque permanece frente al ministerio de Inmigración, y se ha aprobado la paralización de la expulsión de los ilegales. En un momento clave para la formación de coaliciones la izquierda, no sólo ha conseguido sus objetivos sino que ha sabido demostrar que es vital para para la obtención de una mayoría. on los resultados de las elecciones de mid- term norteamericanas del pasado mes de noviembre, muchos en Europa pensaron que los demócratas habían llegado por fin al poder y muchos republicanos en Washington creyeron que la política del presidente Bush hijo había perdido, que sus políticas neoconservadoras serían reemplazadas rápidamente por las más pragmáticas y tradicionales de los conservadores de siempre. Esta sensación se hizo aún más fuerte con la presentación pública la semana pasada de las conclusiones de la comisión bipartidista de Baker y Hamilton sobre Irak. Si Bush recurría a los fontaneros de su padre sería por algo. La realidad parece ser distinta. Ni los demócratas están en la Casa Blanca ni George W. Bush ha cambiado de orientación. En buena medida porque el trabajo sucio de desmontar las recomendaciones de los realistas sobre Irak se la están haciendo los propios demócratas por un lado y los militares y expertos de uno y otro partido por otro. Por una sencilla razón. Lo que proponen Baker y Hamilton no es realismo, es realismo mágico, realismo irrealista. Por ejemplo, su estudio llama a abrir conversaciones con Siria e Irán para dar con una salida colectiva a la crisis iraquí, cuando todo el mundo reconoce que con Ahmadineyad como presidente en Teherán, Irán no puede ser la solución, sino que siempre será un problema. Y si no, dense una vuelta por el Congreso anti Holocausto que ha montado a comienzos de esta semana y lean sus afirmaciones. Y lo mismo vale para la otra gran recomendación de la comisión bipartidista: Que para resolver Irak hay que solucionar antes el conflicto entre Israel y los palestinos. No hay nada en la violencia que sufre Irak que les ligue a los palestinos. Más bien al contrario. Si se ganara en Irak y prospera un régimen tolerante y democrático, más fácil sería obligar a los palestinos a negociar de verdad. George W. Bush no está tan muerto como muchos quieren ver y no tiene por qué salir huyendo de Irak. Y más que probablemente no lo va a hacer.