Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 13- -12- -2006 EE. UU. multa a Oliver Stone por violar el embargo a Cuba al filmar un documental 93 rir era muy fácil en aquel Mediterráneo de oro y acero. No había ONG s: Cuando se habla ahora tanto de memoria histórica cometemos un error grave: miramos a nuestro pasado con ojos políticamente correctos. Y el mundo ha cambiado. El mundo del XVII era muy duro y difícil. No existían los derechos humanos por lo cual no podemos por ejemplo juzgar a los españoles que se fueron a América con ojos del siglo XXI Pérez- Reverte escruta ese mundo con los ojos de la época: Cuando miramos la historia con ojos actualizados (me refiero a la memoria que se basa en la cultura y el conocimiento, no a la ideológica) podemos envilecer, destruir, minar los hechos históricos fundamentales. No podemos juzgar al Cid degollando moros ni a Hernán Cortés aztecas con ojos de hoy. Siempre he intentado que el lector vea el mundo con los ojos de entonces. Si no, nuestros abuelos serían monstruos. Ni la Guerra Civil se puede juzgar con los ojos del siglo XXI Ferazmente mercenario Vuelve un Alatriste ferazmente mercenario, pero que blande su acero entre el drama y la ternura: Un mercenario actual es menos disculpable que los de entonces. Algunos, incluso, están cerca de aquí y son amigos míos. La moral y la ética no existían. El campo lo regaban con su sudor y miseria. Esos españoles que vivían aferrados a su tierra tenían la tentación poderosa de embarcarse y volver ricos con un botín bajo el brazo que lograban a fuerza de matar indios o degollar moros. Daba igual, ya que eso no era un problema. Querían era regresar con bienes para no tener que lamerle las botas al poderoso de turno Ser español era una escuela amarga, dura y difícil antaño, señala el académico. Y observando la gentuza que hace política sostiene que no hay español lúcido que no tenga una amargura en el corazón Alatriste no es una novela de espadachines, sino el proyecto de su vida: Me cae bien Alatriste- -se sincera Pérez- Reverte- -porque es como un amigo. Sé muy bien por qué mata como mata, por qué se emborracha como se emborracha... Alatriste tiene dignidad en una sociedad machacada en manos de curas, reyes y aristóratas- -explica el autor- Los jóvenes se iban al ejército para saquear alguna galera turca y regresar ricos. Pura reacción de desesperados. Si el cura no te dejaba acostarte con tu mujer, si el rey te machacaba a impuestos y si el aristócrata te tenía encadenado a la tierra, los jóvenes pensaban: Si muero lo hago como hidalgo; sino, vuelvo con dinero La tentación vivía entre botines y reputación: En la España miserable de siempre el Estado no pagaba sueldos, las plazas fuertes estaban dejadas de la mano de Dios, el español sólo tenía la escapatoria de embarcarse para buscar fortuna: degollaba, mataba, asaltaba y cobraba el botín. Era una sociedad antimilitarista, pero ferozmente militar; cruel, pero fiable y con madera. Los soldados, en alpargatas, sin comer, sin nada, vibraban con su acero. Una mezcla de horror y ternura se apoderaba de ella. No puedo evitar comprender aquello. Quería mostrar la anarquía de ser español. Fuimos malos, pero tan malos como otros Web oficial: http: www. capitanalatriste. com Roberto Alagna, en la rueda de prensa que ofreció al día siguiente de su espantada AP Alagna abandonó el escenario por respeto al público El tenor confiesa, en una entrevista telefónica con ABC, que al oír los abucheos sintió como si el mundo se acabase JUAN ANTONIO LLORENTE MADRID. Si le hubiese faltado al respeto al público, entendería el escándalo. Pero he hecho lo que he hecho precisamente por respeto a él. Yo no puedo obligar a escucharme a quien no le guste. Ese es el concepto de respeto para mí argumenta el cantante. El domingo protagonizó un sonado escándalo en la Scala de Milán al abandonar el escenario cuando una parte del público silbó su interpretación del aria Celeste Aida Roberto Alagna se ha cerrado, de momento, las puertas del templo operístico por antonomasia. El comportamiento el domingo por la noche de Roberto Alagna provocó una ruptura definitiva entre el artista y el público que la Scala no tiene posibilidades de reparar rezaba el comunicado del sobreintendente del coliseo milanés, Stéphane Lissner. Roberto Alagna explicaba telefónicamente a ABC los motivos que le llevaron a abandonar el escenario, aun a sabiendas de lo que ese gesto podría significar de cara a la opinión pública: Nada más abrirse el telón ya empecé a escuchar bufidos. Canté el aria, y continuaban. Me puse tan triste que me vi obligado a parar en ese punto. Porque yo no puedo cantar si no veo al público contento conmigo A pesar de que cree que el ambiente estaba muy raro, no quiere pensar Alagna que alguien en Milán esté contra él: No lo sé, porque lo cierto es que gente de todo el mundo que me había escuchado por la radio me felicitó; me dijeron que estuve soberbio, y muchos teatros me han invitado para cantar Aida Lo cierto es que, a fin de cuentas, el mundo de la ópera cuenta con un nuevo escándalo, de esos que nadie tiene claro a quién favorece. A mí, desde luego no- -dice taxativo- Esas cosas no son buenas ni para mí ni para el público ni para nadie, y al final todo resulta ridículo. Si le hubiese faltado al respeto al público, lo entendería. Pero he hecho lo que he hecho precisamente por respeto a él. Yo no puedo obligar a escucharme a quien no le guste. Ese es el concepto de respeto para mí Alagna cita a su médico, que se encontraba en la sala, para apoyar su postura. Él fue el primero en decir que no podía continuar, porque la tensión del momento, dado que soy hipoglucémico, me produjo una caída del azúcar Una reacción frente a una circunstancia incontrolada, que el tenor jamás había vivido. Era la primera vez que me ocurría algo así. Y fue como si se acabase el mundo en ese momento Le sorprende la actitud de Lissner. Me parece muy raro lo que ha hecho. Por eso digo que hay algo extraño en todo esto. Si he cometido un error, pido perdón a los que allí estaban. ¿Pero qué va a pasar con los que tienen sus entradas para el resto de las representaciones? ¿No hay que respetarlos también a ellos? Alagna tiene firmada una Manon Lescaut para 2008. Después de esto, veremos qué ocurre. Espero que de aquí a entonces el público reaccione y diga si quiere a Roberto o no lo quiere. Porque ese es el problema: que el público no ha dicho nada Dignidad, reputación, honradez o vergüenza torera se manipulan hoy En aquella época Alatriste era un individuo poco recomendable, pero tenía sus reglas de juego- -explica su creador- Hoy, Alatriste sería un proscrito porque palabras como dignidad, reputación, decencia, vergüenza torera, honradez... se manipulan. Los canallas actuales no tienen reglas y aunque Alatriste es un marginal tiene una reputación que mantener Después del XVII, le gustaría al escritor abordar el siglo XVIII, cuando España estuvo a punto de conseguir ser un país culto y libre y no lo fue. Todo eso se fue al diablo. Pero no tuvimos la suerte de que hubiera guillotina y España siguió encerrada en las sotanas y en los palacios ¿A quién le duele España hoy? Para que te duela España la tienes que conocer: pasear por sus piedras, leer y digerir libros. Si eres un bestia analfabeto que te paseas por las calles no te duele nada. Cuando eres culto te duele. Hay demasiado inculto manejando los resortes del asunto Sobre la película, Pérez- Reverte dice que hay cosas que me han gustado menos, pero como balance estoy contentísimo. No quería que se hiciera un Zorro y la tristeza y melancolía está muy bien reflejada Mi médico me dijo que no cantara porque soy hipoglucémico y había tenido una bajada de azúcar