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ABC MIÉRCOLES 13- -12- -2006 El Papa denuncia el escarnio cultural sistemático de la religión Benedicto XVI 35 Desaparecidos ¿Dónde están? Vivianne Blanlot AFP El Gobierno pide sancionar al nieto del dictador La ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, pidió ayer al Ejército que tome las medidas que corresponden en estos casos contra el nieto de Pinochet, un joven capitán que ensalzó ayer el golpe de Estado dado por su abuelo. No es aceptable que un oficial en servicio activo pronuncie un discurso público con ribetes políticos y denoste los poderes del Estado. No corresponde, censuro su actitud Con el mismo nombre de su abuelo, Augusto, como hiciera después en términos más suaves el jefe del Ejército, celebró la derrota en plena guerra fría al modelo marxista que asestó su abuelo al imponer su voluntad, no mediante el voto sino más bien, derechamente, por el medio armado Firme y sin titubear, el heredero del nombre y del espíritu definió a su abuelo como un hombre de temple especial Al mismo tiempo que se celebraban las exequias del general Augusto Pinochet, unas dos mil personas rendían homenaje a Allende y preguntaban por el destino de los desaparecidos C. DE CARLOS SANTIAGO. A la misma hora que los feudos de Pinochet le rendían su último homenaje en la Escuela Militar, distinta gente y en otro lugar oficiaba otro entierro para el ex dictador: los familiares de sus víctimas. Un féretro negro que simbolizaba el ataúd de Augusto José Ramón Pinochet, nombre de pila del difunto, se abrió paso entre unas dos mil personas. La multitud celebraba un homenaje a otro presidente, al que Chile eligió en las urnas, al socialista Salvador Allende. La manifestación escupió el sarcófago, lo pateó y lo zarandeó hasta dejarlo hecho trizas. Las dos caras de Chile se daban la espalda en Santiago. La otra versión de la historia reciente se dio cita en la céntrica Plaza Italia. Las fotos no eran las del capitán general y ex comandante en jefe del Ejército, los carteles tenían impre- sos los rostros de Allende y de los centenares de desaparecidos de la dictadura. ¿Dónde están? La respuesta se la llevó a la tumba del crematorio Pinochet. Pueden darse el lujo de incinerar al dictador. Nosotros no pudimos ni enterrar a nuestros padres El joven estudiante corea con la multitud la pregunta funesta: ¿Dónde están? En el escenario el abogado Hugo Contreras, especialista en casos de violaciones a derechos humanos, dispara la metralla verbal: Las Fuerzas Armadas son un grupo en defensa de intereses particulares, muchos creen que no importa violar los derechos humanos, que no importa violar a niños con tal de dar una buena situación económica. Eso es un horror Los acordes de Víctor Jara resuenan en la plaza y la gente corea: ¿Dónde están? La familia tiene que seguir siendo procesada. Los exiliados en Europa aún tienen causas judiciales abiertas y por esa razón no pueden volver a su patria. La compañera presidenta Michelle Bachelet tiene que ocuparse de los derechos humanos para que estos compatriotas puede regresar El hombre, de mediana edad, volvió de Alemania el lunes, al día siguiente de la muerte de Pinochet. Festeja el deceso como el nacimiento de un hijo, tomé champaña confiesa. Los hijos de la ira de la dictadura claman revancha, aunque sea contra un muerto: Activistas anti Pinochet con un ataúd de burla ayer en Santiago Que lo tiren al Mapocho! el río que atraviesa la capital de Chile donde comenzaron a flotar cadáveres después del 11 de septiembre de 1973, fecha del golpe de Estado que derrocó el gobierno constitucional y no por ello menos caótico de Allende. Banderas con la hoz y el martillo ondean con firmeza bajo un sol abrasador. El lega- AFP SIMÓN TECCO Corresponsal de ABC en Eslovenia LA ODISEA DE UN REFUGIADO L a muerte del dictador chileno Augusto Pinochet para un refugiado político como lo fui yo hace ya casi 33 años podría considerarse como un momento de regocijo o de alivio. Pero no lo es. Desde el punto de vista personal me es indiferente, pues su desaparición no puede devolverme nada de todo lo perdido, al haberme privado del derecho a vivir en mi patria. Verse perseguido y obligado a abandonar tu propio país por lo que pensabas y creías a los 21 años, es un duro golpe difícil de asimilar, tanto más cuando lo dejas todo, tus sueños, tus proyectos tus amigos, tus padres y hermanos, tu novia y todo ese mundo que enmarca tu espacio vital y el desarrollo de una persona. Ser refugiado es algo muy diferente a ser emigrante. Este último sabe que puede regresar cuando desee, mientras que el primero sueña día y noche con su retorno, que en mi caso nunca se produjo. Vivir soñando en poder regresar a tu país con el tiempo se convierte en un mecanismo psicológico que limita tus posibilidades de integración en la sociedad que te ha acogido. Añorar el retorno puede significar acumular rencor que limita la capacidad de comprensión y racionalización de lo sucedido, si bien la crueldad y la ignominia son imposibles de comprender y perdonar. Cuando sales de tu tierra no lo sabes, pero afuera comprendes que debes iniciar prácticamente de cero una nueva socialización, en un medio distinto que puede resultar hostil, frío, impersonal. Aprender un nuevo idioma, comprender y asimilar otra idiosincra- sia, hacer nuevos amigos y buscar proyectos para tu vida futura, es una tarea difícil en la que muchos refugiados chilenos fracasaron. Yo tuve la suerte de tener 21 años, ser curioso y ambicioso en lo que a conocimientos se refiere y de haber terminado, después de muchas incertidumbres y recovecos, en la ex Yugoslavia, un país al que nunca imaginé ir y del que menos tenía noticias. Me permitió conocer en carne propia las bondades del socialismo con la sorpresa de encontrar similitudes en los talantes políticos de uno y otro régimen y me hizo comprender que la democracia es el sistema más complicado inventado por el hombre. do de Salvador Allende sigue vivo en el pueblo. La única forma de recuperar la convivencia es con verdad y con justicia Lautaro Carmona, secretario general del Partido Comunista, está convencido de ello. El Gobierno dio luto para Gladys Marín porque se lo merecía. Hizo muy bien La referencia menciona a la ex dirigente del Partido Comunista que murió de cáncer después de tratar la enfermedad en Cuba. Una de los cartelas más grandes cubre las espaldas de un corrillo: el diablo rojo, con el rabo en punta de flecha y los cuernos en la frente, se lleva de la mano a Pinochet. A un costado, altos militantes del Partido Socialista comentan los hechos de la jornada y la decisión del Ejecutivo: El Gobierno no decretó el duelo por su muerte porque la inmensa mayoría del país no cree que lo merezca. El rigor histórico nos recuerda que es el responsable del terrorismo de Estado, que se ha muerto comprometido con causas de violaciones de los derechos humanos Rompen una lanza en favor de las Fuerzas Armadas actuales y califican al finado de figura deleznable y repudiable