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34 MIÉRCOLES 13- -12- -2006 ABC INTERNACIONAL www. abc. es internacional Lucía Hiriart, esposa del ex dictador, camina con la bandera chilena entre las manos detrás del ataúd de su esposo, ayer en Santiago EFE Las exequias de Pinochet se convierten en una exaltación del golpe de Estado La ministra de Defensa, que representó al Gobierno de Bachelet, fue insultada y abucheada por los asistentes CARMEN DE CARLOS ENVIADA ESPECIAL SANTIAGO. Augusto José Ramón Pinochet quedó convertido en cenizas. Ayer, el arquitecto de Chile el espíritu de una nación el padre de la modernización el soldado y jefe del Estado el capitán general y ex comandante en jefe del Ejército según se refirieron a él los que le quisieron y los que siguieron sus órdenes, se fueron volando al crematorio. Un helicóptero trasladó al difunfo después de que el obispo general castrense, sus familiares y sus compañeros de armas, reconocieran sus virtudes y justificaran el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. En Concón, en el cementerio Parque del Mar, en la costa del Pacífico donde donde flotaban en la década de los 70 los cuerpos de los desaparecidos que el Ejército arrojaba al mar, los restos de Pinochet fueron eso: restos. El cuerpo del general quedó reducido, por deseo propio y de la familia, a una frase bíblica: polvo eres y en polvo te convertirás. Horas antes, en la Escuela de Guerra, el dictador al que le falló el corazón el domingo, recibió el último tributo de los suyos, incluidos ex ministros. El jefe del Ejército, Óscar Izurieta, sexto y último orador de la jornada durante las exequias del general, podría tener sus días contados en el cargo por hablar más de la cuenta. El militar, en su discurso de despedida a Pinochet, realizó una apología del derrocamiento del Gobierno de Salvador Allende y explicó la situación, ante la crisis institucional y de las Fuerzas Armadas. Con voz clara y firme, Izurieta reconoció como la decisión más difícil de Pinochet, tener que asumir las responsabilidades superiores de conducción del Estado ante la gravísima crisis institucional del país En su intervención, atribuyó al finado lo que el Gobierno le negó, su condición de ex presidente: En él se funden el soldado y el jefe de Estado Con Vivianne Blanlot, ministra de Defensa, como única representante del Ejecutivo por testigo, Izurieta, continuó su discurso: El Ejército era víctima de la pasión política desatada que amenazó fuertemente su unidad El capítulo de las violaciones de los derechos humanos durante el régimen militar no gozó, en ese caso, del favor del jefe del Ejército que lo calificó como el más controvertido de su gestión Al Gobierno de Michelle Bachelet le tomó desprevenido la intervención de Izurieta. La ministra de Defensa, recibida con una sonora pitada por la multitud que asistió a los funerales, realizados por sorpresa a puertas abiertas, aguantó el tipo como un soldado. El único gesto de reconciliación entre la familia del difunto y la única representante, por razones de protocolo, del Ejecutivo lo protagonizó una de las hijas de Pinochet. En el momento de la paz, Jacqueline, le tendió la mano. Las pompas fúnebres del general arrancaron en la Escuela de Guerra donde se veló su cadáver el lunes y el martes. El obispo castrense Juan Barros, en la homilía, anticipó un pensamiento compartido por los presentes, Pinochet juzgó que debía intervenir en las horas críticas dijo en referencia al golpe. Al igual que Izurieta, se refirió a Pinochet en su condición de jefe de Estado, momento que fue interrumpido por una salva de aplausos. El momento más emotivo de las honras fúnebres lo protagonizó la última generación de los Pinochet. María José Martínez Pinochet, entre sollozos, recordó esos ojos claros y tiernos, esa sonrisa que llenaba cualquier espacio Tras referirise al difunto como tata y gordito la joven dijo: Llevar tu apellido siempre será nuestro mayor orgullo Con 20 años y corbata negra, el segundo nieto del general confesó: Jamás pensé que llegaría este triste día Calificó a los golpistas de valientes hombres y celebró que salvaran a Chile del abyecto destino que le deparaban unos pocos La hija de Pinochet, Lucía, se refirió a su padre como gobernante y estadista y lamentó que la prensa internacional no comprenda las pasiones que desata, incluso muerto, y los calificativos que le aplican. El actual jefe del Ejército, Óscar Izurieta, hizo una apología del derrocamiento de Allende