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ABC MIÉRCOLES 13- -12- -2006 El tripartito catalán prepara una ley para que la Generalitat expropie pisos vacíos 11 El laberinto magrebí El triángulo Argel- Madrid- Rabat no funciona a pesar de los esfuerzos (mal dirigidos) de la diplomacia de Zapatero. El Sahara Occidental sigue atragantando las alambicadas relaciones España- Magreb POR LUIS DE VEGA, CORRESPONSAL RABAT. Todos los magrebíes son iguales, pero hay algunos que son más iguales que otros. El triple salto mortal sin red de llevarse al cien por cien bien con Argel y con Rabat no parece posible. Si a la diplomacia de Zapatero le van bien las cosas con el amigo marroquí- -algo que muchos ponen en duda- ayer se comprobó cómo el amigo argelino no lo es tanto. El presidente Buteflika no está dispuesto a comer de la mano de españoles y franceses. Madrid sabe que, con los tiempos que corren de sinergias intercontinentales, Argelia debe ser un vecino y un aliado. Un vecino por su cercanía geográfica y un aliado por su cada vez mayor potencial económico y energético. Pero esos intereses del Gobierno chocan con la prioridad desmesurada puesta en el reino alauí, irreconciliable por el momento con el gigante magrebí. Decididos a resolver asuntos como inmigración, terrorismo y tráfico de drogas, Madrid se ha volcado en sacar adelante las relaciones con Rabat, que pasaron por momentos muy delicados durante el mandato de Aznar. A la cumbre euroafricana sobre emigración que ambos Gobiernos organizaron el pasado julio en la capital marroquí asistieron medio centenar de países, pero no un pilar fundamental: Argelia. El mandatario argelino dejó ayer claro algo que no pudo decir su país en aquella cumbre: que los esfuerzos que están llevando a cabo en materia migratoria deben recibir una contrapartida. Esto es algo a lo que ya se han apuntado otros países del norte de África como Marruecos o Senegal. Ninguno quiere sacarle a Europa gratis las castañas del fuego. Y eso que en los últimos meses cada vez son más las pateras que llegan al litoral sureste español con ciudadanos argelinos. escapa que, en la práctica, Madrid (como París) acaricia el lomo al Rey Mohamed VI. La postura del Gobierno con respecto a la ocupación del Sahara es calificada de tibia por la sociedad española y los independentistas. Lo reflejado ayer en Argel es más de lo mismo. La posición que verdaderamente defiende el Ejecutivo es, por ejemplo, la del acuerdo de pesca entre Marruecos y la UE que engloba las disputadas aguas de la ex colonia. Desde hace año y medio que empezó la denominada intifada saharaui no ha entrado ninguna de las delegaciones autonómicas españolas que han llegado al aeropuerto de El Aaiún. Esto no ha merecido una respuesta contundente del Ejecutivo español, que tampoco parece preocupado por la represión que despliegan las autoridades marroquíes en el territorio y que ha sido criticada incluso en la comisión de derechos humanos de la ONU. Leire Pajín y Bernardino León han visitado en Argelia los campamentos de Tinduf (algo que no hizo el Gobierno del PP) para hacer ver que no sólo mantienen abierta la vía marroquí, pero en opinión de los miembros del Polisario esos viajes han tenido un efecto contraproducente y sienten que lo que el Gobierno dice y lo que hace coincide en muy poco. Por eso Buteflika, conocedor del eje Madrid- Rabat, fue explícito ayer al recordarle a Zapatero la necesidad de que se celebre el referéndum de autodeterminación, que el Gobierno socialista ha puesto en duda en varias ocasiones, para que el conflicto se resuelva. Y todo en plena campaña de Marruecos para airear el plan de autonomía con el que quiere cerrar la puerta a la autodeterminación de los saharauis. Buteflika se da cuenta Buteflika consideró en todo momento que la cumbre de julio se trataba de un apaño entre Rabat y Madrid e insistió en que no acudiría si la reunión no se celebraba bajo el paraguas de la Unión Africana, institución de la que se fue Marruecos hace más de dos décadas por reconocer al Frente Polisario como uno de sus miembros. Ese, el de la ex colonia española, es otro de los frentes que ayer vio Zapatero más abierto que nunca. Lejos quedan esos seis meses que se dio de plazo a principio de la legislatura para hallar una salida al túnel de más de tres décadas. Moratinos ha repetido una y otra vez que España apoya una solución consensuada en el marco de la ONU, pero a nadie Abrazo de Zapatero al presidente argelino EFE Va para dos años que se cumplió el plazo de seis meses que Zapatero se dio para arreglar el asunto del Sahara