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ABC MIÉRCOLES 13 s 12 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA DÉJESE ROBAR S EL RECUADRO ESA CLIMATOLOGÍA SIEMPRE ADVERSA N la nueva ordenación de la Enseñanza Primaria hasta se paran los relojes para la Educación para la Ciudadanía, a costa de reducir horas de aprendizaje de una asignatura básica como Lengua Española. No sé cómo vamos a hablar cuando salga de la escuela esta Generación SMS, tan instruida en la violencia de género como lerda gramaticalmente en género, número y caso. Cada vez gozamos de una mayor renta, pero por días se empobrece el capital de la lengua española. Los informativos de radio y televisión están redactados en un lenguaje tan pobre que no sólo dan noticias, sino coces al castellano. Es un milagro que llamen aún El tiempo a la información meteorológica. El tiempo meteorológico ha dejado prácticamente de existir. Se confunde tiempo con clima, y si los puertos de montaña están cerrados por la nieve, nunca es a causa del mal tiempo, sino por la climatología adversa Por climatología adversa se amarra la flota pesquera. Por climatología adversa aumenta el riesgo de accidentes en carretera. Por climatología adversa disminuye la ocupación hotelera. Caigan chuzos de punta, llueva más que cuando ANTONIO enterraron a Bigote o haya cuatro palBURGOS mos de nieve, nunca es que haga mal tiempo: es que hay climatología adversa. Es tan curiosa esta dichosa climatología, que la puñetera siempre es adversa, nunca propicia. Cuando los pajaritos cantan y las nubes se levantan, nunca hace una climatología propicia, sino que por una vez y sin que sirva de precedente rompen a hablar en castellano y dicen que hace buen tiempo. Tengo que mirar en los carteles de toros, porque probablemente esta cursilería ha contaminado hasta la formula clásica: Con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide Ahora será: Con permiso de la autoridad y si la climatología adversa no lo impide Probablemente cuando hablan del famoso cambio climático se refieren a esto: al uso impropio de climatología por tiempo meteorológico. Hasta ahora, climatología era la ciencia que trata del clima, o el conjunto de E las condiciones meteorológicas propias de un determinado clima y lugar del mundo. Eso era antes. Ahora climatología es sinónimo de tiempo No sé cómo a Montesdeoca le siguen llamando en TVE el hombre del tiempo a la manera de Mariano Medina; si fueran consecuentes, deberían ser el hombre de la climatología Le pasa a lo llano y hermoso de mal tiempo como al latinísimo pronombre relativo cuyo gloria del castellano, también en trance de extinción por la falta de una buena enseñanza de Lengua Española. El cuyo está en nuestra lengua mucho más en peligro de desaparición que el lince en Doñana o el quebrantahuesos en el Pirineo. Hubo un tiempo en que anotaba los rodeos redaccionales que daban en las noticias radiotelevisivas, por falta de propiedad en el uso del cuyo He dejado de hacerlo, porque me quedaba sin papel en cada telediario o boletín horario. Valgan algunos ejemplos, tomados al oído como se decía de los números premiados en la Lotería de Navidad. El bebé, del que todavía se desconoce su sexo, nacerá en mayo en vez de: El bebé, cuyo sexo todavía se desconoce, nacerá en mayo La pensión alimenticia, de la que se desconoce el importe en vez de: La pensión alimenticia, cuyo importe se desconoce El proyecto del Acuario, del que mañana se colocará la primera piedra en vez de: El proyecto del Acuario, cuya primera piedra se colocará mañana Los cuatro españoles, de los que no se ha facilitado su identidad en vez de: Los cuatro españoles, cuya identidad no se ha facilitado El artista, del que ahora se cumple un año de su muerte en vez de: El artista, de cuya muerte se cumple ahora un año El empresario, del que se han depositado las cenizas en Valencia en vez de: El empresario, cuyas cenizas han sido depositadas en Valencia ¿Para qué seguir? Ese cuyo que es la hermosa octava palabra inicial de El Quijote ha caído tan en desuso como el mal tiempo frente a la climatología adversa. Para estos escolares que apenas estudian Lengua, El Quijote empezará ahora así: En un lugar de la Mancha, del que no quiero acordarme de su nombre... Así, pero escrito en el lenguaje de los SMS: En 1 lugar d la manxa del ke no kiero akordarme d su nonvre... I le entran en su casa unos atracadores, déjese robar con la mayor cordialidad posible, o hágase el dormido en el caso de que le sorprendan a media madrugada: igual tiene la suerte de que los malhechores se conformen con lo que encuentren a mano y se dignen no darle una paliza para que revele dónde tiene el dinero o las joyas. Como se le ocurra hacerles frente, más vale que no tenga éxito, sobre todo si echa mano de un arma de fuego; le caerá encima todo el peso de la ley y de una justicia que estudiará con detalle el alcance de su licencia y escrutará la posible desproporción de medios, como le acaba de ocurrir al vigilante de la casa catalana de los Tous. Eso, en la IGNACIO hipótesis de que no le falle CAMACHO la puntería y haya logrado salir vivo de la reacción de sus asaltantes. Hágame caso: no ofrezca resistencia y sonría. Sobre todo, sonría, muestre un ansia infinita de La vida puede ser maravillosa. No seré yo quien juzgue los pormenores del caso Tous cuya trampa moral consiste en que acaso el atracador muerto fuese desarmado. Lo que me interesa son las circunstancias que lo convierten en objeto de debate: una plaga de delitos en urbanizaciones, bandas hiperviolentas de extranjeros que campan a sus anchas, falta generalizada de protección policial, psicosis social acrecentada por el secuestro de un niño en la zona. Lo de menos es que el vigilante contara o no hasta diez antes de abrir fuego, o que no distinguiese, en plena noche y bajo la presión de los acontecimientos, las condiciones de la situación. La verdadera cuestión de fondo no son tanto los límites del derecho a la autodefensa como el límite de cobertura de la seguridad pública que debe minimizar el recurso a la protección individual. En España sale muy barato el asalto a mano armada: apenas cinco años de cárcel. Hace tiempo que menudean por las zonas residenciales partidas de criminales, procedentes del Este europeo, capaces de una crueldad intimidatoria tan gratuita como desgraciadamente contrastada. Los controles de fronteras son mínimos e insuficientes, y para colmo algunas policías autonómicas carecen de la preparación necesaria para afrontar un desafío de esta envergadura. El resultado es un clima de indefensión social que genera mucho miedo, y del miedo nunca surge un comportamiento sereno. Lo raro es que lo que ha pasado en el chalé de los Tous no ocurra más a menudo. La solución no consiste, desde luego, en liarse a tiros con todo el que entra sin pedir permiso. Es el Estado el que debe proteger a los ciudadanos y ejercer con eficacia tranquilizadora el monopolio de la violencia. Pagamos impuestos para eso, y mucha gente tiene que sufragarse además la protección personal que no le garantizan unas fuerzas del orden desbordadas, ni un marco legal benévolo con ciertos delitos de gran alarma pública. Una sociedad asustada no es libre. Eso es sabido, pero en la agenda oficial la prioridad es para la Ley de Memoria Histórica, mientras la clase media duerme inquieta detrás de los setos que la separan de la realidad virtual de la política.