Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
40 INTERNACIONAL MARTES 12 s 12 s 2006 ABC Irak se parece a la Guerra Fría; no sabes si vas ganando o perdiendo Donald Rumsfeld s Secretario de Defensa saliente de la Administración Bush En su primera entrevista tras el anuncio de su dimisión como responsable de la cartera de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld defiende sus principales decisiones respecto a la guerra de Irak, al subrayar las peculiaridades del conflicto POR CAL THOMAS WASHINGTON. Donald Rumsfeld abandonará sus funciones el 18 de diciembre, fecha en la que Robert Gates asumirá sus funciones como nuevo secretario de Defensa de la primera potencia mundial. los terroristas serían muy graves, no sólo por el petróleo, el agua, la riqueza, la ubicación geográfica, las dimensiones de la población y la historia de Irak, sino también porque el país se convertiría en un refugio para planear ataques contra los países moderados de la región y contra Estados Unidos. Esto disminuiría la capacidad de EE. UU. para ofrecer protección al pueblo estadounidense. finalmente condujo a la victoria. Las circunstancias actuales se asemejan más a ésas que a las de la Segunda Guerra Mundial. La gente tendrá que familiarizarse más con esa idea. No es un panorama alegre. Hay gente en el mundo que está decidida a desestabilizar los regímenes musulmanes modernos y restablecer un califato en todo el planeta, y quien quiera informarse sobre ello puede entrar en Internet y leer sus propias palabras y conocer sus intenciones. Son mortíferos. No van a rendirse. Habrá que capturarlos o asesinarlos. Tendrán que ser disuadidos. Habrá que convencer a la gente para que no les apoye, para que no les financie, para que no les ayude en el reclutamiento o les ofrezca refugio. Éste es un entorno en el que hemos de combatir y ganar un conflicto en el que el enemigo se encuentra en países con los que no estamos en guerra. Es algo muy complicado. No sucede con rapidez. Conlleva una inversión de tiempo, esfuerzo y destreza. Como nación, no tenemos las instituciones, la organización ni la formación necesarias para desplegar rápidamente una serie de aptitudes de modo que los países que cooperan con nosotros desarrollen la capacidad para crear un Estado real propio que no poseen. Mirando atrás- -Sabiendo lo que sabe ahora, ¿qué podría haberse hecho de otra manera en Irak? -Creo que yo no lo hubiera denominado guerra contra el terrorismo No pretendo ser crítico con quienes lo han hecho. Sin duda, he utilizado esa frase con frecuencia. ¿Por qué lo digo? Porque la palabra guerra evoca más a la Segunda Guerra Mundial que a la Guerra Fría. Genera un nivel de expectativa de victoria y un final de culebrón en 30 ó 60 minutos. No va a ser así. Además, no es una guerra contra el terrorismo El terrorismo es un arma predilecta de los extremistas que tratan de desestabilizar regímenes y, a través de un reducido número de clérigos, imponer su siniestra visión a toda la gente que puedan controlar. Así que tengo problemas con lo de guerra contra el terrorismo Quienes se manifiestan a favor del envío de más tropas piensan a menudo en la II Guerra Mundial y en la Doctrina Weinberger, válida para un conflicto entre ejércitos, armadas y fuerzas aéreas. El problema, en el contexto de una lucha contra extremistas, es que cuanto mayor sea nuestra presencia, más pábulo daremos a las mentiras extremistas de que estamos allí para llevarnos su petróleo, para ocupar su país, para quedarnos y no irnos; que estamos contra el islam, en lugar de estar contra los extremistas violentos. Quienes se manifiestan a favor de más, más y más, como haría yo en un conflicto convencional, no reconocen que puede tener exactamente el efecto contrario. Puede facilitar el reclutamiento a los extremistas. Puede aumentar la financiación para los extremistas. Puede hacer más persuasivas las mentiras que los extremistas cuentan de que estamos allí por el petróleo y el agua, y que queremos quedarnos con su país. No hay guía, ni mapa que diga al general Abizaid o al general Casey qué deberían recomendar al secretario de Defensa o al presidente en lo referente a las cifras. Es un hecho, lo acepten o no los medios de comunicación populares, que el nivel de fuerzas enviadas a Irak en el primer momento, y todos los meses posteriores, es -Usted ha leído el informe del Grupo de Estudio Sobre Irak (GEI) -No. He leído informes sobre él y he repasado el resumen definitivo. -Por lo que ha leído, ¿cuáles son los elementos buenos, malos y ridículos del informe del GEI? -Lo único que voy a decir al respecto es lo que declaró el presidente. Bush ha cooperado con la elaboración del informe; se ha reunido con los miembros del grupo que lo elaboró (el GEI) y ha recibido sus recomendaciones. Cada seis u ocho semanas se reúne con un grupo de personas. Ha escuchado los consejos que le dan los generales Abizaid y Casey y la Junta de Jefes de Estado Mayor. En el futuro inmediato, emitirá algunas opiniones. Es justo decir que Bush hace frente- -que el país hace frente- -a una situación en la que, debido a la naturaleza del combate y al hecho de que los estadounidenses no la acaban de entender, el presidente tiene la misión de dirigir y mantener un apoyo suficiente a las cosas que considera necesarias para la seguridad de nuestro país. Debe tener en cuenta la realidad de que sólo si perseveramos tendremos la oportunidad de triunfar. El precio y las consecuencias del fracaso son tan funestos para el país que Bush ha de conocer el centro de gravedad de esta lucha, que hasta cierto punto está en Oriente Próximo y en un sentido muy real (también) está aquí, en Estados Unidos. Es algo que debe tener en cuenta al repasar y analizar la variedad de propuestas y sugerencias que ha recibido. Yo personalmente creo que las consecuencias de dejar la situación de Irak en manos de ¿Dónde estamos? -En su sesión de confirmación, Robert Gates respondió a la pregunta del senador Carl Levin sobre si estamos ganando en Irak con un no y luego añadía: Tampoco estamos perdiendo Esta pregunta parece encajar en el esquema que alimenta el síndrome de la retirada. -No vi su declaración y no quiero hacer ningún comentario al respecto, pero si me pide mi opinión, es que el ejército no puede perder, pero tampoco ganar él solo. Requiere soluciones políticas. Deben conseguir una reconciliación. Se trata sencillamente de adoptar una serie de medidas que todavía no han adoptado suficientemente. Dejemos a un lado la Primera y la Segunda Guerras Mundiales y pensemos más en la Guerra Fría. En cualquier momento que se quiera, durante la Guerra Fría, que duró 50 años, no sabías si ibas ganando o perdiendo. Y ocurrió lo mismo con nuestra Guerra Civil No existen los senderos rectos y llanos. Hay carreteras con baches. Es difícil. El enemigo tiene cerebro. Se está readaptando constantemente. Piense en los rostros de la Guerra Fría, cuando el eurocomunismo estaba en boga y millones de personas se manifestaban contra Estados Unidos, y no contra la Unión Soviética. Y aun así, con el tiempo, la gente encontró la voluntad- -tanto los partidos políticos como los países de Europa Occidental- -para permanecer en un camino que POSIBLE RETIRADA Si dejamos la situación en Irak en manos de los terroristas, el país se convertirá en un refugio para planear ataques contra los países vecinos moderados y contra EE. UU. NÚMERO DE LAS TROPAS Cuantas más tropas tengamos, mayor será el riesgo de que nos consideren ocupantes y de alimentar la insurgencia ERRORES Creo que yo no hubiera denominado al conflicto de Irak como guerra contra el terrorismo porque genera una expectativa de victoria rápida la recomendada por los generales al mando. No lo he aumentado ni disminuido sin tener en cuenta las objeciones de cualquier general en posición de autoridad con respecto a dicha decisión. ¿Es el número correcto? No lo sé. ¿Tengo una enorme confianza en esas dos personas? Sí. ¿Pienso que probablemente sea lo correcto? Desde luego, o lo habría rechazado, o hecho otra recomendación al presidente. Pero ellos tienen que andar por esa cuerda floja; tienen que encontrar ese equilibrio. Hay dos centros de gravedad. Uno está en Irak y en la región; el otro está aquí. Cuantas más tropas tengamos, mayor será el riesgo de que nos consideren ocupantes y de alimentar la insurgencia. Cuantas más tropas tengamos, en especial tropas estadounidenses, tan tremendamente buenas en lo que hacen, más cosas harán y más dependientes y menos independientes se volverán los iraquíes. Si hay que cavar una zanja, un estadounidense no se sentará a enseñarle a un iraquí a cavarla. La cavará él mismo. Pero no es ése el cometido. El asunto es conseguir que los iraquíes caven las zanjas. Por una parte, no queremos alimentar la insurgencia, y por otra, no queremos crear dependencia. Por lo tanto, en al-