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ABC LUNES 11- -12- -2006 Esta visita a Estocolmo ha sido un cuento de las mil y una noches dice Pamuk 79 Imagen nocturna del Coliseo, tristemente célebre sobre todo en tiempos de Nerón, época en la que San Pablo viaja por segunda vez a Roma y es ejecutado tos que no representasen peligro para las reliquias. Por idéntico motivo de respeto, Giorgio Filippi no ha intentado abrir el sarcófago pues su misión era tan sólo localizarlo, y para extraerlo habría que desmontar el altar. Pablo de Tarso fue decapitado en torno al año 67 en un lugar llamado ad Aquas Salvias fuera de las puertas de Roma, donde se alza desde el siglo IV la abadía de Tre Fontane de las tres fuentes. Una mujer llamada Lucina enterró el cuerpo en su propia finca, el predium Lucinae contigua a la vía que llevaba a Ostia Tiberina, la ciudad portuaria en la desembocadura del Tíber. Sobre el lugar de la sepultura se alzaría más adelante el trofeo de Gayo un monumento relativamente modesto, hasta que el emperador Constantino empezó a construir, el año 320, una basílica similar a la que se alzaría en la colina del Vaticano sobre la tumba de Pedro. El tamaño del templo resultaba limitado por la proximidad de la tumba a la Vía Ostiense y, en el año 386, el emperador Valentiniano ordenó construir uno nuevo rotando 180 grados la nave central- -que ahora se orientaría hacia poniente- -sobre una bisagra constituida por la tumba del Apóstol. Teodosio amplió el proyecto, convirtiéndolo en un templo de cinco naves- -divididas por cuatro filas de 20 columnas con capiteles romanos- -y un claustro a modo de atrio. Sus dimensiones superaban a la basílica constantiniana de San Pedro hasta que ésta, a su vez, fue renovada a partir del 1506, respetando la tumba del Pescador, sobre la que se alzan verticalmente el altar, el AP Pablo de Tarso, viajero incansable y autor de la mitad de los textos del Nuevo Testamento, llegó como prisionero a Roma dos veces. Fue ejecutado y sobre su tumba se han alzado sucesivas basílicas que han sepultado cada vez más el sarcófago baldaquino de Bernini y la cúpula de Miguel Ángel. La Basílica de San Pablo no tuvo una vida fácil. Hacia la mitad del siglo V, el Papa León Magno elevó el pavimento, dejando más enterrado el sepulcro del Apóstol. En el año 739, la basílica fue saqueada por los longobardos y en el año 847 por los sarracenos, mientras que en 1348 fue destruida por un terremoto y en 1823 por un incendio. Con cada nuevo pavimento, el sarcófago de Pablo quedaba más enterrado y olvidado. Hasta que Giorgio Filippi lo ha vuelto a identificar.