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ABC DOMINGO 10 s 12 s 2006 Necrológicas AGENDA 69 David Bronstein Ajedrecista La piedra en el sistema soviético En 1951 empató el Mundial con Botvinnik. Se dice que le obligaron a dejarse ganar la partida decisiva F. M. B. El gran maestro de ajedrez David Bronstein ha fallecido en Minsk (Bielorrusia) a los 82 años de edad. Considerado uno de los jugadores más creativos de la historia y un romántico del tablero, en 1951 entró en la leyenda cuando empató el mundial con el ruso Mijail Botvinnik, que retuvo el título. Bronstein aventajaba al campeón por un punto cuando, a falta de dos partidas, cometió un grave error, que permitió al héroe soviético igualar el encuentro y mantener la corona. La verdad nunca fue esclarecida, pero muchos sostienen que el aparato soviético obligó al aspirante a dejarse ganar aquella partida decisiva. David Ionovich no sólo tuvo problemas en la Unión Soviética por ser judío. Nacido el 19 de febrero de 1924 en Belaia Tserkov, muy cerca de Kiev (Ucrania) presenció con 13 años el encarcelamiento de su padre, acusado de ser un disidente tras haber participado en una protesta laboral en la fábrica en la que trabajaba. Desde aquel momento, el pequeño David fue considerado un enemigo del pueblo Las dificultades de Bronstein se vieron agravadas por el hecho de que siempre se negó a afiliarse al Partido Comunista Soviético, como hacían la mayoría de jugadores, aunque sólo fuera para ahorrarse problemas. El propio ajedrecista nunca fue muy claro sobre la teoría de la conspiración. En su libro El aprendiz de brujo que escribió junto a Tom Fürstenberg (está editado en España por la Editorial Paidolibro) dice lo siguiente: Se han escrito un montón de tonterías acerca de esto. La única cosa que estoy dispuesto a decir es que yo estaba sometido a una presión psicológica- -desde varios frentes- -tan grande que dependía totalmente de mí dejarme vencer o no por esta presión. Dejémoslo así David añadiría más adelante: Tenía mis razones para no convertirme en campeón mundial En todo caso, la victoria moral de Bronstein fue indiscutible y él siempre presumió de que, al menos, había demostrado al mundo que se puede jugar de otra manera David Bronstein, jugando para la Unión Soviética El choque de estilos con el académico y algo prepotente Botvinnik había sido brutal. Por lo que a mí concierne- -añadió Bronstein- -el match constituyó una completa victoria de mis ideas David Bronstein es quizá el mejor jugador de la historia que no ha conseguido nunca el título mundial (uno de los campeones sin corona junto a Paul Keres y Viktor Korchnoi) y, sin ninguna duda, su aportación al juego es muy superior a la de varios campeones. El lado negativo de aquel duelo es que constituyó un punto de inflexión en la carrera del genial David. Cada vez se le permitió viajar menos al extranjero para disputar torneos. Sus relaciones con el Gobierno se rompieron de forma definitiva cuando apoyó a Viktor Korchnoi en su primer duelo por el título mundial con Anatoli Karpov, en 1975. Bronstein, además, fue el único gran maestro soviético que se negó a condenar la deserción de Korchnoi, ocurrida un año después. En el plano deportivo, lejos quedaban sus mejores victorias. Además de su empate en el mundial, fue en su día el gran maestro más joven de la historia, al conseguir el título con 16 años, ganó cuatro mundiales por equipos, dos campeonatos de la URSS y un total de 52 torneos internacionales. Además, representó a la Unión Soviética en cuatro Olimpiadas, seis campeonatos de Europa y 18 encuentros frente a diversos países. Su equipo siempre ocupó la primera plaza y en las Olimpiadas de Ajedrez nunca dejó de ser premiado por su puntuación personal. Por fortuna, su amor por el ajedrez y sus ideas sobre la esencia del juego nos han llegado a través de una docena de libros, publicados en numerosos idiomas. Ajedrez de torneo su recopilación de partidas so- bre el torneo de Candidatos de 1953, en Zúrich, no sólo se convirtió en un best seller sino que está considerado de forma unánime en todo el mundo como uno de los libros más brillantes de la historia. Entre sus títulos más destacados también figuran El aprendiz de brujo y Ajedrez en los 80 No menos importante es la bibliografía dedicada a su carrera, que supera el centenar de títulos. Otra de las peculiaridades que hicieron célebre a Bronstein era su afición a demorarse en efectuar la primera jugada, pese a que ello le costara la incomprensión de los aficionados (y de no pocos de sus colegas) y sufrir apuros de tiempo al final de la partida. En una ocasión, contra Boleslavsky, tardó 45 minutos en abrir la partida. Parece claro que a David le gustaba meterse en la partida sin limitarse a jugar de forma mecánica las primeras jugadas, que por lo general se juegan de memoria, sin apenas reflexionar. Por otro lado, él siempre intentaba mirar al tablero con ojos nuevos, incluso aunque las piezas ocuparan todavía su posición inicial. En los últimos años visitó nuestro país e incluso residió en Asturias algún tiempo. En uno de los festivales de ajedrez que organizaba hace más de una década la Universidad de Oviedo, era fácil verlo jugando partidas rápidas frente a algún conocido gran maestro entre ronda y ronda del fantástico torneo. Con casi setenta años, David Bronstein no desperdiciaba ni un minuto que pudiera dedicar al ajedrez, que tanto le debe. Lauren Postigo El popular folclorista Lauren Postigo fallecío esta madrugada en Madrid víctima de una larga enfermedad. Más dedicado últimamente al mundillo de la prensa rosa, Postigo se hizo famoso con uno de los programas musicales más reconocidos de la historia de la televi- sión, Cantares que se emitió en RTVE entre 1979 y 1981 y que estaba especializado en la copla española, género del que era un gran investigador y defensor. La noticia de su muerte se conoció anoche en un programa de Telecinco. Polifacético y polémico, además de presentador fue promotor de boxeo, musical, letrista y arreglista de canciones; colaboró con diversos medios de comunicación como entrevistador y experto en música española, además de hacer algunas extrañas apariciones en el ruedo político, como su participación en una campaña promovida por la UCD en el referéndum de la autonomía de Andalucía en contra de la aprobación de la misma. También realizó discos homenaje a los poetas andaluces García Lorca y Rafael Alberti. Incluso participó como secundario en algunas comedias del último cine español, como la reciente Los mánagers Nacido en la localidad de Nerva (Huelva) era licenciado en Idiomas por la Sorbona de París. Estuvo casado con la popular bailaora La Camboria Según Telecinco, los restos mortales de Lauren Postigo fueron trasladados al Tanatorio Norte y serán incinerados a las nueve de la mañana del lunes en el cementerio de La Almudena. Eduardo Torrico Eduardo Torrico Ruiz ha fallecido tras sobrellevar mucho tiempo con cristiana resignación una dura enfermedad. En las décadas de los años cincuenta, sesenta, setenta, ochenta... era el hombre imprescindible de la publicidad madrileña relacionada con el mundo del espectáculo. Jefe de dicho departamento en la Agencia Gisbert que controlaba aquellos años las cuentas de las principales distribuidoras y de muchos locales de dentro y fuera de la Gran Vía que, tristemente, hoy están desapareciendo o se han convertido en teatros para los aparatosos musicales que nos invaden cada dos por tres. Todo el mundillo del cine pasaba o llamaba a su oficina; primero instalada en la mismísima Puerta del Sol; después en la cercana calle Abada; y, más tarde, en el quinto pino de la parte más alta de la calle Serrano. Fue hombre generoso y sonriente con toda alma viviente que atendía. Nunca le vi poner una mala cara a nadie hasta con el más pesado e insistente de los recién llegados, que pretendiera romper las normas preestablecidas de antemano para los lanzamientos de películas o estrenos teatrales; siempre le aconsejaba con paciencia franciscana lo mejor para su producto; los spots o cuñas de televisión aún dormían, afortunadamente, en el limbo de los presupuestos. Mantuvo una amistad fra- ternal con el recordado Manuel Summers con quien estuvo además asociado en la mayoría de sus filmes. Estoy viendo el afán y el interés que puso en el estreno de Adiós cigüeña, adiós recreándose con aquella enorme fachada del cine Avenida respaldada con un gracioso y acertado dibujo del humorista. Su presencia era imprescindible en aquellos festivales de San Sebastián; se repetía cada año por estar vinculado a la revista diaria que ofrecía dicho certamen a sus festivaleros. Técnico de Publicidad por el Ministerio de Información y Turismo en el año 1968. Deja esposa, Concha, su constante compañera, y cinco hijos, entre ellos Eduardo, el competente periodista deportivo que oímos o leemos todos los días. Eduardo, querido compadre, descansa en Paz que lo tienes merecido. Enrique HERREROS