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ABC DOMINGO 10- -12- -2006 El presidente palestino lanza un órdago a Hamás y amenaza con un adelanto electoral Mahmud Abbás 33 Mano de Bush, látigo de Bush James Baker, asesor de Bush padre, golpea a la Administración de Bush hijo con un informe que recomienda el diálogo y la salida de Irak. Sus memorias reflejan que siempre fue cauto ante una intervención POR J. L. H. NUEVA YORK. Aquellos que me conocen no se sorprenderán de ver que siempre favorecí una aproximación realista Con esta frase se refiere James Baker en sus memorias al asunto de Irak, siempre presente, sobre todo en su etapa de mano derecha de Bush padre. Cierto es que esa cautela no impidió que se atacara a Sadam Hussein tras su invasión de Kuwait, pero también lo es que el presidente iraquí pudo contarlo cuando George Bush prefirió no rematar la faena. Pero el libro de Baker, a modo de autobiografía y bajo el humorístico título de Trabaje duro, estudie y... manténgase alejado de la política no es sólo Irak. El ahora responsable de la comisión bipartidista, que ha elaborado el informe de recomendaciones para salir del atolladero iraquí y se ha convertido en la piedra del zapato de Bush hijo, describe en su obra los momentos clave de su agitada carrera pública: Nixon y el Watergate el intento de asesinato de Reagan, el escándalo Irán- Contra la decisión de Bush padre de convertir a Dan Quayle en vicepresidente, Florida y las elecciones presidenciales de 2000. En un sincero relato, el político estadounidense afirma sobre su papel como secretario de Estado que eres la segunda persona con más poder de Washington, pero no dejas de ser parte de la plantilla; si olvidas eso, estás perdido Baker describe minuciosamente cómo se mueven realmente las cosas en las entrañas de la Casa Blanca y dónde realmente se toman decisiones en las pequeñas reuniones que el presidente de turno suele mantener con sus personas de confianza en el Despacho Oval, alejado de toda burocracia. El roce hace el cariño, y el que fue jefe de personal de la Casa Blanca con Ronald Reagan no duda en afirmar que los hombres más cercanos al presidente de los EE. UU. suelen ser aquellos que le acompañan en las trincheras de la carrera presidencial donde se puede comprobar quién responde a la presión. James A. Baker III Consejero presidencial UN PRAGMÁTICO ENTRE PRESIDENTES Baker es conocido en Washington como uno de los asesores más realistas en política internacional J. L. H. Con 76 años a sus espaldas, ha servido a tres presidentes de Estados Unidos e, incluso, en 1996 barajó la posibilidad de una candidatura propia. Jefe de personal y secretario del Tesoro durante la era Reagan, confiesa que trata de rezar todos los días. Pues todos en realidad somos pecadores A este texano de Houston no se le ha subido la fama a la cabeza desde que comenzó su carrera a los 45 años. Pasó por Princeton y Texas, estudió leyes en Austin y durante dos años fue teniente de marines. De joven, Baker se consideró demócrata, pero cambió con el paso del tiempo. Trabajó como abogado entre 1957 y 1975, y en enero de 1989, fue elegido como el 61 secretario de Estado de Estados Unidos con George Bush padre, después de haber servido al presidente Reagan como secretario del Tesoro. Destaca entre sus logros el de haber formado parte del círculo más íntimo de colaboradores de los presidentes Gerard Ford, Ronald Reagan y George Bush padre entre 1976 y 1992. Recibió la medalla presidencial de la Libertad en 1991. Casado con Susan Garrett, padre de ocho hijos, confiesa que jubilarse sería la peor de sus pesadillas. Elogio de Reagan Baker define a Reagan como una persona sin tapujos, de esas que ofrecen lo que hay y que sabía hacer que la gente se sintiera bien Además, relata que tanto él como Ed Messe, consejero del mandatario, tenían libre acceso al Despacho Oval en todo momento, aunque el presidente estuviera reunido con otros mandatarios o enredado en otros asuntos. Asiduo a las reuniones, Baker ocupó uno de los despachos con peores vistas y peor situado de la Casa Blanca, pero su gran tamaño le permitía mantener reuniones continuas con todo el personal de la administración, en especial con los miembros de la plantilla en contacto directo con el Congreso para trabajar en la agenda presidencial. Durante una fiesta sorpresa para celebrar el 70 cumpleaños de Reagan, el ex presidente no dudó en mostrarse atónito por el tamaño del despacho de Baker, aunque con cierto humor añadió: Pero, al menos, no es redondo El secretario del Tesoro durante el segundo mandato de la era Reagan también aprovecha para desmentir mitos sin senti- Aquellos que me conocen saben que favorecí siempre la salida más realista escribe sobre la cuestión iraquí do como que intentó bloquear los esfuerzos de Ed Messe, consejero del mandatario, para sacar adelante la legislación que regulara las oraciones escolares, el aborto y otros polémicos temas sociales, durante su primer mandato. Desde antes de que ocupase la Presidencia, se sabía que Ronald Reagan se ganaría a los americanos con la reducción de impuestos, el recorte del gasto gubernamental y el refuerzo militar estadounidense para más tarde sacar adelante la verdadera agenda presidencial. Para Baker y el gobierno de George Bush padre, la administración Clinton entró con mal pie en la Casa Blanca al sacar adelante inmediatamente propuestas polémicas como los derechos de los homosexuales en el Ejército, antes de haber creado un consenso social. Si Reagan hubiera hecho lo mismo seguramente también se hubiera debilitado añade.