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ABC DOMINGO 10 s 12 s 2006 ESPAÑA 21 España y la OTAN, 25 años unidos Quedan muy lejos aquel de entrada, no y las dudas de la izquierda. España es hoy un país normal en la OTAN, aunque a veces vuelva a alinearse con la posición más críticas que lidera Francia desde siempre ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Esta semana, el Consejo Atlántico, de ordinario formado por los embajadores de todos los miembros de la OTAN, se reúne en Kuwait. Cuando España ingresó en la Alianza Atlántica, algo así habría sonado como si hoy se anunciase que la reunión va a tener lugar en Marte. Y sin embargo, no es la primera que la organización militar más poderosa del mundo celebra fuera de su entorno más habitual. A iniciativa precisamente de España ha habido otra en Marruecos este año y ya se preparan en muchos otros lugares del mundo. En este cuarto de siglo desde que España se incorporó a la Alianza Atlántica han cambiado muchas cosas en España y muchas más en el mundo. De aquel de entrada, no que condicionó unas elecciones y los debates de toda varias legislaturas socialistas en España, ha pasado a ser un país perfectamente integrado y en algunos aspectos fundamental para la organización. En la portada del ABC del 26 de marzo de 1957 se informaba de la solemne ceremonia de la firma del Tratado de Roma por el que se instituía la Comunidad Económica Europea, en la que no estaba la entonces España franquista. Al lado de esta información, otra citaba fuentes diplomáticas norteamericanas considerando que el ingreso de España en la OTAN es inminente Desde siempre ambas estructuras, la político- económica y la militar, han estado unidas por una red casi invisible pero muy poderosa que forma el nudo de lo que se conoce como estructuras euroatlánticas Basta ver lo que eso significa aún hoy día para muchos países de los Balcanes, de Europa del Este o el Cáucaso, para hacerse una idea de la trascendencia que tuvo entonces para España. Y en realidad, lo que para el ABC de entonces era inminente acabó siendo casi treinta años. El 10 de diciembre de 1981 se firmó en Bruselas el protocolo de adhesión de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, el Tratado de San Francisco, y nuestra bandera se izó en la sede de una alianza militar marcada entonces por la guerra fría y la confrontación global con el mundo de las dictaduras comunistas que dirigía con una eficacia temible la desaparecida Unión Soviética y su alianza militar, el Pacto de Varsovia. Ahora, hasta los polacos están en la OTAN. La evolución ha sido radical, no solo por el final de la guerra fría, sino que ahora hemos pasado a una amenaza asimétrica, con el terrorismo como principal problema, pero también la garantía del abastecimiento de energía, la proliferación de los estados fallidos, amenazas que a veces se confunden y se mezclan asegura Pablo Benavides, actual embajador de España ante la organización militar. Uno de los dirigentes políticos que ganó las elecciones con la ambigüedad de la promesa de salida de la organización, Javier Solana, acabó siendo en diciembre de 1995 secretario general de la OTAN y tuvo que dirigirla en los trágicos momentos de los bombardeos aliados contra Belgrado a causa de la situación en la provincia de Kosovo, en los que también participó España. El ingreso de España fue también muy beneficioso para la organización. Desde su creación en 1949 sólo habían ingresado con posterioridad Alemania (entonces dividida) Grecia y Turquía. Cuando España se convirtió en el miembro numero 14, hacía treinta años que ningún otro país se había unido a esta asociación estratégica. Hoy son 26 miembros, muchos de los cuales estuvieron durante mucho tiempo en la lista de enemigos potenciales. Hemos pasado de posiciones estáticas a posiciones cambiantes. Hasta Estados Unidos, después de Irak, se ha convencido de que no se puede prescindir de este multilateralismo sano que es la OTAN. Ahora tenemos más discusión política en el Consejo Atlántico, no solo se Primer izado de la bandera española en la sede central de la Alianza Atlántica, en Bruselas limita a hablar de capacidades militares También es cierto que en estos últimos años muchos de estos países que acaban de ingresar en la Alianza, como Polonia o Rumania, se han mostrado mucho más entusiastas en la participación de misiones de la OTAN, pero aún carecen del potencial tecnológico y de la experiencia de las Fuerzas Armadas españolas. En primavera, el primer ejercicio conjunto de ABC la flamante Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF) que se desarrolló en Cabo Verde bajo mando español, fue una espectacular exhibición de la capacidad militar que España puede poner al servicio de la organización. Bajo bandera de la OTAN hay en estos momentos militares españoles en Afganistán, donde se juega el destino de la Alianza y de la seguridad de sus miembros, en Kosovo, como medida de disuasión ante eventuales enfrentamientos étnicos, o navegando en el Mediterráneo oriental. En España continúa existiendo gran desconocimiento sobre la OTAN, sobre el nivel de nuestro compromiso con la organización o la presencia de españoles en puestos clave en Bruselas. Debemos hacer una labor más profunda de explicación ante la opinión pública y decir que si no estuviéramos en la OTAN, el grado de influencia internacional de España se vería muy disminuido concluye Benavides.