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52 AGENDA Tribuna SÁBADO 9 s 12 s 2006 ABC Ana Rosa Carazo Catedrática de Lengua y Literatura Españolas DESOLACIÓN H Fracaso profesoral para aquellos que sientan la enseñanza no ya sólo como una manera de ganarse la vida sino como una trayectoria marcada por su vocación ACE unas semanas vi en Documentos TV un reportaje sobre el fracaso escolar. Pese a que este es un asunto del que venimos hablando bastantes años ha, la visión y la audición del reportaje lo deja a uno totalmente desolado. Desolado, irritado, indignado e impotente, que es lo peor. La voz en off que va introduciendo comentarios y anécdotas, o preguntas sin respuesta, manifiesta un tono neutro o desalentado, como si le fuera imposible encontrar una modulación esperanzada. Ciertamente quien la escucha, aunque no esté implicado en el problema, no puede dejar de estremecerse. Y los que nos hemos dedicado durante tantos años a la enseñanza no solo nos estremecemos sino que sentimos una garra implacable que nos oprime hasta dejarnos sin respiración. Esta noche ha sido, tal vez, la que ha traído a mis ojos y a mis oídos uno de los peores momentos de cuantos he visto u oído en lo que se refiere a este problema. Un muchacho de trece o catorce años comentaba, en tono despreocupado y burlón, que en su colegio, un profesor se pasaba la clase llorando ante los insultos y amenazas de los alumnos. ¿Cómo hemos podido llegar también fracaso profesoral? Fracaso profesoral para aquellos que sientan la enseñanza no ya solo como una manera de ganarse la vida sino como una trayectoria marcada por su vocación. Toparse con un campo baldío y pedregoso donde jamás germinará la semilla de la palabra o con una jauría decidida a despedazarte. Qué tremenda frustración, qué invencible desaliento. Y la irreprimible necesidad de escapar, de huir, de no ser. T a tales extremos? ¿Dónde podremos encontrar la raíz de este comportamiento indigno y cruel para arrancarlo de cuajo? ¿Cómo es posible contemplar de brazos cruzados algo tan triste y tan desolador? ¿Qué clase de individuos se alojan bajo la piel de estos adolescentes insensibles a la piedad y a la educación? ¿Por qué senda del mal han llegado hasta tal degradación y envilecimiento? del aula es un verdadero gesto de heroicidad; confesiones atribuladas de los escasos alumnos que lamentaban con gesto medroso la imposibilidad de aprender, que era lo que deseaban, en el manicomio en que se habían convertido las aulas. Todo esto y más, en esa rápida sucesión de imágenes y frases incompletas o inconexas, me dejaron tan desolada y tan triste, tan incapaz de imaginarme posibles soluciones, tan imposibilitada para la esperanza, que no acierto a expresar todo lo que sentí, todo lo que siento mientras escribo estas palabras. Y me pregunto: ¿Fracaso escolar solamente? ¿Acaso no es T estimonios de muchachas encanalladas que manifestaban su desprecio con palabras y gestos obscenos o provocativos; palabras trémulas y entrecortadas de profesores para quienes traspasar el umbral rato de ponerme en el lugar de estos profesores maltratados, proclives al suicidio, que confiesan que ya no pueden más, que están abandonados a su suerte, y me parece que, por mucho que trate de identificarme con su situación de desamparo, jamás sentiré ese dolor de fracaso que deben de sentir aquellos que son insultados, avasallados, agredidos por los que tendrían que ser, como poco, una grey agradecida con quienes tratan de darles lo mejor de sí mismos. Siete son los pecados capitales: soberbia, ira, avaricia, lujuria, gula, envidia y pereza. Pero añadiría un octavo pecado capital: la ingratitud. Esa ingratitud que se enrosca en el corazón humano como una sierpe y que ahoga con su abrazo letal cualquier sentimiento noble y, sobre todo, ese hermoso don de la gratitud que es otra potencia del alma. Trinidad de León- Sotelo Periodista MALDITO PARNÉ IVIMOS tiempos para la memoria y, en ciertos casos, es recomendable hacerlo a través de coplas creadas en el pasado siglo. Cierto que el dinero corre ahora por derroteros sin música, porque el colmo sería ponerle redondas, corcheas y semicorcheas al blanqueo del que es negro por su procedencia ilícita- -ya habría querido Michael Jackson reconvertir el color de su piel con tanta facilidad- y a la corrupción. Quienes roban a mansalva- -el dinero es tan imposible de ocultar como el amor- los ladrones, han sido lo suficientemente estúpidos (igual de grave es pasarse de tonto que de listo) como para llevar trenes de vida que dan más de sí que una mezcla del lujo del Orient Expres y la velocidad sin atenuantes del AVE. Las coplas que ya hace años se hacían lenguas de María de la O, aquella materialista arrepentida, que cantaba que a pesar de tenerlo tó, no tenía nada y pregonaba aquello de mardito parné que por su curpita perdiste al gitano que fue tu queré, castigo de Dios, castigo de V La pobre andaluza de la copla lo ignoraba todo de paraísos fiscales y seguro que por blanquear entendía enjalbegar las fachadas Dios, es la crusesita que llevas a cuestas María de la O Y es que la muchacha dejó al gitano que era su queré por un payo que le dijo aquello de serás más que reina lo que fue su desgracia. Ella se lo creyó, para después dolerse: mi vida y mi oro daría yo ahora por ser lo que fui O sea, algo inaudito, ¡quería devolver el dinero! algo que a nadie se le ocurre en estos tiempos que sólo son de cólera para los engañados. La pobre andaluza de la copla lo ignoraba todo de paraísos fiscales y seguro que por blanquear entendía enjalbegar las fachadas. Igualito que los implicados en Marbella, Ciempozuelos, Seseña, que ladrillo a ladrillo y no verso a verso, han hecho fortunones. es allí, precisamente, donde, si alguien simplemente honorable amén de razonable no lo impide, se va a construir, pero ¡ya! un complejo turístico, que cuenta con la tenaz beligerancia de los vecinos de Cuevas del Becerro y su alcaldesa, que ha denunciado amenazas. Desgraciadamente, a muchos les cuesta trabajo entender que, tal y como Rafael de León y Salvador Valverde, hicieron proclamar a María de la O, haya personas bien humanas capaces de decir, también, mardito parné. Se saben, asimismo, a las mil maravillas aquello de los dineros, quien inventó los dineros, castigo debían mandarle, compañero Son lo suficientemente sabios como para saber del engaño, por mucho que se disfrace. os malayos de la Malaya estarán ahora diciendo una palabra que se confecciona con el añadido de una sola letra, malhaya. Con ciertas pestilencias no pueden ni el aire marino ni el aroma de los pinos o de árboles diversos. Billetes, billetes, billetes a cambio del propio buen nombre. ¿Valen tanto como para pagarlos con la cárcel, la deshonra, las maldiciones? Para muchos parece que sí, pero con lo que no pueden jugar es con el buen nombre de lugares a los que manchan con su sinvergonzonerías y latrocinios a mansalva. Por eso voy a hablar de Málaga y su provincia, aunque yo nací en la ciudad. Han manchado su nombre con una sucia palabra: mafia. Pero que nadie olvide o que todo el mundo sepa que en el escudo de la capital andaluza figura este hermoso lema: Málaga, la primera en el peligro de la libertad conquistado en 1843 con motivo de las luchas políticas que determinaron la caída de Espartero, habiendo obtenido, asimismo, el título de siempre denodada E L P or cierto, que también cemento y no poemas, que es lo que la serranía rondeña inspira, amenazan a una zona en la que la Naturaleza ha hecho prodigios y que está considerada Reserva de la Biosfera, según el Comité Español Hombre y Biosfera de la Unesco, entidad dependiente de la ONU. Y n 1901, también por Real Decreto, mereció el título de Muy hospitalaria a causa del comportamiento del pueblo ante el naufragio de una fragata alemana. En 1922 se le otorgó el de Muy beneficiosa por el apoyo prestado a los soldados del Ejército que luchaban en África. Y todo esto, en su escudo, porque fuera de ese emblemático territorio hay muchísimo más. Por eso, quienes no saben hacer uso de la libertad como soporte de una vida digna están muy bien donde están: enla cárcel. Lejos de la buena gente de la que Málaga ha hecho gala y de quienes se enorgullece.