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9 12 06 TENDENCIAS C 8 EVAL 88 (23.300 euros) Modelo realizado en oro rosado macizo de 18 K (4 N) Con ocho brillantes de 0.20 quilates cada uno Características técnicas: Estructura de cinco ejes Arquitectura de titanio con control de impacto y tensión Función especial de expansión contracción de la hebilla Clip de inserción en cinturón con palanca mecánica Control de fricción, ruedecilla deslizante Cinturón de cuero con control de deformación Edición limitada (88 unidades) Hebillas Millones al cinto Con la mecánica de la relojería suiza, precisa y minuciosa, Roland Alexander diseña lujosas hebillas para cinturones de hombre a base de materiales nobles y piedras preciosas. Un nuevo concepto de joya POR CARMEN FUENTES Sorprender con los detalles A su creador le gusta sorprender y que sus clientes alucinen con los detalles de sus hebillas. Le gustan el sonido del oro y la emocionalidad de los brillantes y ha logrado que todas las dimensiones y medidas sean divisibles por ocho. Todo, hasta los tornillos es artesanal as joyas también son para los hombres. Así lo ha entendido el suizo Roland Alexander Iten que, desde hace unos años, diseña hebillas para los cinturones masculinos, aunque no sólo. Son auténticas obras de arte por su precisión y unas joyas con precios astronómicos (de 10.000 a más de 100.000 euros) Y es que, poco a poco, los hombres están recuperando su derecho a las joyas. Un derecho histórico, porque a lo largo de los tiempos el atuendo masculino fue añadiendo elementos decorativos de diversa índole. Las hebillas, por cierto, están entre los adornos con espíritu práctico más antiguos. Aun- L que también eran joyas las antiguas armas de duelo, las espuelas, las medallas honoríficas, las cadenas y, más tarde, las petacas o los mecheros, lo mismo que hoy lo son los sellos de familia, los relojes de oro o los gemelos de cuarzo. Las joyas masculinas empiezan a brillar por sí solas y algunas lo hacen con un resplandor especial. La historia se remonta a 2003, cuando Carol Galiano, esposa de El artista suizo Roland Alexander Iten hace, sólo para exquisitos, en oro, acero, titanio y piedras preciosas unas hebillas- joyas que son obras de arte con precios astronómicos Roland Iten, fundó la empresa The House od Eight (La Casa del Ocho) una firma que decidió aprovechar la capacidad de los mecánicos de la industria de la relojería suiza para aplicarla a otros productos de lujo, como las hebillas para los cinturones. Nacía así una nueva joya que añadir al adorno masculino, nada ostentosa y sumamente refinada. Lo curioso es el nombre de su empresa, Casa del Ocho El número 8 tiene un profundo significado personal para Roland Iten. No en vano se cree que el número 8 aporta felicidad y prosperidad y es el símbolo del infinito. El 8 es sinónimo del objetivo de esta compañía que sorprender con lujosos productos. Roland Iten, experto en ingeniería y manufacturas, siempre había soñado con crear una marca de lujo, muy especial y para hombres exquisitos. Pensó que en el mundo de los relojes de gama alta ya estaba casi todo inventado pero no en el de otros aditamentos y se le ocurrió fijarse en las hebillas de las correas, especialmente en las de los cinturones. Puso manos a la obra y se planteó un pro-