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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE Desde la sopa hasta el postre, todo puede realizarse con ayuda del robot... si se aprende a controlar Thermomix Las recetas del robot Las nuevas tecnologías están en la cocina y pocos les sacan todo el provecho. El libro de Gabriela Llamas Cocinar con Thermomix ayuda POR CARMEN FUENTES omer es un acto de santidad, una ceremonia mágica gracias a la cual la nutrición se transforma en salud, en fuerza y en amor dice Gabriela Llamas, en el prólogo de este libro de cocina con el robot más práctico (y más caro) de la cocina. Qué remedio, porque la Thermomix, es un cazo- sartén que trocea, ralla, muele, remueve, bate, monta claras y nata, fríe, guisa, corta y se apaga solito cuando termina. Y lo que es mejor, una ayuda fundamental en la cocina, sea quien sea (hombre o mujer) quien se meta en ella. Pese a todas estas ventajas, sus propietarios no suelen sacarle ni la cuarta parte del provecho posible. Unas veces por falta de información, otras por pereza de volver a leer las instrucciones y, las más, por falta de hábito, pues la mayoría se limita, a modo de sota, caballo y rey a hacer el gazpacho, la masa de croquetas y el sorbete que aprendieron en la clase- demostración el día que la compraron. C Título: Cocinar con Thermomix Editorial: El Pais Aguilar Páginas: 282 páginas Precio: 21,90 euros Autores: Gabriela Llamas Gabriela Llama, miembro de la Academia Española de Gastronomía, compagina la docencia en la escuela de cocina El Alambique con la gestión de La Huerta del Emperador, una empresa dedicada a la promoción de alimentos de calidad, organización de cursos, catas y asesoramiento de restaurantes. Esta experiencia jugó buena baza en la propuesta de hacer un libro práctico para dar ideas a los usuarios de la Thermomix que, ¡como no! andan un tanto perdidos y sin imaginación para ponerla en marcha y hacer cosas riquísimas para la familia y los amigos y, de esta forma, convertir la obligación de cocinar en un placer y una diversión. -Conozco muchos casos de gente que compra estos robots, hace dos cositas y al final la arrincona como un trasto más de cocina. -Pues es absurdo. Yo los utilizo para todo y con este libro lo que pretendo es adaptar mis recetas de cocina a ellos, ya sean estas vegetarianas, indias, marroquíes... He recopilado mis recetas favoritas a la Thermomix para que siguiéndolas se puedan hacer fácilmente, porque al final el aparato no es más que un cazo ilustrado. ¿Cree que realmente este robot es fácil de manejar? Porque no lo parece. -Sí, pero te lo tienen que enseñar, de ahí que se venda de forma especial con una clase práctica. -Una clase que parece insuficiente pues al cabo del tiempo la gente no sabe cómo usarla ni qué hacer. -Una sola demostración no es suficiente. Hay que recibir al menos 2 ó 3 para poderle sacar prove- cho y, después, cocinar con ella todos los días para no perder la práctica. -Tiene un precio casi prohibitivo... -Pero compensa porque gasta la mitad de aceite que una sartén normal, no se desperdicia nada y todo se aprovecha. ¿Resuelve la pereza de cocinar? -Bastante. Mientras la máquina trabaja se pueden hacer otras cosas, como bañar a los niños o ver la tele. Es más fácil de usar que un móvil. -Pero se pierde el encanto del meneíto de la cazuela, del burbujeo... -Y se gana tiempo y dinero. Con el sistema de vapor se pueden hacer tres cosas a la vez: un pisto, un atún o un solomillo y unas patatas para acompañar. Los que mejor lo usan son los hombres y, curiosamente, en caso de separación matrimonial luchan por quedarse con ella. -Y ahora que está tan de moda lo artesanal, ¿se puede hacer turrón? -Perfectamente y queda de cine. También el Roscón de Reyes. El problema es que si nadie te dice qué hacer y como la gente no le echa imaginación arrincona el robot. Por eso he escrito este libro donde recojo y adapto montones de recetas y doy consejos y cantidades de productos. ¿Los robots están revolucionando la cocina? -Están resolviendo la vida a las mujeres que trabajan y hacen la cocina más sana y sabrosa pues tienen un sistema de cocción más rápida. A mí con estos aparatos que lo hacen todo y bien se me está olvidando cocinar y hacer esas cositas como las natillas, los buñuelos o la bechamel que eran laboriosas y pringaban la cocina. Para hacerlo a mano de forma tradicional hay que tener tiempo y muchas ganas. -Los restaurantes están llenos de este tipo de robots. -Lógico, pero he conocido a muchos chefs que tampoco la saben utilizar o no les sacan el rendimiento que debieran. Les he dado algunas clase y se quedan perplejos con sus posibilidades. ¿Qué recetas nos van a sorprender? -Muchas, porque con alterar un simple ingrediente cambiamos completamente un plato. Creo que la lasaña de calabazas, setas y castañas les resultará, al menos, original, o la tarta de nueces con natillas de calabaza. Este es un libro de ideas no de manejo de la máquina. ¿Comer sigue siendo un acto de santidad? -Hay que darle la importancia que se merece pues la comida influye en la salud y en la vida.