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32 INTERNACIONAL SÁBADO 9 s 12 s 2006 ABC La amenaza de los señores de la guerra La ofensiva de los talibanes en el sur de Afganistán ha puesto nerviosos a los ex jefes militares de la Alianza del Norte, que se muestran dispuestos a dejar sus oficinas en Kabul para regresar al combate TEXTO Y FOTO: MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL KABUL. Algunos están en el gobierno, muchos en el parlamento, la mayoría ocupando los gobiernos de su provincia y unos pocos sentados en sus casas tras el proceso de desarme. Los señores de la guerra comandantes, caudillos locales o como se les quiera denominar, siguen siendo los auténticos poderes fácticos en Afganistán. En los últimos años han amasado importantes fortunas y ahora han cambiado el juego de la guerra por el de los negocios. El dinero, sin embargo, no ha sido suficiente para anular su instinto guerrero, que ahora más que nunca quieren recuperar para acabar con la insurgencia al sur del país. Ismael Khan, Dostun, Fahim... Sólo con pronunciar su nombre más de uno se echa a temblar. Con levantar una mano tienen la capacidad de reclutar a miles de hombres dispuestos a morir por ellos. Lideraron el yihad (guerra santa) contra los soviéticos, después cayeron en una cruenta guerra civil entre ellos y, finalmente en 2001 se volvieron a unir para formar la Alianza del Norte y servir a los intereses de Estados Unidos en la lucha contra los talibanes. presas, mansiones y ministerios. Nunca entregamos nuestras armas, sólo una pequeña parte de armamento antiguo. Desarmar a los muyahidines es una locura en un país donde los talibanes están cada vez más cerca de Kabul. El día que se acerquen de verdad no escucharemos ni a la OTAN, ni al gobierno, saldremos a defendernos asegura Gol Haidar, comandante pansir que luchó junto al gran héroe nacional, Massoud, desde los diecisiete años. Ahora pasa la cuarentena y es uno de los calificados comandantes desarmados, definición que le provoca una rotunda risotada. Este malestar de los comandantes se tradujo en una pequeña rebelión el pasado verano en la que sus hombres tomaron comisarías de Policía y dispararon contra diferentes organismos internacionales en Kabul. Fue una exhibición de poder, un toque de atención sobre su operatividad. Ahora, el asesor militar del presidente, Qasim Fahim, y el jefe del Ejército Nacional, Besmelah Khan, son personas de su entera confianza. Patrullas combinadas Desde los sectores más moderados de la Asamblea Nacional (Parlamento) diputados como Sideq Ahmad Osmani, quitan peso a las declaraciones belicosas y a las amenazas de los comandantes porque ellos están ahora en el mismo barco que la comunidad internacional y no van a remar en contra. La derrota de la OTAN es su derrota, y ellos los saben. Han pasado los años del yihad y las nuevas generaciones de afganos no quieren revivir los años de guerra. Aquello forma parte del pasado y ahora viven demasiado bien y son demasiado ricos co- El antiguo señor de la guerra afgano Gol Haidar, con la imagen del asesinado Massoud de fondo mo para echarse al monte de nuevo comenta este político que también tomó parte en la guerra contra los rusos y perdió a dos de sus hermanos en aquel conflicto. Los altos mandos de ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia en Afganistán) confían en que la instauración del ejército afgano sirva para afianzar la seguridad en el sur del país y ya trabajan con la fórmula de las patrullas conjuntas para ser más efectivos sobre el terreno. Este ejército no sirve. Si no hablas inglés y tienes veinte años, no te dejan entrar, ¿qué pasa con nosotros? Nunca nos han invitado a formar parte de él y tenemos más de veinticinco años de entrenamiento. Coge a ochenta mil muyahidines, ármalos, págales trescientos dólares al mes y acabamos con Al Qaida en meses sentencia con ira Gol Haidar, que a finales de 2001 marchó con mil de sus hombres hasta la provincia de Patkia y acabó con la resistencia en tres días, Los norteamericanos llevaban quince días intentándolo y no podían sentencia orgulloso. Coge a 80.000 muyahidines, ármalos, dales 300 dólares al mes, y en varios meses acabamos con Al Qaida Desarme dudoso Nada más llegar a Kabul, lo primero que hicieron los norteamericanos fue iniciar el proceso de desarme de esta gente porque sabían lo peligrosos que resultan, sería una locura volver a contar con ellos comenta Masif Alisai, abogado de Kabul que vivió refugiado en Dinamarca durante nueve años. A su vuelta se ha encontrado con que los mismos hombres que sumieron al país en el caos de una guerra civil son ahora los amos y señores de em- Karzai no es nadie; ellos tienen el poder real KABUL. Los antiguos comandantes afganos respetan a las tropas internacionales, pero depende de su buena voluntad el que éstas puedan seguir en el país. En la Comisión de Derechos Humanos Independiente de Afganistán se ha elaborado un documento en el que se culpa a estos caudillos de crímenes de guerra y se propone la creación de un tribunal internacional para juzgarles. La propuesta, sin embargo, no prospera debido a las presiones de los comandantes, que controlan también el poder judicial. Uno de los errores de la comunidad internacional es permitir y respaldar un gobierno en el que toman parte estos mafiosos y corruptos que se autodenominan comandantes Nunca se podrá acabar con el terrorismo mientras ellos tengan el poder porque en el fondo son los mismos perros con diferente collar. Muyahidines y talibanes tienen demasiados puntos en común denuncia Qasim Akhgar, representante de derechos humanos en Kabul quien lamenta que Karzai no es nadie. Ellos tienen el poder real