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24 ESPAÑA SÁBADO 9 s 12 s 2006 ABC RELIGIÓN Blázquez advierte que no podemos clandestinizar la fe ni recluirla en las sacristías El presidente del Episcopado preside el Primer Congreso Internacional de Cofradías marianas, celebrado en Bilbao JESÚS BASTANTE MADRID. En mitad de la oleada laicista que hace vislumbrar un futuro en el que cada vez se pondrán más dificultades a las manifestaciones públicas de la fe- -desde el velo al crucifijo, llegando a procesiones o funerales de Estado- el paraninfo de la Universidad de Deusto, en Bilbao, acogió esta semana el I Congreso Internacional de Cofradías de Vírgenes Patronas, que ha reunido a un centenar de expertos. La gran mayoría de nuestros pueblos y ciudades tienen como patrona a una advocación de la Virgen. Como consecuencia, con motivo de las fiestas patronales, las imágenes salen en procesión. Algo que, hasta la fecha, nadie ponía en discusión y que ahora, en plena ebullición de manifiestos laicistas y de negación del sentimiento religioso, podría correr peligro. de Begoña en Bilbao. Esta organización ha censado en 130 las cofradías dedicadas a Vírgenes Patronas en España, que abarcan todas las diócesis de nuestro país. A ellas, hay que sumar las procesiones populares (que no tienen detrás el apoyo de hermandad alguna, y que son mayoritarias en las pequeñas poblaciones) Durante la celebración de este congreso, el obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal española, Ricardo Blázquez, presidió una Eucaristía durante la que agradeció a los cofrades su trabajo para acercar la religiosidad a las fiestas populares. Al decir la patrona de nuestros pueblos- -indicó Blázquez- estamos diciendo que cada uno de nosotros, allí donde nos encontremos a la Madre, la consideramos propia, nuestra, cercana, protectora de cada uno, la que va enseñando a sus hijos a vivir Una labor realizada a lo largo de generaciones que han aceptado que María los está acompañando en el camino de la cruz A través de ella (María) hemos recibido el don de la fe En opinión del obispo de Bilbao, la acción de las cofradías significa también una presencia en la vida pública, social, a través delos signos coherentes, de las manifestaciones que se vayan teniendo. Estas cofradías significan que salimos también del templo, a la sociedad, en medio de nuestras calles, manifestando que no queremos clandestinizar la fe. Que la fe no la podemos recluir ni en el santuario de las conciencias, ni en las sacristías, ni en los templos En toda España Todas las diócesis de nuestro país cuentan con cofradías y hermandades dedicadas a Vírgenes Patronas. Se da la circunstancia que la mayor parte de las fiestas patronales de España se celebran con motivo de la onomástica de la Virgen. Precisamente, el objetivo del I Congreso Internacional de Cofradías de Vírgenes Patronas es el de mantener el contenido de las fiestas patronales en convivencia con otras religiones, en una sociedad no confesional Imagen de la Virgen de La Almudena, patrona de Madrid ra estar en esta nueva sociedad, en este siglo XXI lleno de retos y de trampas En su opinión, la misión de los cofrades y, en general, de todos los creyentes, tiene que servir para fortalecer el mensaje cristiano y ser eficaces en la vida que nos toca vivir. Tienen que salir unas herramientas para que cada día estemos mejor formados, y que nos sirvan para hacer más felices a aquellos con quienes vivimos, a los que nos hacen la vida fácil y la vida difícil A su vez, García Llata señaló que una Iglesia que tiene an- Religiosidad y fiestas Precisamente, uno de los objetivos principales del congreso estaba en mantener el contenido religioso de las fiestas patronales en convivencia con otras religiones y en una sociedad no confesional, propia de la Europa del siglo XXI según sus organizadores, la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen Blanca de Vitoria y la Hermandad Penitencial de Nuestra Señora Siglo de retos y de trampas Por su parte, el salesiano Carlos García Llata, director del Congreso, indicó durante la inauguración del mismo que es muy necesario que nuestras cofradías tomen nuevos bríos pa- LA MISIÓN Jesús Higueras LA IGLESIA NO PUEDE CALLAR ue tarea de los profetas denunciar al pueblo y a los gobernantes los errores que pudieran cometer. Los profetas del Antiguo Testamento fueron tenidos por impostores y molestos. Los poderosos los ningunearon o intentaron quitarles de en medio. Así sucede F también en nuestro tiempo cuando los obispos españoles, en comunión con el Santo Padre, avisan a todos los hombres de buena voluntad de la sociedad española que hay síntomas en nuestra convivencia que hacen prever un daño profundo al ser humano. En estos días en los que se discute sobre la importancia de la religión en la sociedad, en la vida pública, en las escuelas, en las relaciones humanas y profesionales, algunas voces parecen querer quitar de en medio a toda costa esa voz de los obispos. Sin embargo, ellos realizan un servicio a la comunidad: son los que en nombre del Señor nos indican dónde está el camino verdadero. Es verdad que Dios puede ser un estorbo a veces, que frente a de- terminados planes o proyectos de poder o de control de las personas, la persona de Cristo ha sido una molestia grande. Sin embargo, no por ello la Iglesia tendrá que callar, porque es la misma voz de Dios la que dice al ser humano: No te hagas daño. No te alejes de tu destino. Recuerda tu identidad Pretender construir una sociedad sin Dios, en la que el mensaje de Cristo quede oculto, es ficticio. La historia, maestra de la vida, ya nos ha enseñado que las sociedades que se construyen sin una referencia al Dios verdadero, acaban hundiéndose y son ellas mismas la causa de su propia ruina. En estos momentos, en la vida social española hay elementos que preocupan. La salvación no vendrá de los políticos ni de los grandes planes económicos, sino de la reconstrucción moral de cada uno de los individuos, de que las conciencias humanas se purifiquen y de que reconozcan los propios errores, y trasladen ese afán de conversión a su ámbito familiar, profesional y social. Los cristianos tenemos que reconocer nuestros propios errores y vivir esa transformación. Tenemos que ser como faro luminoso que alumbre al resto. Solamente desde la verdad más íntima del hombre, se puede construir una sociedad que tenga un destino y una meta y si no, nos haremos cada día más insensibles. Ante la actitud de los pastores valientes que hablan a sus ovejas, no cabe más que gratitud y conversión por parte de la sociedad.