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Viernes 8 de Diciembre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2006. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.234. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El príncipe del cambio ecológico Carlos de Inglaterra dejará los vuelos privados y cogerá más el tren. Comprometido en la lucha contra el cambio climático, el heredero del trono reducirá las emisiones contaminantes de sus residencias y actividades POR EMILI J. BLASCO LONDRES. No llegará a tomar el metro de Londres ni a desplazarse en bicicleta, según ha precisado su portavoz, pero Carlos de Inglaterra asegura ir en serio en su compromiso con la lucha contra el cambio climático. Al menos, reemplazará sus desplazamientos en jet privado y en helicóptero por viajes en vuelos comerciales y en tren, con el fin de reducir su contribución a la emisión de gases contaminantes. El Príncipe de Gales recibirá la próxima semana un nuevo Jaguar con biodiésel como combustible, y ya ha dado órdenes a su servicio privado de 21 personas y a la plantilla de otras 105 que trabajan en sus residencias de que revisen el consumo de electricidad y concreten metas de reducción de emisiones de dióxido de carbono. En junio, un informe detallará cuánto contamina el heredero. Carlos de Inglaterra quiere predicar con el ejemplo. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno GOBIERNO MADRE E Empresarios con conciencia Esta semana fue muy directo en una reunión con altos empresarios, a los que invitó a preguntarse personalmente por el impacto medioambiental que cada uno genera con sus empresas: ¿Cúantas millas de hielo polar he ayudado a fundir este año? ¿Cuántas pulgadas he elevado el nivel del mar? ¿Cuántas especies he puesto en riesgo de extinción? ¿Cuántos hogares serán inundados? ¿Cuánta gente morirá de sed o de hambre por nuestras actividades? El interés ecológico del hijo mayor de Isabel II no es nuevo. Su empresa Duchy Originals ha sido puntera en la elaboración y comercialización de alimentos ecológicos. Incluso en ocasiones ha pasado por excéntrico debido a su insistencia en preservar los métodos tradi- Carlos de Inglaterra cionales en campos como la agricultura y la producción de mobiliario. Se le ha visto a veces más como un tradicionalista- -por ejemplo, en su polémica contra la arquitectura contemporánea o su defensa de la medicina natural- -que como un ecologista moderno. En todo caso, el Príncipe de Gales va por delante con hechos, y ahora asegura que su compromiso también se va a notar tanto en Clarence House, su domicilio permanente en Londres, como en las residencias temporales de Highgro- AFP ve y Birkhall, que se van a pasar a la electricidad verde Su personal también va a ser requerido para que reduzca sus desplazamientos en coche. En el examen de conciencia que planteó a los empresarios, el príncipe les animó a que en sus balances anuales incluyan también el grado de contaminación que generan. Hasta la fecha, los costes medioambientales no aparecen en los libros de cuentas, cuando son costes muy reales: estamos agotando la mayor tarjeta de débito de la historia advirtió. ste no es o no parece un gobierno paritario, sino un gobierno madre. Cuando al fin habíamos conseguido ser pollos volanderos, se nos ha venido a rescatar del pernicioso aire libre para situarnos bajo un protectorado de plumas donde incubarnos, la madre que es este gobierno, sus ideas y pensamientos. Nos dice qué es bueno y qué es malo, qué pasó en el pasado, cómo tenemos que vivir y qué pensar. A veces, para que durmamos, nos cuenta unos cuentos muy bonitos que acaban todos bien y en paz, no porque se derrote a los malvados, como en los cuentos de siempre, sino porque los malvados quieren ser buenos. Todo lo que nos dice es por nuestro bien: no corras, desayuna, no fumes. En mis años mozos, se armaban en la Universidad unas trifulcas tremendas por mucho menos, pero es que este Gobierno, con su loable comportamiento, nos está retrotrayendo, no a los tiempos de la Universidad, sino al mi me mí conmigo, mi mamá me mima, de parvulitos. Es más madre que una gallina clueca reconcentrada en la importante misión de salvar a los ciudadanos de sí mismos, y si puede, a la humanidad entera; este Gobierno es la madre del mundo. Se empieza a vislumbrar en su rostro esa media sonrisa que se le pone a la madre satisfecha consigo misma que no para de hablar bien de sus hijos, me sacan todo matrículas, jamás llegan tarde a casa, me comen de todo, son unos deportistas estupendos, siempre están conmigo. Madre, no hay más que una. Todo sería maravilloso si no fuera porque incuba con la mirada tan perdida en el horizonte que ni siquiera se ha dado cuenta de que, con la lluvia, se está deshaciendo el barro que unía las briznas de hierba del nido.