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76 VIERNES DE ESTRENO www. abc. es VIERNES 8 s 12 s 2006 ABC Los pingüinos cantan y bailan claqué Ha llegado a España Happy Feet, rompiendo el hielo película musical de animación que transcurre en la Antártida, y en la que se defienden la libertad y el respeto por aquellos que muestran alguna diferencia respecto a la gran mayoría S. GAVIÑA MADRID. En lo más profundo de la Antártida, nace un pigüino muy especial. Diferente. Desde que da sus primeros pasos, queda claro que lo suyo es el claqué (no tiene nada que envidiar a Fred Astaire o Gene Kelly) mientras que el resto de sus congéneres desarrolla sus dotes canoras. Sobre estas bases se mueve el argumento de Happy Feet, rompiendo el hielo la película que ha puesto contra las cuerdas a la última entrega de James Bond en Estados Unidos, superándola en taquilla. Pero sigamos con la historia. Tan extravagante comportamiento, el de no poder detener sus pies, suscita de forma inmediata el debate en el seno de la manada y el rechazo del grupo (la diferencia siempre aterra a las masas) Las discusiones acaban con el pobre Muble desterrado de la Tierra del Emperador por el inflexible líder de la comunidad, al que no le faltan ciertos toques inquisitoriales. Lo que le aguarda al joven bailarín es mejor que lo descubra el espectador por sí mismo, pero un pequeño adelanto: en su camino, en busca de respuesas, se encontrará con un pequeño grupo de pingüinos, los adelies, de origen caribeño que harán las delicias de grandes y pequeños. Sobre todo su capitán, Ramón, al que pone voz Robin Williams. En la historia no faltan desde luego grandes dosis de humor, de amor y de música, que es la gran protagonista y con la que se hacen numerosos guiños a diferentes épocas y estilos. Tampoco le falta al filme la lección final, tan propia de las películas norteamericanas, y la declaración de buenas intenciones, además de una exhibición del imparable avance del cine de animación. be, el cerdito valiente cambio que ahora culmina con Happy Feet, rompiendo el hielo A Miller le inspiraron varios documentales sobre la vida salvaje en la Antártida, en especial el trabajo de la BBC y National Geographic La vida en el congelador Como él mismo ha declarado, después de rodar la película sobre el cerdo que habla, poner a bailar a un pingüino parecía lo más natural del mundo. El director considera que no hay mucha diferencia entre Mad Max Babe y Happy Feet el proceso de rodaje es el prácticamente el mismo En esta especie de festival musical, el pequeño Mumble busca afanosamente la canción del corazón melodía que distingue al pingüino emperador y la forma en que se reconocen y buscan pareja estos animales dentro de sus grupos. Al humano común esta melodía le llega en forma de graznidos, pero a cada pingüino le suena como una canción aclara Miller. Puede haber 25.000 pájaros en una banquisa antártica, emitiendo cada uno una canción única, y de algún modo cada uno se las arregla para reconocer al otro entre la cacofonía Así, la película se fue convirtiendo poco a poco en lo que Miller llama un musical accidental con un repertorio de canciones del siglo XX que incluyen grupos y artistas tan populares como Queen, los Beach Boys, Frank Sinatra y Prince; pero también hip- hop, rap o ritmos latinos (el filme resulta un canto al mestizaje musical) Las voces de las estrellas El drama de Mumble (uno de ellos) es que, aunque puede bailar, es incapaz de cantar, por lo que sus padres lo llevan a un profesor rehabilitador que le anima a sacar sus sentimientos más hondos. Con estas premisas, George Miller tenía me- De un cerdo a un pingüino El australiano George Miller, que se diera a conocer en el mundo (al igual que Mel Gibson) gracias a las violentas aventuras de Mad Max (1979) dio un giro entre animal e infantil a su carrera con Ba-