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ABC VIERNES 8 s 12 s 2006 ESPAÑA 27 Un violador en serie atacó desde 2002 a 14 niñas y niños de entre 6 y 12 años El pederasta, ya en prisión, les abordaba en el portal de sus casas s Usaba preservativo y guantes para no dejar huellas P. M. MADRID. Agentes del Grupo III del Servicio de Atención a la Mujer (SAM) de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, han detenido a un individuo de 31 años, Raúl L. P. acusado de ocho violaciones, seis agresiones sexuales, siete allanamientos de morada y amenazas con arma blanca. Las víctimas tenían entre seis y doce años. El violador en serie, que actuaba al menos desde 2002, puede haber perpetrado otros ataques similares. De nuevo un siniestro agresor sexual se ocultaba tras un hombre de ademanes amables y una vida aparentemente normal. Está en prisión. La investigación, que ha durado cuatro años, ha sido una de las más difíciles de cuantas ha tenido que afrontar la Policía en lo que se refiere a la actuación de violadores. En contra del trabajo de los agentes jugaba el hecho de que los ataques se producían en una amplia zona de la ciudad y localidades próximas, que abarcaba los distritos de Ciudad Lineal, Chamartín, Chamberí, Retiro, Moratalaz, San Blas y Móstoles; además, el pederasta utilizaba guantes y preservativo- -salvo en una ocasión- para no dejar huellas dactilares ni genéticas; la edad de las víctimas, que obviamente sufrían un fuerte shock por los ataques, tampoco facilitaba las cosas a la hora de poder aportar datos a las pesquisas y datos de interés para la investigación; finalmente, la personalidad discreta del criminal impedía sospechar que pudiera ser el autor de tan brutales vejaciones. randi abordaba a sus víctimas a la salida del colegio, las seguía hasta casa y las asaltaba en el portal o el ascensor, en donde trataba de ganar su confianza ofreciéndoles un juego electrónico si contestaban a unas preguntas o hacían un dibujo. Los menores, por su corta edad, accedían en algún caso a alejarse con un desconocido y en otros eran incapaces de impedirle la entrada a la vivienda. Si gritaban o trataban de escapar, el criminal les amenazaba con un arma blanca y les decía que lo haría por las buenas o por las malas y que si era necesario los rajaría El pederasta no pudo consumar todas las agresiones sexuales, bien porque alguien llegó en ese momento o porque los gritos de la víctima le pusieron en fuga. En la investigación hubo un golpe de suerte: en una de las agresiones el padre de una de las víctimas se cruzó en el portal con un desconocido que salía precipitadamente y que le llamó la atención. Al entrar en su casa encontró a su hija llorando, pues acababa de ser víctima de un intento de violación. El hombre, según las fuentes consultadas, aportó algunos datos que permitieron centrar las pesquisas. El círculo se pudo cerrar definitivamente con el estudio de todos los casos que constaban en los archivos policiales de allanamientos de morada en los que el autor hubiera utilizado un método similar al descrito. Así se llegó hasta un suceso ocurrido en febrero de 2000, en el que una niña denunció que al mediodía, a la vuelta del colegio, había sido abordada en el portal por un desconocido, que la saludó y subió con ella en ascensor. El delincuente se bajó antes, pero tras entrar la pequeña en su casa llamó a la puerta y la niña abrió sin mirar. El delincuente trató de echar el cerrojo, pero ante los gritos de la víctima le tapó la boca, la llevó al dormitorio de los padres y la tumbó en la cama, mientras le ordenaba que se callara. El padre de la chiquilla, que subía en el ascensor, oyó los gritos de su hija y llamó a la Policía, que detuvo al individuo. Declaró que había entrado en la casa para llamar a un amigo y que la niña se había asustado. No se pudo demostrar lo contrario. Sin embargo, el cruce de los datos de los dos sucesos citados permitió llegar hasta Raúl P. L. quien fue detenido el pasado fin de semana al salir de su casa. Ha sido reconocido por once de sus víctimas y confesó ser el violador en serie. Soltero, sibilino y empleado en una empresa de reparto Raúl P. L. trabaja en una empresa de reparto, lo que hacía que tuviera una gran movilidad y pudiera atacar en cualquier zona de Madrid. El hecho de que las víctimas dijeran que su agresor vestía un mono azul de trabajo sugiere que este individuo aprovechaba sus desplazamientos para perpetrar las agresiones. El pederasta es soltero y vivía con su madre. No obstante, al parecer mantenía una relación sentimental con una mujer, que obviamente desconocía a qué se dedicaba su amigo en el tiempo libre Por la forma de actuar, por cómo manipulaba a los niños, puede decirse que tenía un comportamiento sibilino afirmó en la cadena Ser un mando de la Policía. Ofrecía a la víctima un juego de la play y ni siquiera le importaba que estuviera con otros niños para entrar en contacto con ella. Se cree que en ocasiones siguió a los menores hasta su casa, y como algunos llevan llaves aprovechaba cuando abrían la puerta del portal para entrar con él y agredirle añadió. Además del allanamiento de morada de 2000, a este individuo le consta otro antecedente policial por hurto de vehículo que data de 1996. Otro agresor sexual arrestado Puede haber más víctimas y que los padres hayan quitado importancia a los hechos para no hacer daño a los niños afirmó una responsable policial a una emisora de radio. Es extraño que desde 2000, cuando ya actuó de forma similar, hasta 2002, cuando conocimos el primer caso, no haya hecho nada más añadió. Por ello, continúan las pesquisas. Por otra parte, la Policía Municipal de Alcorcón (Madrid) detuvo en la noche del miércoles a I. J. L. R tras intentar violar y robar a una mujer. El arrestado podría estar implicado en casos similares. El padre de una de las víctimas se cruzó con él en el portal y dio a la Policía datos claves en la investigación En 2000 actuó de forma similar, pero entonces sólo se le pudo acusar de allanamiento de morada Dispositivo de vigilancia Ya en 2002, ante la evidencia de que un violador en serie estaba actuando, la Policía puso en marcha un dispositivo de control y vigilancia en zonas escolares y de recreo infantil próximas a los lugares donde se habían cometido los primeros ataques. La medida, sin embargo, no dio resultado porque pronto se comprobó que el pederasta actuaba en cualquier parte. Como datos más relevantes, la Policía contaba con una descripción física- -se trataba de un hombre delgado, con el pelo corto, con una mancha debajo de un ojo que podría ser de nacimiento, que utilizaba gafas de sol y vestía mono azul de trabajo- y un mismo modus ope- EFE Descubren un laboratorio de cocaína y confiscan 140 kilos de esa droga La Guardia Civil y la Policía portuguesa han desarticulado una red internacional dedicada a la introducción de cocaína en Europa y se han incautado de 140 kilos de esta droga, tras detener a 24 personas en diversas ciudades españolas y lusas. Asimismo, se desmanteló en Madrid un laboratorio de transformación de droga. El estupefaciente había llegado a Portugal impregnado en ropa u oculta en el interior de barrotes de madera.