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12 ESPAÑA Negociación Gobierno- ETA s El frente judicial VIERNES 8 s 12 s 2006 ABC Absuelto el secuestrador de Aldaya porque el fiscal no aportó la principal prueba de cargo El análisis pericial que figura en la causa revelaba que el ADN de Vicario Setién estaba en la maquinilla de afeitar hallada en el zulo en el que estuvo el empresario NATI VILLANUEVA MADRID. La Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional ha absuelto al etarra Gregorio Vicario Setién del delito de detención ilegal de Aldaya, por el que le pedía 17 años, al olvidarse tanto el fiscal Ignacio Gordillo como la AVT, que ejercía la acusación popular, de aportar en el juicio oral la principal prueba de cargo contra este terrorista. Se trataba de una maquinilla de afeitar que apareció en el zulo en el que el empresario permaneció durante casi un año en cautiverio. Su estudio y análisis reveló que el perfil genético (ADN) hallado en la misma correspondía a Vicario Setién. La Sala considera que las declaraciones sumariales de los otros etarras que con anterioridad fueron condenados por estos mismos hechos (aseguraron que Vicario Setién Santi también participó en el secuestro) no son suficientes para destruir la presunción de inocencia del acusado. En este sentido, los magistrados argumentan que estas confesiones sólo pueden ser tenidas en consideración con alcance probatorio cuando son adveradas con algún dato externo que corrobore que efectivamente ha existido tal participación. La Sala, que basa esta argumentación en la doctrina del Tribunal Constitucional, señala que lo anterior se puede aplicar tanto si las declaraciones son de alguien ajeno a la causa como si quien las hace es un coimputado, como sucede en este caso, que son los propios secuestradores los que sitúan a Vicario Setién en esta acción. Por tanto, el tribunal reconoce que la maquinilla de afeitar era la única prueba de cargo contra el acusado, por lo que al no haber conseguido las acusaciones pública y popular con la prueba propuesta y practicada en el acto del juicio oral destruir la presunción de inocencia del procesado únicamente procede su absolución, concluyen los magistrados. Responsabilidad civil De esta forma, Vicario Setién no sólo queda eximido de su responsabilidad penal en los hechos, sino también de la civil, apartado en el que la Fiscalía y la AVT habían solicitado que el procesado, junto con los ya condenados, indemnizara solidariamente a Aldaya con 150 millones de pesetas por la cantidad pagada en concepto de rescate y 200 millones de pesetas por los daños morales sufridos durante el secuestro y las posteriores secuelas La sentencia reproduce cómo el 8 de mayo de 1995, Aldaya fue secuestrado alrededor de las nueve de la noche cuando se dirigía a su domicilio en coche después de su jornada laboral. Tras ser abordado en las proximidades de su domicilio, varios etarras le obligaron a punta de pistola a ponerse una capucha y a tumbarse en la parte trasera de un vehículo. Le ataron de pies y manos, le pusieron una inyección que le durmió y le llevaron a un habitáculo que no tenía otro hueco que la puerta de entrada El zulo, de 3 metros de largo, 1,90 de ancho y 1,95 de alto, disponía de un colchón, una mesa, una silla de acampada y un cajón para las evacuaciones fisiológicas Aldaya, que sólo contaba con tres mudas, permaneció en esta situación hasta el 13 de abril de 1996. Gregorio Vicario Setién, durante el juicio celebrado en la Audiencia Nacional POOL La Sala podría haber valorado el informe pericial MADRID. Conforme a la doctrina del Tribunal Supremo, los análisis periciales científicos que figuren en la instrucción y que no hayan sido impugnados podrán ser valorados por el tribunal con independencia de que hayan sido o no aportados en el juicio oral. Éste es el motivo en el que la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que reconoce las consecuencias de este error, basará el recurso que tiene previsto presentar en el Supremo contra la sentencia de la Sección Primera (Clara Bayarri, Eustasio de la Fuente y Ricardo Rodríguez) La AVT también la recurrirá. La Audiencia Nacional deja en libertad a otros dos etarras, uno acusado de mediar en el impuesto revolucionario N. V. MADRID. Además de la absolución del etarra Vicario Setién, la Audiencia Nacional dejó ayer en libertad a los etarras José Luis Beotegi y Miguel Guillermo San Argimiro, el primero acusado de mediar en las cartas de extorsión de la banda ETA a los empresarios vascos exigiéndoles el pago del llamado impuesto revolucionario En ambos casos, las Secciones Primera y Tercera de lo Penal respectivamente basan sus absoluciones en la falta de prueba contra los procesados (en el caso de San Argimiro se llega a hablar de absoluto vacío probatorio La Fiscalía acusó a Beotegi de un delito de pertenencia a ETA por el que solicitó 9 años de cárcel. Tras su detención, este etarra reconoció ante el juez que los cocineros vascos Arzak (tío de su mujer) y Subijana le entregaron 72.000 euros de impuesto revolucionario En el marco de esta causa fueron llamados a declarar cuatro restauradores: los dos citados y Arguiñano y Subijana. El instructor archivó la investigación respecto a los cocineros, no así la de Beotegi, que terminó sentado en el banquillo de los acusados, procesado también por haber ayudado a huir a varios etarras. rra en fase sumarial no existen más elementos de corroboración que puedan destruir la presunción de inocencia del procesado. La Sala, que ordena la inmediata puesta en libertad de este etarra, reprocha, además, a la Fiscalía que no haya propuesto la declaración testifical de Alcantarilla, preso en Francia. Respecto a San Argimiro, acusado por la Fiscalía de facilitar la huida a Francia del etarra Javier Iribarren- -motivo por el que pedía 10 años- la Sección Tercera sostiene que las pruebas testificales (únicas) practicadas en el juicio oral ni siquiera acreditaron que el acusado perteneciera al comando Donosti como sostenía el fiscal, que, a pesar de ello, señalan los magistrados, mantuvo la acusación Una confesión Él mismo confesó ante el instructor haber entregado siete pasaportes e incluso haber alojado en su casa al etarra Pedro María Alcantarilla. Los magistrados de la Sección Primera aseguran que pese a la declaración inculpatoria de este eta-