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82 CIENCIAyFUTURO JUEVES 7 s 12 s 2006 ABC La batalla contra la obesidad la deben librar los gobiernos, no los padres Tim Lobstein s Asociación Int. para el Estudio de la Obesidad Desde su atalaya en Londres, este experto en obesidad infantil asiste a una epidemia global que amenaza con desequilibrar la economía mundial. Pide a los gobiernos la misma decisión que contra el tabaquismo TEXTO N. RAMÍREZ DE CASTRO FOTO JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Como si de una enfermedad infecciosa se tratara, la obesidad se extiende por el planeta. Empezó en Estados Unidos, siguió en Europa y hoy ni siquiera países con una dieta privilegiada como España o China se libran. Se avecina una generación de niños con diabetes, problemas cardiovasculares y trastornos psicológicos que se convertirán en adultos enfermos si no se actúa advierte Tim Lobstein, coordinador del programa infantil de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad. Invitado por CosmoCaixa y el British Council, Lobstein expuso en Madrid la realidad de un problema que crece a un ritmo de 350.000 niños obesos al año. actividad física contribuyen más a la carga de enfermedad en Europa que el tabaquismo. Además, tenga en cuenta que la obesidad está en aumento y el consumo de tabaco empieza a disminuir. -A una población ya envejecida se sumará esta nueva generación de adultos con enfermedades crónicas. ¿Cómo nos afectará? -Lo importante es cómo afectará al desarrollo económico. La población envejecida depende de los jóvenes para mantener su nivel de vida, pero si está enferma... evidentemente se producirá una crisis financiera. ¿No le parece que los gobiernos, a la hora de legislar, tienen más miedo a la industria alimentaria que a las tabacaleras? -La industria alimentaria está muy internacionalizada. No podemos vivir sin ella, aunque sí cambiarla. Las empresas de alimentación obtienen la mayor parte de sus beneficios con alimentos baratos y muy ricos en grasas y azúcares. ¿Impactará la obesidad en la economía mundial tanto como la malnutrición? -Más aún. Los niños obesos durante la mayor parte de su vida adulta necesitarán algún tipo de tratamiento hospitalario. Va a ser una carga enorme para los servicios de salud. ¿Por qué no penalizar con impuestos esos alimentos? -Es una posibilidad, pero a los gobiernos no les gusta subir los impuestos. Una alternativa sería subvencionar la distribución y venta de alimentos perecederos como la fruta, las verduras o el pescado fresco. ¿La comida rápida es el principal enemigo a batir? -El enemigo es una combinación de la nueva dieta que seguimos, rica en grasas y azúcares, y la reducción de la actividad física. Los niños están más tiempo en casa, ven la tele y se entretienen con videojuegos en lugar de jugar en la calle. -En una reciente cumbre europea se llegó a esa conclusión. Pero ningún acuerdo fue vinculante. -Fue una oportunidad perdida. Quizá la próxima vez haya más valentía y gente con más coraje. Es muy difícil que los gobiernos mantengan bajo control a los agentes comerciales, pero tenemos que alentarlos para que protejan a los ciudadanos, no a las empresas. ¿Existe una receta sencilla para frenar esta epidemia global? -La respuesta es no. No hay una receta sencilla, como no la hay para el calentamiento del planeta ni para la contaminación atmosférica. La solución es complicada. Es el resultado del desarrollo económico y ninguna medida por sí sola resolverá el problema. -Si el problema es tan grave ¿por qué no empezar una lucha tan decidida como la emprendida contra el tabaco? -La obesidad tendrá consecuencias más graves que el tabaco. El último informe de la Organización Mundial de la Salud, sugiere que la dieta y la in- -Para empezar, ¿deberíamos cambiar los menús escolares? -Es uno de los aspectos importantes. La restauración colectiva, tiene una calidad bajísima. Debería ser una guía para los padres y sucede lo contrario. -En España se criticó al Gobierno por retirar la publicidad de una hamburguesa gigante. ¿Apoya ese tipo de medidas tan intervencionistas? -En el Reino Unido tenemos el mismo problema. A los gobiernos se les acusa de ser superprotectores pero con los niños hay que serlo. Debemos ayudar a los padres a tomar decisiones en favor de la salud de sus hijos. En los restaurantes, en los supermercados... se libran verdaderas batallas entre padres e hijos al elegir la comida. Tenemos que hacer que esa batalla en lugar de librarse en la familia, la libren los gobiernos y el mundo comercial. Tim Lobstein, en Madrid, durante un momento de la entrevista corazón que incorpora la bollería industria y otros alimentos preparados. -Eso no tendría mucho efecto en la obesidad, pero podría ser un paso para proteger el corazón de los ciudadanos. Ya existe suficiente evidencia científica sobre lo dañinas que son. No hay ningún motivo para permitir que se añadan a los alimentos. No estoy diciendo que volvamos al pasado, pero sí que ayudemos a crear un futuro mejor para las próximas generaciones. ¿En qué se convertirá la actual generación de niños obesos? -En los próximos años se multiplicarán los problemas de salud a los que se tendrá que enfrentar cada nación. En España hay unos siete millones de niños, de los cuales dos millones tienen sobrepeso y medio millón son obesos. Cien mil de estos niños van a sufrir o están ya sufriendo problemas cardiovasculares y puede que casi 200.000 estén ya en las primeras fases de diabetes. Serán niños con trastornos hepáticos, traumatológicos y musculares y sufrirán problemas psicológicos porque los otros niños les tratarán mal. IMPACTO EN LA ECONOMÍA Será una carga mayor que el tabaco e impactará más en el desarrollo que la malnutrición HAMBURGUESA XXL -Los etiquetados tampoco ayudan. Las grasas dañinas aparecen camufladas como aceites vegetales. ¿Ayudarían etiquetados más explícitos? -En el Reino Unido queremos imponer un código de colores para alertar a los ciudadanos, similar a los de un semáforo: verde para los alimentos más saludables, rojo para los hipercalóricos, amarillo... Me encantaría que se introdujera en el Reino Unido y se extendiera por toda Europa, pero parece complicado. A los gobiernos se les acusa de ser superprotectores, pero con los niños hay que serlo. Debemos ayudar a los padres -Para ganar esa lucha, ¿apuesta por la autorregulación de la industria o por medidas legislativas? -A mí, de verdad, me ha decepcionado la autorregulación de la industria. Creo que ha llegado el momento de animar a los gobiernos para que introduzcan normativas estrictas. -Y seguro que seguirá sabiendo todo igual de bueno, a diferencia de lo que opina la industria. -Estoy seguro que sí (risas) Los alimentos tradicionales como los que tienen en España saben maravillosamente. Hemos perdido muchas de nuestras buenas habilidades y nuestra capacidad para crear alimentos sanos y ricos. Hasta es posible tener comida rápida y sana, pero hace falta imaginación. -Como, por ejemplo, prohibir las grasas trans, esa bomba para el Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad: www. iaso. org