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80 TOROS www. abc. es toros JUEVES 7- -12- -2006 ABC ¿Por qué vuelven los toreros (como apoderados) Un invierno más los cambios de apoderamiento se han sucedido en el escalafón, pero con una particularidad: matadores retirados han reaparecido ahora como managers independientes ZABALA DE LA SERNA MADRID. No es nuevo, pero sí novedoso. Al título de aquel maravilloso libro de Conchita Cintrón, la Diosa Rubia del toreo, ¿Por qué vuelven los toreros? habría que añadirle una coletilla: como apoderados. La nostalgia, el vacío del toro, la necesidad de proyectar la juventud perdida en otros capotes, en otras muletas, la similitud de conceptos. A la tendencia habitual, demasiado frecuente en los últimos tiempos, de durar poco en manos de un mismo mentor, se ha sumado un curioso factor, que no por minoritario deja de sorprender: que matadores en candelero prefieran la figura de un torero como apoderado independiente de las grandes casas. El caso más peculiar ha sido, y es, el paso de Morante de la Puebla de elegir a Rafael de Paula como su tutor. El gitano del jerezano barrio de Santiago ha confesado que Morante es el único que le ha motivado para regresar a las plazas, parece ser que tanto como para hacerse cargo de su carrera. El torero de La Puebla del Río, distinto a todos, ha querido tomar también una decisión distinta a todas, la más romántica, la más bohemia, la más cabal por su perfil y ¿la más práctica? Desde que Morante apareció en el mundo de los toros allá por el año 1995 ha cambiado de apoderados con una frecuencia asombrosa: el Nazareno, Miguel Flores, José Luis Marca, Manolo Camará, Diodoro Canorea, Manolo Macías, José Luis Peralta y ahora Paula. Otro salto que ha sorprendido ha sido el de Miguel Ángel Perera, que ha dejado su relación con los actuales y renovados empresarios de Las Ventas, con la teórica protección que eso implica, para irse con Fernando Cepeda, que estrena cargo y licenciatura de Derecho tras decir adiós a los ruedos este 2006. Perera, en poco más de un par de temporadas, tampoco ha encontrado la felicidad ni bajo la dirección de Galindo, ni de Simón Casas, ni con los Choperita y Cutiño. Marcial y Pepe Luis En la historia de la Tauromaquia fue Marcial Lalanda el torero más madrugador en regresar como apoderado. Tras su retirada en 1942, en 1943 ya apoderaba a Pepe Luis Vázquez. Pepe Camará apoderó a Manolete hasta su muerte en Linares en 1947. Camará había tomado la alternativa en Madrid en 1918 de manos de Joselito el Gallo. José Miguel Arroyo Joselito resucitó hace dos años la tendencia al apoderar a César Jiménez; Curro Vázquez guía a Cayetano desde sus inicios. De las grandes familias, la casa Lozano es la única que ha movido ficha y ha ampliado su cartera de valores: Antonio Ferrera y, desde ayer, el novillero Ángel Teruel se incorporan con César Rincón y Palomo Linares; los Matilla siguen con José María Manzanares, El Fandi, Finito de Córdoba y Juan José Padilla; los Chopera se mantienen con Antonio Barrera, Eduardo Gallo y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, la máxima figura del toreo a caballo. Rafael de Paula y Morante, una genuina y bohemia relación de apoderamiento PEPE ORTEGA Faena maciza de Tendero en Vistalegre ROSARIO PÉREZ MADRID. En Albacete hay torero. Se llama Miguel Tendero. El alumno de Sebastián Cortés conoce las distancias, el temple, la ligazón... Ayer, en la tercera clase práctica de La Oportunidad, anduvo sobrado en una búsqueda constante de la perfección. Y, por momentos, la rozó. Pero no se puede torear tan bien y pifiarla así con la espada, que cayó atravesada en tres ocasiones, y menos aún un hijo de la tierra de los aceros afilados. Ese fallo le privó de un triunfo mayúsculo, después de cuajar la faena más maciza del espectáculo, ayudado de un precioso jabonero, el mejor de una buena novillada de Dehesa de Calvache. Fueron tales la nobleza y la calidad del primero que el público de Vistalegre solicitó de modo apasionado el indulto, denegado por la presidencia, que le otorgó la vuelta al ruedo en el arrastre. Fue el aperitivo de una mañana que arrancó competitiva en quites y prometedora desde las excelentes dobladas de Tendero, quien enjaretó series redondas por ambos pitones y, escrito está, lo emborronó todo en la hora final. Los más de ocho mil espectadores le tributaron una gigantesca ovación. Quien sí amarró el éxito fue Javier Cortés, de Madrid, que se tiró a matar como un cañón tras una dispuesta labor al transmisor tercero. La efectiva estocada- -un lujo en una mañana desafinada para la mayoría- -le puso en bandeja las dos orejas, las únicas del festejo. El salmantino Román Pérez evidenció condiciones, a pesar de no poder lucir lo suficiente con un animal con las fuerzas justas y que se desmoronaba al emplearse en las telas. También causó grata sensación el colombiano Jerónimo Delgado. Ejecutó una faena meritoria, especialmente al natural, frente a un encastado ejemplar que embestía tan veloz como un ferrari. Tantas ganas puso que fue volteado. De la torera Ronda llegaba un chaval con un nombre atípico en el escalafón: Jonathan López, quien sorprendió en las pruebas camperas y en el Palacio se mostró entregado en una actuación intermitente. Un quinario en la suerte suprema pasó el portugués André Roche, todavía muy verde.