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50 MADRID JUEVES 7 s 12 s 2006 ABC La larga travesía de Pablo y Alama Son subsaharianos. Uno llegó en patera a Melilla; el otro, recaló en Las Palmas. Han pagado por pasaportes usados, han eludido a distintas policías y han recibido ayuda de campesinos que se juegan el tipo. Ahora estarán 3 meses en un piso del Ayuntamiento chas, o tal vez sí, si se tiene en cuenta que hasta septiembre pasado por los tres inmuebles pasaron cerca de un centenar (94) 86 hombres y 18 mujeres, un respiro para todos ellos. Cada año pasan de media unos 200. La razón es que las estancias no pueden prolongarse más allá de los tres meses. Es una de las condiciones del programa de atención municipal que forma parte del Plan de Convivencia Social e Intercultural y que cuenta este año con un presupuesto de 424.403 euros. car recursos y lograr una atención más eficaz. Todas estas medidas pretenden paliar la tragedia humana de este, cada vez, más numerosos colectivo derivado a la Comunidad de Madrid- -diez mil almas hasta octubre pasado- -y hacer más eficaz y ágil la atención que se presta, al menos, en las más inmediatas y acuciantes necesidades indicó en su día la concejal de Empleo y Servicios a la Ciudadanía, Ana Botella. Aunque no se les va a poder documentar, lo que dificulta su acceso al mercado laboral, al menos se trata de que no terminen abocados a la marginación y en la calle. En el piso que comparten Pablo y Alama, un maliense de 28 años, conviven, además, otras dos personas. Una chica que trabaja como interna en el servicio doméstico y viene cada fin de semana cuando libra, y otro joven que hace doblete y trabaja en un centro comercial y de guardia nocturno en una obra, subcontratado. Pablo, al que le queda poco más de un mes para abandonar este lugar, adiestra a su compañero que acaba de llegar en las faenas del hogar, una de las normas que tienen que cumplir. Lo más difícil para mí ha sido aprender a manejar la vitrocerámica y la lavadora Es un cambio brutal, dado que muchos de ellos proceden del medio rural y se admiran cuando abren un grifo y sale agua. Les enseñamos cómo organizar una casa, el funcionamiento del ascensor, las zonas comunes, los horarios, etc explica Silvia Conde, coordinadora de este programa A este recurso llegan derivados por ONG o los servicios sociales. El inmueble es nuevo y está como los chorros del oro. TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. He tenido mucha suerte y la gente me ha ayudado mucho no sólo en África, sino en España. He logrado mi objetivo que era llegar hasta aquí. Claro que ha habido momentos malos, en todas las situaciones los hay, no hay solo un lado bueno... ¿El futuro? No me preocupa. El presente es lo único que importa. Es mi cultura. Antes de que tenga que abandonar este piso, me ayudarán a encontrar otro... Si no, me buscaré la vida. Tengo que abrirme camino por mi hijo de cinco años que está en mi tierra. Cada noche miro su foto. Todo lo hago por él, para facilitarle la vida Así resume su duro periplo Pablo, de 22 años, natural de Camerún, que tardó dos años en su particular travesía. En su recorrido trabajó en lo que pudo para poder pagar a diestro y siniestro por documentación falsa, por coger un camión, por atravesar el desierto y por la patera que le dejó en Melilla. Siempre huyendo de las distintas policías y siempre encontrando algún campesino que le daba un trozo de pan, a costa de jugarse el tipo. Es un joven robusto y ágil como un junco que trabaja en la construcción de forma ilegal y que ni siquiera está empadronado. No tengo pasaporte, explica ¿Y si te pones enfermo? interrogamos. Voy a Urgencias replica. Son las 19.30 y estamos en uno de los tres pisos de los que dispone el Ayuntamiento de Madrid para la acogida temporal de subsaharianos. Son 36 plazas en total, seis por vivienda. No son mu- Paliar una tragedia humana Es uno de los recursos existentes, y el único de estas características de nuestro país, aunque hay más, entre ellos un centro de acogida en la Casa de Campo, en donde se atiende a familias con menores a su cargo (a más de 400 personas hasta septiembre pasado) programas de calle para detectar a estos inmigrantes y evitar que se enquisten en determinadas zonas de la ciudad; además de la coordinación, desde el pasado verano, con seis ONG que colaboran con la Administración central, con el fin de no dupli- Por los pisos de acogida temporal de subsaharianos pasan de media al año unas 200 personas El presupuesto que destina el ayuntamiento a este recurso asciende a 424.403 euros