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ABC JUEVES 7- -12- -2006 Augusto Pinochet ya camina y recibe visitas en el Hospital Militar de Santiago 31 Las recomendaciones El documento entregado ayer al presidente Bush afirma que la estrategia actual para Irak ya no es viable, y contiene 79 recomendaciones y advertencias. Entre ellas destacan: Presión sobre Bagdad. Si el Gobierno iraquí no hace progresos sustanciales para lograr la reconciliación nacional y la seguridad, Estados Unidos debe retirar todo su apoyo. Retirada gradual de las tropas. El informe precisa incluso que la mayoría de las brigadas de EE. UU. deberían estar fuera de Irak a comienzos de 2008. Entrenamiento a los iraquíes. El Grupo recomienda incrementar las tropas de EE. UU. dedicadas a entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes para acelerar el traspaso de responsabilidades a las mismas. Diálogo con Irán y Siria. El informe recomienda el comienzo de un diálogo constructivo con los vecinos, en especial Irán y Siria, y una implicación directa en la resolución del conflicto entre Israel y Palestina La hora de los sabios El Grupo de Estudio de Irak forma parte de esa vieja tradición de EE. UU. que recurre a comisiones bipartidistas para hacer frente a sus grandes problemas PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Dentro de una democracia tan veterana y con sus poderes constitucionales tan delineados, la historia de recurrir a comisiones independientes para solucionar los retos más importantes de Estados Unidos es tan antigua casi como la propia historia del gigante americano. En la llamada Rebelión del Whisky de 1794, el casi infalible George Washington creó una de estas entidades para mediar con la resistencia fronteriza a pagar impuestos por la destilación de bebidas alcohólicas. La iniciativa conciliadora fracasó creando un triste precedente para muchos intentos posteriores de forjar consensos por encima del protagonismo político que normalmente corresponde a la Casa Blanca y el Congreso federal. Este tipo de comisiones según explica Daniel L. Byman, profesor de la Universidad de Georgetown, no tiene precisamente un origen casual sino que suelen ser fruto de desastres o tragedias. Los mejores ejemplos son la Comisión Warren encargada de investigar el asesinato del presidente John F. Kennedy y la Comisión del 11- S, grupo independiente utilizado para depurar responsabilidades sobre el mayor atentado terrorista sufrido por Estados Unidos. Con una labor meritoria, exhaustiva y práctica, deja en evidencia la pesquisa parlamentaria realizada en España sobre el 11- M. Oriente Próximo. De no tenerse en cuenta esta consideración, se podría desatar un verdadero caos en la región. El presidente Bush recibió el informe Baker a primera hora de la mañana de ayer durante una reunión con los diez miembros de dicha comisión en la Casa Blanca, en la que estuvo flanqueado por Baker y Lee, copresidentes del grupo de estudio, y no dudó en afirmar que tomará cada una de las 79 recomendaciones y advertencias muy en serio e intentará ponerlas en práctica en un tiempo prudencial El mandatario no dudó en calificar la evaluación presentada como muy dura El documento también dio un duro golpe al Pentágono por estar infravalorando y dando a conocer información poco precisa sobre el nivel de violencia que azota la zona. Cómo no, los servicios de Inteligencia estadounidenses también fueron protagonistas de severas críticas al no terminar de entender el papel que las milicias y los grupos insurgentes juegan en Irak El grupo recomienda además el incremento de las tropas de EE. UU. dedicadas a entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes. La senadora Clinton escucha el testimonio del candidato a secretario de Defensa, Robert Gates Causas y Prevención de la Violencia creada como respuesta a los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy) o encubrir decisiones ejecutivas tomadas ya de antemano. El Grupo de Estudio de Irak, popularmente conocido como la Comisión Baker, tiene rasgos y elementos de sus notables antepasados. Su impulsor ha sido el diputado Frank Wolf, republicano de Virginia, que durante su tercera visita a Irak en septiembre del 2005 tuvo una especie de epifanía entre la escalada de violencia y la necesidad de una mirada fresca sobre el conflicto de Irak, en el que Estados Unidos lleva invertidos más de 300.000 millones de dólares y va camino de haber sacrificado la vida de 3.000 soldados. Con un modesto presupuesto inicial de un millón de dólares, el Grupo de Estudio de Irak ha trabajado de forma discreta, sin audiencias públicas, batallas mediáticas o imperiosos reclamos de documentos secretos. Pero sus conclusiones reflejan uno de esos momentos muy especiales en la historia de Washington, cuando una crisis llega a tal nivel que los políticos en activo ceden la búsqueda de soluciones a hombres y mujeres sabios que hace tiempo abandonaron con su prestigio más o menos intacto las trincheras oficiales. AFP Por sólo once dólares Según ha apuntado el propio diputado Frank Wolf, él mismo hubiera preferido que el Congreso de Estados Unidos llevase la voz cantante en la supervisión y redefinición de la estrategia aplicada en Irak. Pero la polarizada realidad política de Washington hubiera abortado Ilustres predecesores En la génesis de estas peculiares herramientas institucionales también existen crisis futuras (la Comisión Nacional sobre la Reforma de la Seguridad Nacional de 1983) o el reconocimiento de las interesadas limitaciones del Ejecutivo a la hora de auto- investigarse (la Comisión Tower encargada de aclarar el escándalo Irán- Contra) O simplemente la necesidad de aparentar actividad e interés oficial (la Comisión sobre las Con un modesto presupuesto inicial, el Grupo ha trabajado de forma discreta, sin batallas mediáticas ese tortuoso camino plagado de confrontaciones y reproches. Optándose por un grupo bipartidista de diez sabios liderado por el republicano James Baker, ex secretario de Estado con Bush padre, y el demócrata Lee Hamilton, ex presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara Baja. Para sus trabajos durante los últimos ocho meses, con ayuda de cuatro think- tanks prestigiosos, el Grupo de Estudio de Irak ha contado con la ayuda de decenas especialistas y el testimonio de toda clase de altos cargos. Un elenco con un mínimo de luminarias neoconservadoras, y notoriamente molesto por no haber sido consultado mucho antes. Por once dólares, los estadounidenses podrán comprar el informe final en forma de libro instantáneo publicado por Random House. Aunque lo que no tiene precio va a ser la reacción y decisiones del presidente Bush prometidas para antes de finales de año.