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ABC JUEVES 7 s 12 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA ASOMADOS AL PUENTE E lo he encontrado en la cola de una exposición, cargado de paquetes y vestido con el uniforme de fin de semana: pantalones de pana, cazadora de ante, zapatos deportivos. Iba a ir a esquiar, pero como no hay nieve he cancelado el viaje y lo he sustituido por el shopping, que es otro deporte de invierno Es economista, y lleva años dirigiendo en la Universidad estudios que radiografían el funcionamiento real de ese país que los políticos ignoran adrede porque no se comporta como a ellos les gustaría DuIGNACIO rante mucho tiempo fue CAMACHO crítico con los puentes, días moscosos, chupetines y demás propinas vacacionales hispánicas, que a su juicio disminuían la productividad hasta volvernos no ya incompetitivos, sino incompetentes pero los años y las estadísticas le han suavizado el diagnóstico. Bueno, seguimos perdiendo horas de un modo que a cualquiera le parecería irresponsable, sobre todo si se mira desde el mundo anglosajón, tan calvinista, tan mirado y respetuoso con el concepto del trabajo, pero las invertimos en el fomento del consumo interior. Al final, sumas y restas, y te sale una cosa por la otra. Yo prefiero un modelo productivo clásico, en el que los puentes se construyen de hormigón y acero, pero hay que ser flexibles y no sacralizar dogmas ni teorías. España es una economía de servicios, y cada vez más especializada en el ocio, de modo que hay que crear un mercado interno del tiempo libre para sostener el ritmo. No podemos vivir sólo de los extranjeros, porque se dedican a producir con un sentido casi religioso, y sólo vienen en fechas muy tasadas. Sin esta ingeniería vacacional, el sector turístico y comercial se quedaría muy deprimido. Fíjate sólo lo que significa en el turismo de invierno este otoño casi tropical, o el golpe que se lleva la hostelería si llueve en Semana Santa Hace tiempo que nuestra principal actividad es el consumo, aunque sea a base de deudas. Y de transferencias, claro: la mitad de las regiones españolas vive de la otra media, que le envía rentas para que consuma su producción. Hemos socializado los viajes y las compras, gracias al crédito barato, pero necesitamos tiempo para gastar todo lo que debemos. Deber en el doble sentido, jajaja Objetivamente, nuestro calendario laboral es de locos. Un puente en octubre, otro en noviembre (dos en Madrid) y casi una semana en diciembre... ¡a quince días de las vacaciones de Navidad! Por no hablar de ferias y fiestas regionales, que en Andalucía liquidan la primavera. En teoría, así no se puede competir. Y, ya ves, crecemos a casi el 3,5 por ciento anual, y encima la gente está contenta. Igual estamos inventando algo, un modelo, y son los europeos los que no se enteran. ¿Que qué va a pasar si sube el dinero, o si disminuyen las transferencias internas con los nuevos estatutos y las subvenciones comunitarias con la ampliación? Ah, pregúntaselo a tus amigos políticos. Yo soy economista, no profeta... oye, esta cola va muy lenta, merecerá la pena la exposición ¿no? M LA OTAN CORRE GRAN RIESGO P ARECE un lugar común y no lo es: si la OTAN no consigue vencer en Afganistán a terroristas y talibanes, estaremos ante un histórico, irrecuperable fracaso. Algunas disensiones se perciben en las capitales europeas. En Líbano, por contra, la UE da la sensación opuesta: una unión con una sola voz. El peso que soportan en Afganistán los soldados británicos, canadienses y alemanes no encuentra compensación, por ejemplo, por parte española... Afganistán necesita refuerzos militares y un ejército civil, de parecido tamaño, para colaborar en la reconstrucción. ¿Cuál es el trabajo de la OTAN? El que se ha hecho desde Atenas, en condiciones extremas, con el hierro y la sangre. En lenguaje de hoy: con el sacrificio de soldados, médicos, diplomáticos, reporteros, funcionarios, cooperantes, enfermeras... además de la contribución, casual pero altísima, de quienes pasaban por ahí, iraquíes, afganos, palestinos, israelíes, sudaneses, salvajemente sacrificados. Un gran estado de derecho debe proponer sus modelos de convivencia a otros estados, más atrasados, próxiDARÍO mos o lejanos. No conviene sin embarVALCÁRCEL go recurrir a la invasión militar. Podemos darnos de bruces con la realidad: una primera potencia atrapada en el avispero, un teatro de operaciones impuesto por el invadido, en las ciudades, donde la guerra se hace forzosamente en perjuicio del invasor. El wilsonianismo era otra cosa: Woodrow Wilson pensaba, tras vencer a los imperios centrales en 1918, en la labor de América dedicada a extender su sistema lejos de sus fronteras. Pero proponer no es imponer: esta distinción podría desarrollarse en millares de páginas. Hoy todo se mezcla, se salta sobre la geografía y la historia, correctoras del devenir. En 1918 Estados Unidos se adivinaba así mismo como primera fuerza militar: lo sería dos décadas después, con el segundo Roosevelt. Los grandes imperios vencedores, británico y francés, estaban, al final de la Primera Guerra, militarmente agotados (aunque hoy se han rehecho los dos) La contribución a la primera guerra moderna, descrita por Ernst Jünger en Tormentas de Acero con obuses, gases y otras armas de destrucción masiva, no ya diezmó, partió la columna vertebral de la clase militar alemana, austriaca, británica, francesa... (la Segunda Guerra mundial completaría el ejercicio) Posiblemente la OTAN carezca de futuro si no acierta a crear en Afganistán una suerte de entendimiento entre la Alianza y la Unión Europea. Enlargement make harder to solve problems, se decía en la reunión del INCIPE, en Madrid, inmediatamente después de la cumbre de Riga, un encuentro monotemático sobre Afganistán. No se trata de dominar militarmente el territorio, sino de algo más complejo. Lo explicó con claridad una experta americana, la señora Kathleen M. Fitzpatrick: asegurar poco a poco una democracia hoy embrionaria; transformar paso a paso los derechos de la mujer; progresar en educación y sanidad; proponer alternativas económicas al cultivo de la amapola; impulsar inversiones siempre que se creen garantías jurídicas fiables... En Afganistán se combate desde hace muchos años y el resultado de la guerra está ahí: una sociedad desagregada en la que sólo funciona la supervivencia. Pensemos en la cantidad y calidad de pensamiento teórico que da base a los cuarenta y tantos estados democráticos del planeta. Pensemos en su carácter piramidal, su racionalizada arquitectura, su complejidad... Son, aunque éste sí sea un lugar común, los cimientos de la civilización: aplicación de la inteligencia a los sistemas de organización social, no sólo fundados en la voluntad popular. La voluntad humana, el talento y la tenacidad individuales han creado ese modelo, el estado moderno, con sus libertades y flexibilidades. El Derecho, sobre todo el Derecho Romano, ha tejido esa infinidad de cruces y entrecruces neuronales que nos permite vivir. El Derecho es garantía de libertad y eficiencia en toda civilización. Ibn Battuta, el gran viajero magrebí de mediados del siglo XIV describía así a la civilización de Malí y a su rey, Solimán el Grande: Al igual que sus antepasados, procuró que la justicia reinara siempre en el país.