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4 OPINIÓN JUEVES 7 s 12 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar LA BÚSQUEDA DE SOLUCIONES PARA IRAK L EN DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN L clima político actual en España enmarcó ayer el aniversario de la Constitución con una sensación de discordia sobre la vigencia de los valores de la Transición y del consenso de 1978. Ejemplos de esa discordia sobran: José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy ni siquiera se saludaron en el acto celebrado en el Congreso; el conciliador e institucional mensaje de Manuel Marín quedó de nuevo como un sincero, pero vano, intento por realzar un homenaje a la Carta Magna, lamentablemente muy devaluado por el Gobierno socialista; otra vez faltaron dirigentes del PNV o ERC, socios del PSOE a conveniencia; y hubo una escasísima representación del poder autonómico, aunque José Montilla convirtió en una buena noticia la aparición de un presidente de la Generalitat catalana en el Congreso para rendir tributo a la Constitución. El mandato de Rodríguez Zapatero está resultando, en este sentido, claramente perjudicial para el acuerdo de principios con el PP y para la confianza de los ciudadanos en la permanencia de las reglas del juego democrático. Lejos de propiciar esta excelencia política, el PSOE ha puesto de umbral a este último aniversario constitucional un documento que reivindica la Constitución de la II República y la laicidad como las fuentes del actual ordenamiento. Y es así como el PSOE, ya que no puede reescribir la historia, se consuela con manipularla. La reivindicación republicana y la exaltación de una cínica laicidad no son meros desahogos doctrinarios, sino elementos de un mensaje destinado a la opinión pública, más lesivo por cuanto se hace con ocasión de una nueva conmemoración de la Constitución de 1978. Apelando al antecedente republicano y repudiando cualquier imbricación entre sociedad y religión, el PSOE está negando al orden constitucional vigente lo que fue su fundamento legitimador: la Transición pacífica de la dictadura a la democracia, la reforma política en vez de la ruptura, la vertebración en la Monarquía parlamentaria y la continuidad de un modelo social organizado en torno a valores cristianos. Conscientes de que la reforma de la Constitución requiere el apoyo del PP los socialistas parecen conjurados en una la, bor de zapa para mermar a la Constitución de 1978 el valor fun- E dacional y esencialmente intangible que reclama todo texto constitucional. El viaje al pasado- -nada menos que a la II República- -y el ajuste de cuentas a la Iglesia Católica se presentan como reacciones alérgicas de una izquierda sin más compromisos que con su propia ideología, sin sentido histórico y, menos aún, sin lealtad con un Estado quenunca antes había logrado una estructuración tan adecuada- -sin ser perfecta- -como la autonómica de 1978 y con una sociedad de libertades y derechos sin precedentes en cuanto a extensión y protección. Esta desafección del socialismo por la obra constitucional de 1978 es lo que explica el resultado político y legislativo de esta etapa socialista. La Constitución no se ha reformado porque el PSOE no ha podido, pero en su lugar se ha puesto en marcha un proceso de vaciamiento constitucional a través de reformas estatutarias, fundamentalmente la catalana, y de leyes sociales que abarcan, unas y otras, los frentes de la ruptura institucional y social que no se produjo en 1978. El modelo autonómico se ha quebrado para articular el Estado con diversas categorías, atribuyendo a unas comunidades- -Cataluña, por ahora; País Vasco, quizá mañana- -una relación confederal con el Estado sobre la base de una especie de cosoberanía y bilateralidad que en absoluto encuentra respaldo en la Constitución. Y para las demás, en las que el nacionalismo no es palanca de poder para el PSOE, el principio de organización autonómica se mantiene, eso sí, adornado con alguna retórica nacionalista, jurídicamente inocua y socialmente irrelevante. Lo cierto es que la Constitución cumplió ayer un nuevo año de vida rodeada de más escepticismo que nunca porque el socialismo ha renunciado a seguir manteniendo con el PP elconsenso no escritode mantener el desarrollo constitucional en manos de la inmensa mayoría delos españoles. Es injusto con la Constitución de 1978 este tiempo de turbulencia abierto por el PSOE, y más aún por hacerlo con ensoñaciones republicanas, que desprecian la aportación decisiva de la Corona para poner a España definitivamente en el camino de la democracia, empresa para la que todos los españoles de buena fe, republicanos y monárquicos, de derechas o de izquierdas, combatientes de la guerra civil o hijos del desarrollismo franquista, fueron convocados lealmente. Y que rubricaron con un éxito que el PSOE se empeña ahora en nublar. EL ESTADO COMPRA UN GOYA L Ministerio de Cultura ha comprado el dibujo de Goya titulado El toro mariposa en una subasta celebrada en Londres, por un precio de 2,16 millones de euros, muy superior al de salida y que es récord del artista para una obra sobre papel. La operación viene avalada por el informe pericial de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes Culturales que sustenta la decisión política de la ministra Carmen Calvo. Los poderes públicos tienen el deber de proteger nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural de acuerdo con la Constitución y las leyes, y legítimamente han de aspirar a completar en la medida de lo posible las valiosas colecciones de que gozamos. Desde este punto de vista, cualquier actuación orientada al incremento de este riquísimo legado merece una valoración positiva. Sin embargo, cuando se trata de dinero público es preciso determinar con el máximorigor los criterios deoportunidad deun gastotan elevado. La presencia de Francisco de Goya en las colecciones españolas es, por fortuna, muy abundante y alcanza el más alto nivel de calidad. Cabe imaginar que el Ministerio cuenta a fin de año con cierta disponibilidad económica como consecuencia de créditos presupuestarios no ejecutados, y que ha decidido gastar ese dinero a última hora. Nadie discute las adquisiciones que enri- E quecen de verdad a nuestros museos e instituciones culturales. En su día, el Estado compró a una familia madrileña el cuadro de Goya La condesa de Chinchón una auténtica obra maestra que luce desde entonces en el Museo del Prado. En cambio, surgen en el caso actual dudas razonables acerca de si esta nueva adquisición responde o no a una prioridad en lo que representa el conjunto de la inversión cultural en España. La Junta de Calificación es un órgano técnico especializado cuyos integrantes gozan de indudable prestigio e independencia. A veces sus decisiones han sido discutidas, como ocurrió en 2003 con el permiso de exportación para un boceto titulado Aparición de la Virgen del Pilar a Santiago obra también del genial pintor aragonés. El asunto, por cierto, provocó las críticas del PSOE, entonces en la oposición, dando lugar a una pregunta parlamentaria a la ministra Pilar del Castillo. Hay pocas cosas indiscutibles en un mercado tan fluido y cambiante como es el de las obras de arte. De ahí la desmesura de los precios, que conduce cada poco a nuevos récords de venta a través de operaciones en lasquecompitenmuchas veces las mayores fortunas delmundo. Bienvenido seael dibujo de Goya, pero no está de más que Cultura aporte una información detallada sobre los criterios que han determinado su adquisición. A Administración norteamericana ha emprendido un importante ejercicio de realismo para afrontar la grave situación en Irak. El nuevo secretario de Defensa, Robert Gates, ha reconocido abiertamente en el Congreso que Estados Unidos no está ganando la guerra y que se necesitarán con urgencia cambios en la estrategia a seguir. Por otro lado, el informe del grupo de expertos dirigido por James Baker, difundido ayer, subraya sin disimulo que la situación sobre el terreno es grave y se está deteriorando por lo que habrá que afrontar severas consecuencias si no se reconduce pronto. El mejor medio de empezar a resolver un problema es realizar un acertado diagnóstico del mismo, y en ese sentido la Casa Blanca ha puesto sobre la mesa un retrato de Irak en el que no ahorra ninguna crudeza en la descripción del presente y de las secuelas que puedan derivarse de un posible agravamiento de la crisis. El informe Baker- -redactado por expertos de los dos partidos políticos, republicanos y demócratas- -señala con toda precisión las posibles soluciones, que pasan por una acción diplomática hacia los países vecinos con capacidad de influencia, especialmente Siria e Irán, y una retirada gradual de las unidades norteamericanas de combate a partir de los primeros meses de 2008, para cuando el Gobierno iraquí debería haber alcanzado obligatoriamente un grado suficiente de autonomía para hacerse cargo de la seguridad en el interior del país. Además- -y muy acertadamente- -el texto subraya la necesidad de promover un arreglo sensato en el conflicto de Oriente Próximo entre Israel y Palestina, al que se reconoce una influencia negativa en la atmósfera política de toda la región. Lo único que no dice el informe es- -como cuenta la fábula de los ratones- -quién le va a poner el cascabel al gato. Todas las recomendaciones son razonables y comprensibles sobre el papel, pero funcionarían mejor si pudieran ser aplicadas en otras circunstancias. Mientras, lo que Estados Unidos tiene que afrontar en Irak es una situación ante la que casi todas las recetas clásicas han sido completamente inútiles. El grado de violencia y de sacrificio al que están dispuestos a descender sus enemigos supera, con mucho, el umbral de lo que es aceptable para las sociedades occidentales, y después de dos años de guerra está claro que un gobierno que ha de responder democráticamente a las preocupaciones de una opinión pública sensible al dolor propio y ajeno no tiene respuestas fáciles para hacer frente a fanáticos a quienes no les importa ni morir ni matar, o ambas cosas a la vez. La parte más constructiva del informe, no obstante, es la que subraya que ante esta grave situación cualquier política debe hacerse con el mayor grado de consenso posible entre los dos grandes partidos. En efecto, se equivocan quienes quieran sacar beneficios electorales de un problema de tales dimensiones y cuyas consecuencias pueden afectar muy seriamente a todo el mundo.