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82 MIÉRCOLES 6- -12- -2006 ABC DEPORTES www. abc. es deportes Golpe de autoridad del Barcelona A los veinte minutos, fiel a su estilo, ya había fulminado al Werder Bremen con dos tantos a cual más bello y con Ronaldinho como protagonista estelar, pero tras el descanso especuló en exceso Barcelona Werder Bremen 2 0 permitió una licencia: Motta por Edmilson. Posiblemente porque el media punta del enemigo, un tal Diego, brasileño, que no argentino, era la pieza angular del juego ofensivo del Werder. Motta es más destructivo e impulsivo. Más duro y expeditivo, para qué negarlo. Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Zambrotta, Puyol, Márquez, Gio; Motta (Thuram, m. 61) Iniesta (Xavi, m. 72) Deco; Giuly (Ezquerro, m. 84) Gudjohnsen y Ronaldinho. Werder Bremen (4- 4- 2) Wiese; Fritz, Mertesacker, Naldo, Wome (Hunt, m. 79) Frings, Jensen, Diego, Borowski; Klose y Almeida (Klasnic, m. 70) Árbitro: Massimo Busacca (Sui. Mostró cartulina amarilla a Puyol, Motta, Frings, Diego y Wome. Goles: 1- 0, m. 12: Ronaldinho. 2- 0, m. 17: Gudjohnsen. Dos goles para rendirse Salió el Barça a lo suyo. Aquí estoy yo. Antes de que el Werder pudiera enseñar sus maneras, ya estaba encerrado en su campo. Nada mejor para atemorizar al contrario que demostrarle que no tienes miedo. Ni pudieron los alemanes tirar de su manual. A los diez minutos el Barça ya había lanzado cuatro saques de esquina. Casi todos seguidos. No fructificaron, pero intimidaron. Y llegó el minuto trece. ¡Quién es supersticioso vestido de azulgrana! Patada a Ronaldinho en el borde del área. El brasileño se levanta parsimonioso. Tiene todo el tiempo del mundo. Coloca el balón. Uno, dos, tres, casi cuatro pasos hacia atrás. Barrera numerosa y atemorizada. Saltaron todos o casi. Y el R 10 que la pega rasa, rasa. Y colocada, colocada. al palo más lejano al portero. Gol. Golazo. Un empujón más a la renovación que Berlusconi quiere evitar. El Barça ya había cogido la linde. Y cuando todo le va de cara este equipo se crece. La final de diciembre estaba mucho antes encaminada que la final de mayo en París. No bajó el ritmo. Cuatro minutos después, el segundo. De vídeo. Aunque imitar el pase de cuarenta metros de Ronaldinho, el control de Giuly, su pase inmediato y el remate de Gudjhonsen de primera es muy difícil de repetir por más que lo veas repetido y por más que lo intentes. Hay que ser muy bueno, cada uno en lo suyo, para firmar una jugada tan rápida y efectiva como esa. ENRIQUE ORTEGO BARCELONA. El hábito hace al monje. Y el traje, a un equipo. El Barça ha demostrado por activa y por pasiva que morirá con las botas puestas. Tiene una idea futbolística y la intenta llevar a la práctica más allá de lo que esté en juego en cada partido. No es lo mismo una final que un amistoso, pero casi. Y lo de ayer en el Camp Nou fue la penúltima demostración de poderío, de solvencia, de querer y poder. De fidelidad a un estilo que casi siempre conduce a puerto y demuestra lo que quieres ser. Y eso que en la segunda parte el equipo se mostró humano. Se echó atrás. Quiso asegurar el resultado. Desechó jugar a héroe sin causa. Especuló y pasó hasta apuros. Pecado venial, finalmente, porque el Werder ayer no tenía su noche. No hubiera marcado ni a puerta vacía. Ronaldinho, el genio, el mago, volvió a aparecer para llevar a su equipo al triunfo en el Camp Nou y se hubiera acabado el partido. Pero como no entró, el Werder todavía tuvo tiempo toda la segunda parte de ser un equipo valiente, ofensivo. De demostrar que también tiene sus ideas y querer morir con ellas. Pero entonces el Barça echó mano de su experiencia, de su cara más resultadista- -Thuram entró por Motta- -y manejó los dos goles de ventaja con la suficiente naturalidad como para terminar jugando descaradamente al contragolpe y después de que Valdés se ganara el sueldo, se aseguró su clasificación para octavos, aunque sea como segundo y en la última jornada. A la postre lo hizo con grandeza. Jugar como siempre El Barça tenía que ganar y ganó pronto y bien. Sin sobresaltos. Para el equipo de Rijkaard la presión de la victoria no es un problema añadido. Al fin y al cabo juega todos los partidos igual. O parecido. Para un colectivo que sale siempre a tener el balón, a llevar el peso del partido, a jugar cuanto más tiempo mejor en campo contrario, a tener cinco y hasta seis hombres por costumbre por delante de la línea del balón, no es una novedad. Ayer saltó al campo a hacer lo que sabe, lo que acostumbra. Ni más ni menos. El técnico, en su pizarra, se Rijkaard: Felicito a mis jugadores; este triunfo nos da mucha tranquilidad Felicito a mis jugadores porque han cumplido con su trabajo y han logrado una victoria que nos da mucha tranquilidad aseguró Rijkaard al término del partido. Para el técnico holandés, Hemos visto un gran primer tiempo y, con el resultado a favor, había que luchar y mantener la actitud. En la segunda parte no hemos jugado tan bien como en la primera, pero siempre son dos los conjuntos que están sobre en campo y el esfuerzo para mantener la ventaja ha sido muy importante Quien sacó pecho fue Joan Laporta. El presidente azulgrana destacó que ha pasado lo que todos deseábamos. Es un resultado que nos viene muy bien para afrontar con la tranquilidad necesaria los próximos partidos de Liga y también el Mundial de clubes de Japón Y destacó que cuando se reanude la Liga de Campeones ya tendremos a Eto o y a Messi en los octavos A destacar que Iniesta sufre una leve distensión de ligamentos en el tobillo izquierdo y podrá jugar el Mundial de clubes en Japón. Morir con orgullo No estaba todo visto. Ni mucho menos. Si la jugada que comenzó Deco con una carrera de cincuenta metros, continuó Guddy con tres regates propios de Messi y fastidió Giuly fallando a puerta vacía hubiera acabado en gol, se hubiera corrido el riesgo de derrumbamiento