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96 MARTES 5- -12- -2006 ABC GENTE www. abc. es gente Concha Márquez Piquer está muy emocionada con este nuevo álbum A Concha Piquer no había quien le pisara el poncho Al cumplirse los cien años de su nacimiento, veinticuatro temas del repertorio piqueriano ven la luz incluidos en un álbum con grabaciones de la Piquer y de su hija, Concha Márquez POR ROSA BELMONTE FOTO DE SAN BERNARDO MADRID. Concha Piquer canta junto a Concha Márquez Piquer pero no como Frank Sinatra y Nancy en Somethin Stupid Ni como José Guardiola con Rosa Mary en Di, papá Más bien como Nat King Cole y Natalie Cole en Unforgettable Por poderes. Por el poder de la tecnología. Aunque son sólo dos temas: La ruiseñora hecha especialmente para este álbum, y En tierra extraña Me puse los cascos y oía a mi madre hasta respirar. Tuve incluso que parar porque se me hacía un nudo en la garganta contaba ayer Concha Márquez Piquer de la grabación del dúo virtual y antes de irse con su familia a Bangkok y Bali para pasar las navidades y su cumpleaños (el 31 de diciembre) No me gusta cómo corren los vientos. Hay que airearse y yo para airearme prefiero Oriente. Aquí hay muy mala leche aclaraba. Luego vio a su hija Conchitín, que se había retrasado por culpa de un túnel y un incendio: Qué alegría, eres Curro Romero con gafas Aparte de esas dos coplas, veintidós más del repertorio piqueriano. La mitad cantadas por la madre, la mitad por la hija. Como si las últimas palabras de doña Concha Ahora te toca a ti, Conchín se hicieran realidad. Se alternan ambas en los dos discos, no tienen uno para cada una. Ojos verdes probablemente la única canción que se oía en los dos bandos de la Guerra Civil (o bien a cargo de Concha Piquer, o bien a cargo de Miguel de Molina) le toca a Conchita Márquez Piquer. Y también El romance de la otra esa otra que se suponía que era Concha Piquer porque resulta que la canción con mensaje existe antes de Isabel Pantoja (y eso que ésta dice que no manda mensajes ni con el móvil) Pero en el fondo la otra era Ignacia de Arechavala, la esposa de Antonio Márquez, por mucho anillo con fecha por dentro que llevara. Oyendo a doña Concha e inmediatamente a su hija, la conclusión que se saca, si es que quedaba alguien que no la hubiera sacado hace años, es que el único problema como intérprete de la hija es haber tenido como madre a la Piquer. El 8 de diciembre se cumplen cien años del nacimiento de Concha Piquer. La más grande, ésta sí. En el DVD incluido en la edición se recoge la extraordinaria entrevista (por extraña, en esta Salinger de la canción) que para Cantares le hizo Lauren Postigo. Aunque la que cantaba era su hija, claro, que ella estaba retirada desde el 13 de enero de 1957. En la conversación, la valenciana decía que nadie nunca le había hecho sombra, que nadie le había pisado el poncho. Una expresión argentina que ayer recordó Emma Penella, nieta del maestro Penella, el descubridor de Concha Piquer. El músico preparaba el estreno de El gato montés y se la llevó a Nueva York con su compañía. Para empezar le escribió El florero que la joven candidata a estrella cantaba en el entreacto de la ópera. Luego vendrían sus colaboraciones con Al Jolson, Eddie Cantor o Jeannette MacDonald. Volvió a España a triunfar aquí (lo suyo fue una carrera al revés) Viene la Guerra, termina la Guerra. Y entonces me encuentro a mí misma resumía telegráficamente su vida en Cantares así como la asunción de su propio e indiscutible estilo. Si este álbum sabe a poco a los fans de doña Concha Piquer, el 11 de diciembre vendrá a casa por Navidad una caja con cinco CD y cien canciones. No es la integral de su obra pero casi. Como diría Rafael de León, primero está la Piquer, después el mar y luego todo lo demás Por si había dudas.