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Lunes 4 de Diciembre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2006. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.230. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El fraile que se enfrentó a Mao Tuvo el cuestionado privilegio de ser interrogado por Mao Ze Dong, y eso le costó la vida. Setenta años después fray Pascualet volverá a escribir una página de su peculiar historia, la de su canonización LUZ DERQUI EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno MARIE Y EL POLONIO arie era una mujer a la que, de la frente, le preocupaba lo que había dentro. Siempre quiso aprender, descubrir, soñar, Marie Sklodowska. Conocedora de la física y la química hasta de la palabra, materias por las que obtuvo un premio Nobel por cada una, se le ocurrió bautizar con el nombre de Polonio al elemento recién descubierto, y con cara maliciosa, como si con ello se rebelara contra Rusia, opresora de su país de origen, le preguntó a su marido, Pierre Curie, ¿qué te parece si le ponemos Polonio? La comunidad científica no sólo quería un nombre, sino materia y peso atómico, por lo que solicitó a las minas que atendían a las fábricas de vidrio de Bohemia los restos de pecblenda, de los que aislaría, tras días y días dando vueltas a un caldero, removiendo con una barra de hierro más larga que ella, los elementos descubiertos en estado puro. Tenía Marie ese tesón y esa fortaleza que poseen los que han muerto en vida de alguna manera. El daño de la radiactividad parecía reducirse a las yemas de sus dedos, que pellizcaba con el pulgar como para despertarlos. Milagrosamente, vivió hasta los 67 años. Su hija Irene, también premio Nobel, falleció más joven, tras explotar en la mesa de su laboratorio una cápsula de Polonio 210, peso atómico calculado por su madre. Tuvo Marie la extraña habilidad de mantenerse alejada de lo que distrae o corrompe, como si albergara en lo más profundo de su ser la idea de que sólo disponemos de una vida para hacer algo. De la descubridora del Radio y del Polonio, dijo Einstein: La señora Curie es, de todos los seres célebres, el único al que la gloria no ha corrompido M S eré mártir y volaré al cielo. Con estas sencillas palabras el franciscano alicantino Pascual Nadal se enfrentó hace setenta años a una columna de soldados del ejército comunista que, huyendo del ejército regular se dirigían a la leprosería del valle tibetano de Mosimién. No quiso abandonar a los enfermos que cuidaba desde hacía cinco años, una graveactitudpor la que fue conducido hasta el mismísimo Mao ZeDong, arrestado y decapitado con una espada. Todos le conocían como fray Pascualet y su historia ha sido ahora desempolvada por la vicepostulación de las Causas de los Santos de los franciscanos en Valencia, que se han puesto manos a la obra para investigar el martirio de este fraile alicantino, cuyo amor por los leprosos le llevó a estar en el lugar menos indicado en el momento más equivocado. Pascual Nadal nació en la localidad alicantina de Pego en 1884, estudio Bellas Artes en Valencia y a los 21 años ingresó en la orden franciscana en el monasterio de Santo Espíritu del Monte en Gilet. Pero fue la enfermedad de su madre la que comenzó a guiar su destino. Ingresada en el sanatorio de Fontilles aquejada de lepra, Fray Pascual cuidó de ella hasta su muerte, lo que le marcó para siempre. Poco después, y sensibilizado por esta enfermedad, pidió a sus superiores formar parte de la primera comunidad que partiría hacia China para fundar una leprosería en el Tíbet. Fray Pascualet como ya entonces era conocido, desembarcó en China en 1930 y los siguientes cinco años centró todos sus esfuerzos en ayudar en la atención de los 125 enfermos ingresados en la leprosería. En mayo de 1935 una columna del Pascual Nadal, fray Pascualet y arriba a la derecha una imagen de Mao ejército comunista de Mao Ze Dong se dirigía hacia la leprosería franciscana en su huida hacia el noroeste de China. Ante la inminente llegada de las tropas, y conocedor del peligro que esto suponía, el superior de la leprosería dio permiso a los religiosos para abandonar el recinto. El fraile de Pego, otros tres franciscanos y tres religiosas se negaron a dejar solos a sus enfermos. Si los comunistas son mis hermanos ¿por qué he de huir de ellos? Yo también los amo y de matarme me rendirían el mayor de los servicios. Seré mártir y volaré al cielo cuentan que dijo el fraile. ABC Poco después, los soldados entraban en la residencia, saqueaban todo lo que se encontraban a su paso y detuvieron a los religiosos tras disparar a los leprosos que intentaron defenderlos. Los franciscanos fueron conducidos ante Mao quien tras interrogarles liberó a cinco de ellos, pero hizo prisionero a fray Pascualet y al italiano Epifanio Pegoraro. El 4 de diciembre de ese mismo año, un oficial se dirigió a la aldea de Leang Ho Kow, donde permanecían apresados los dos franciscanos, y les decapitó con una espada ante la mirada atónita de varios vecinos.