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ABC LUNES 4- -12- -2006 DEPORTES 93 Un trabajador, en plena faena El MP 4- 21 de 2006 pasará a engrosar la pasarela de Paragon Las cifras de Woking 350 millones es el coste de la construcción del recinto, proyectado por Norman Foster en una idea que surgió en 1998. Ocupa una superficie de 57 hectáreas. 11.000 piezas nuevas utilizará McLaren durante un año en el proceso de fabricación del monoplaza de 2007. A ello sumará 5.000 diseños. 500 personas de los mil empleados de Paragon se dedican específicamente al equipo de Fórmula 1. Una segunda fábrica McLaren tiene otra sede a escasos kilómetros de Woking, donde se fabricaban los antiguos coches. Vista exterior del edificio, con su lago artificial que refrigera el túnel del viento atuendo negro desteñido- -Hugo Boss, of course- -que visten sus pilotos; 500 lo hacen en el departamento exclusivo de la F- 1; 150 pertenecen al ejército de ingenieros reclutados por Dennis de Oxford, Cambridge, el Imperial College, el University de Londres o cualquier otra universidad de primera fila en las islas. Y 150 más forman parte de la legión del servicio de limpieza que mantiene Woking sin un átomo de grasa, pese a que allí se trabaja con coches. No hay descanso para la escoba en Paragon. Cada agosto sabemos qué forma tendrá el coche del año próximo explica Neil Oatley, el jefe de diseño y desarrollo, el hombre al mando del túnel del viento donde los coches de fórmula 1 empiezan a cobrar forma por el efecto del flujo aerodinámico y a partir de una maqueta sesenta veces más pequeña que la realidad. McLaren suele fabricar cinco monoplazas por temporada: tres para las carreras y dos más para evolucionar el modelo. Y el proceso se ejecuta a partir de las pautas de los empleados de la empresa, y en menor medida de la opinión del piloto, según cuentan en McLaren. Es como construir un avión dice el responsable del diseño. Dennis puede descolgar el teléfono y pedir explicaciones por cada pieza del coche. La producción tiene controlado quién fabrica cada porción del vehículo, cuándo se incorporó al monoplaza, cuánto tiempo duró en su interior y el motivo por el que desapareció. El dinero flota por cada poro de la estancia. Lo hace por la vitrina donde reposa el Mercedes SLR 722, un coche de calle artesanal de 620 caballos y seis meses en lista de espera para su adquisición. Por el F- 1 LM, cuyo valor alcanza el millón de euros, toda vez que sólo hay cinco coches circulando como ese por el mundo. El McLaren en tonos blanco y naranja con el que Ayrton Senna ganó su última carrera. O el Austin 7, el vehículo rojo con el número 58 con el que Bruce McLaren, el piloto fundador de la escudería, compitió con 15 años. da carcasa cuesta 160.000 euros y cada caja de cambios, medio millón. Resultado de las cuentas: un presupuesto de nueve millones para una pieza que sólo es una parte más del engranaje del monoplaza. Y como en Honda o Ferrari, todo se hace a mano, hilo sobre hilo, un tornillo detrás de otro. El lugar renueva su psicodélica decoración cada tres meses, en virtud de las necesidades estéticas de la Fundación para el Arte Ron Dennis, una de las muchas actividades de este empresario, que también produce películas, construye aviones o sirve caterings a su cadena de hoteles. Pero eso sí, los trofeos se quedan en la casa, para orgullo de sus empleados y del propio Dennis. Cada una de las 148 copas que han levantado durante cuarenta años los pilotos de McLaren (de Ayrton Senna a Raikkonen) descansa en las vitrinas de Woking. Si el piloto quiere una, tiene que encargar una réplica. Ellos son empleados y no somos sus sirvientes dice el nuevo jefe de Alonso. 15 cajas de cambios El presidente de la Federación Internacional (FIA) Max Mosley, quiere reducir los costes de la F- 1. Un empeño que choca con el desarrollo que se aprecia en plazas como Woking. McLaren fabrica 15 cajas de cambio al año en un departamento específico, dedicado única y exclusivamente a eso. Ca- Los coches de F- 1 no se ponen a la venta Todo se puede conseguir con dinero en el variopinto mundo de la Fórmula 1, dice un aserto que casi es tradición ya. Todo, salvo un monoplaza de carreras. La cuestión no reside en la billetera, que todo se compra y se vende en este mundillo. El problema es la infraestructura. McLaren ha recibido cientos de solicitudes- -se supone que como la mayoría de los equipos de la F- 1- -para comprar sus prototipos por parte de multimillonarios anónimos, pero nunca ha vendido uno según dicen su portavoces, porque la sofisticada tecnología necesita siempre un ordenador Necesita más: conocer el entramado de códigos y rutas para poner en marcha computadoras y coches, el personal especializado para ello y el mantenimiento del sistema. Esto no es un coche de serie, sino una obra de ingeniería Es eso y también el secretismo, el espionaje industrial. Si se vendiese un coche de Fórmula 1 a un particular, éste podría revenderlo a cualquier otro y acabar en la competencia para conocer el interior de cada pieza o los sistemas que usamos para la evolución