Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 4 s 12 s 2006 Tribuna AGENDA 55 Miguel Torres Periodista LOS NUEVOS ESPÍAS DE LE CARRÉ L El escritor inglés tuvo que cerrar el ciclo en el que brillaron con especial intensidad El topo y La gente de Smiley En estas novelas Le Carré ajustó cuentas con su propio pasado de espía A aparición en Inglaterra de The mission song la nueva novela de John Le Carré, que se publicará en España a mediados de enero, ratifica la inteligente búsqueda de nuevos temas, y la deslumbrante forma como los alumbra, por parte de quien fue, sin duda, el más importante escritor de novelas de espionaje de los últimos cincuenta años. Con la caída del comunismo y del muro de Berlín, en el que agonizó medio siglo antes Alec Leamas, el espía que surgió del frío, el primer gran personaje de Le Carré, el escritor inglés tuvo que cerrar el ciclo en el que brillaron con especial intensidad El topo y La gente de Smiley En estas novelas Le Carré ajustó cuentas con su propio pasado de espía, que probablemente tuvo que abandonar al ser descubierto por un agente doble británico. Bill Haydon el traidor, el topo, es el trasunto de Kim Philby, el más eficaz, junto con Richard Sorge, doble espía al servicio de los soviéticos. Y Karla es una versión de Markus Wolf, el espía sin rostro jefe de la Stassi de la RDA, recientemente fallecido. no Salvador (Salvo) el protagonista de la última novela, un joven lingüista contratado por los servicios secretos para mediar como intérprete en la gran conspiración. Como George Smiley, Salvo sufre también la hipocresía de la aristocracia inglesa y el desprecio por sus orígenes humildes. Es hijo de un misionero inglés- -que lo aleja de sí arrepentido del pecado- -y la hija de un jefe tribal. En la primera aparición de George Smiley en una novela de Le Carré, Llamada para el muerto el autor hace una cruel descripción de quien va a ser su más inteligente espía, cuyos trajes colgaban de su cuerpo como la piel de un sapo encogido. Smiley viajaba sin etiquetas en el furgón de equipajes del expreso social, y no tardó en convertirse en una maleta perdida rrotados de Le Carré han conocido en esta nueva etapa las brutalidades coloniales de Chechenia e Ingushetia Nuestro juego de los antiguos agentes de los servicios secretos convertidos en verdugos a las órdenes de grandes poderes económicos Amigos absolutos o de la voracidad criminal de algunas multinacionales El jardinero fiel Loshéroesmaltratadosyde- segunda guerra mundial y la subsiguiente guerra fría marcaron el auge de los servicios secretos. Un español, el catalán Juan Pujol García, fue un agente doble, Garbo para los ingleses y Arabel para los alemanes. Para quien en verdad trabajaba Pujol era para los ingleses. Con información creíble pero falsa facilitada por Londres, logró ganar la confianza absoluta de Hitler, hasta el punto de hacerle creer que el desembarco aliado era en Calais y no en Normandía. Garbo fue condecorado con la Orden del Imperio Británico al finalizar la guerra. La En Ahora, con La canción del misionero que será el título en español de su nueva novela, denuncia una conspiración entre señores de la guerra, líderes visionarios y poderes económicos occidentales para controlar las riquezas de la turbu- lenta República Democrática del Congo, especialmente el coltan, utilizado en la fabricación de elementos de alta tecnología, como ordenadores, teléfonos móviles, consolas y reproductores de dvd. En la realidad, el coltan fue la principal razón de la invasión del este congoleño por Ruanda, que comerció millonariamente con las riquezas incautadas. Hay una línea que une a los grandes héroes perdedores de Le Carré, desde Alec Leamas, manipulado por su gobierno en una sórdida operación del juego doble o triple, hasta Bru- el otro extremo del mundo, en Japón, los soviéticos se apuntaron el gran triunfo de Richard Sorge, periodista alemán que disfrutaba del mayor prestigio en la embajada germana en Tokio. Sorge trabajaba en realidad para Stalin, al que informó que el ataque japonés no iba a ser contra la URSS, sino contra Estados Unidos en Pearl Harbour. Descubierto por los japoneses fue ahorcado en 1944. Este es el mundo en que se forjó John Le Carré, ahora por otros caminos. Marifé Santiago Bolaños Escritora Doctora en Filosofía REESCRITURAS, ANTONIO GAMONEDA mitirse inseparablemente unido en la diferencia. Frente a la verdad totalitaria el poeta ofrece la posibilidad de cambiar R eescribir. Estar abriendo la puerta al respeto, pues frente a la verdad totalitaria el poeta ofrece la posibilidad de cambiar y que la verdad se multiplique en verdades Reescribir. La poesía de Antonio Gamoneda adquiere, des- de el mismo momento de su escritura, la condición de organismo vivo que se modifica con el paso del tiempo y con el paso por el tiempo. Porque el poeta escribe con su propio cuerpo, es decir, con ese otro que lo acompaña y que va mudando con él, hasta reconocerse y ad- ensayo que se sabe susceptible de errar. Como tal, una apuesta, una convención. Y como convención, un pacto revisable en el que la razón poética es la guía que permite jugar el juego de la polis, hacer que lo soñado e imaginado sea en común. Negar tal sueño es imponer la mentira. Entonces el poeta llega a la Sisomosefímerosviviresun ciudad sabiendo que no es ese su sitio, pero colocándose en el centro desde el que puede mirar y ser mirado, decir y ser dicho: he llegado, este no es mi lugar, pero he llegado escribe. Y en su escritura se parece a los espejos, y su escritura se muestra como el último reducto no domesticable de la libertad, como el veneno y el remedio, como el germen, esta es la palabra, de la dignidad humana. Y