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46 MADRID LUNES 4 s 12 s 2006 ABC AL DÍA SE DICE, SE COMENTA Tras la tempestad siempre llega la calma, y eso que la tormenta política provocada por la publicación de la biografía de Esperanza Aguirre, que incluye una antología de dardos envenenados contra Alberto Ruiz- Gallardón, ha sido de las que dejan huella. Los dos protagonistas de esta historia tendrán hoy una oportunidad de oro para zanjar de una vez (al menos hasta la próxima) la polémica. Será en sendos actos que el Ayuntamiento de Madrid y CARTAS DE LOS LECTORES la Comunidad han organizado hoy para celebrar el Día de la Constitución. Aguirre y Gallardón coincidirán por la mañana en la Casa de la Villa y por la tarde, en la Puerta del Sol. El caso Ciempozuelos está lejos de agotarse. Al menos esto es lo que creen en el PP. Según su estimación, hasta ahora sólo se ha conocido el 20 o el 25 por ciento de todo lo que puede esconderse tras este escándalo político y urbanístico. En las próximas semanas y meses, mucho más. Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepase el espacio destinado a ellas. Luis Prados de la Plaza Sentido del Metro Desde que se inauguró el Metropolitano en Madrid en el año 1919, los trenes han circulado por la izquierda y así lo siguen haciendo en las nuevas líneas. ¿Me podrían aclarar la razón de que la circulación peatonal dentro de las estaciones se ha- RELACIONES espués de pelear en los escalones y pasillos internos de los partidos políticos (donde las competencias llegan a veces a producir retratos con un cuchillo en lo boca las diferencias y territorios marcados en cada parcela ideológica constituida legalmente en partido político- -porque hay otros que hasta se permiten ir por libre- desembocan en codazos y apreturas, como en el transporte público de las horas punta, para optar a los escalafones que administran nuestros prepuestos. Y a partir de ahí, trepar por la cucaña y alzarse con máximas competencias posibles, a la hora de gobernar (una vez conocidos los riscos de la oposición) configura todo el paisaje y paisanaje que reflejan los espejos de cada día... ¿Quién ha dicho que la clase política ha sido constante, sincera, desinteresada y fiel? Todo roce de vecindad (servicios comunes para un mismo inmueble, el de al lado, la acera de enfrente o la otra esquina) produce aprovechamientos y oportunidades diferentes. Gobiernos y oposiciones de distintas esferas se prestan poco a un espíritu de obediencia. En unos y en otros casos, la costumbre de anteponer antes la devoción que la obligación se instaló en el modo de hacer política Tierno Galván, desde un Ayuntamiento que le dejó en bandeja la oposición (que fue la más votada) se desconectó de la recién creada Comunidad de Madrid y, en la filosofía de ¡estos chicos! no le hizo ni puñetero caso al presidente Leguina, el cual se vengó con Barranco, no tuvo tiempo para las discusiones con Rodríguez Sahagún y acabó en la fría distancia del correo con Álvarez del Manzano, al comienzo de aquella estupidez de tratamiento a Madrid como un Ayuntamiento más de los 179 de la provincia. Ruiz- Gallardón consolidó desde la Puerta del Sol el mandato de Aznar (que González le prometió a Barcelona) para que no moviera un dedo por la ley de capitalidad de Madrid... Los actuales alcalde y presidenta del Gobierno de Madrid también se iniciaron en la política municipal: de sus malas relaciones me quedo con el Metro de Madrid. ga por la derecha? Los cruces peatonales son más y el acceso a los andenes es inverso a la lógica circulatoria del tren. José A. Cobo Guedán Tasa del vado Yo creía en Ruiz- Gallardón, jamás pensé que fuera a empeñar el Ayuntamiento y cerraba los ojos ante sus despilfarros: obras del Metro, cubrir la M- 30... pero ni demostrándomelo me lo quería creer, decía que usted era una persona cabal, que sabía perfectamente lo que hacía, que al igual que yo tenía que renunciar a una bañera de hidromasaje y conformarme con un plato de ducha, él también sabía hasta donde podía llegar. Cuando subió el IBI, lo defendí diciendo que era un impuesto que había quedado desfasado y había que actualizarlo. Pero la subida que pretende darle al impuesto de vados no tiene defensa posible. ¿No lo es multiplicar por 1.000 un impuesto? Lo peor es que la deuda municipal sigue creciendo, esta subida sólo la atenuará momentáneamente y habrá que seguir subiendo impuestos. El gasto se le ha ido de las manos y no tiene ninguna solución. Pero lo más triste es que, aunque quisiera castigarle, no puedo, no existe un candidato que pueda resolver el problema. Así que señor Gallardón, cuando votemos el próximo año, no piense usted que ha ganado, sino más bien que hemos perdido todos. Miguel Ángel Redondo Bastante D DE SAN BERNARDO Día de Rumanía en Alcalá de Henares El acto de conmemoración del Día Nacional de Rumanía se celebró ayer en el pabellón Virgen del Val de Alcalá de Henares. Cientos de rumanos disfrutaron desde el mediodía a última hora de la tarde con distintas actividades, como una fiesta para niños, una degustación gastronómica y un festival musical. DIMES Y DIRETES Antonio Sáenz de Miera Presidente de Amigos del Guadarrama SALUD Y PATRIOTISMO uena a otros tiempos este título. Es cierto. Pero ya verán. La sierra tiene sus amigos y también sus clásicos. Acaba de aparecer un nuevo volumen de los clásicos del Guadarrama, editado por Peñalara y la Comunidad de Madrid. Se trata de una selección de artículos de Alberto Segovia, quizás el menos conocido de los primeros guadarramistas. Pero es un clásico, porque en sus escritos claros, diáfanos, y apasionados en- S contramos lo esencial de lo que sentimos y queremos decir los que hoy tratamos de defender nuestra Sierra. Y están escritos hace 96 años. Quizás por ello algunas expresiones nos hagan sonreír porque nos pueden parecer ingenuas o desfasadas, pero, créanme, todo lo que en estos textos se dice, con un estilo propio de los reformistas cultos de principios del siglo pasado, lo podríamos decir hoy con otras palabras más actuales, quizás, pero casi nunca mejor dichas. El amigo Segovia nos cae extraordinariamente simpático en su vehemente defensa del espacio serrano que es para él: magnifico, bellísimo y grandioso Quisiera arreglarlo todo, por eso a veces se enfada porque las cosas no se hacen bien, y quisiera sacar provecho de todo. Los recursos naturales de la Sierra, nos dice, podrían convertirse en oro y nos recuerda también la necesidad de emprender estudios científicos para su mejor conocimiento. Pero lo que más parece preocuparle y a lo que dedica mayor atención es a los aspectos sociales de la Sierra. Y ahí está a mi juicio la mayor singularidad de su libro. No se resigna nuestro autor a que ese tesoro de la provincia que estaba entonces a una hora y media de tren de Madrid, tan sólo unos minutos más que hoy, no fuera debidamente aprovechado por los madrileños de todas las clases sociales y de todas las edades. Lograr ese objetivo, que nos sigue pareciendo hoy tan noble y necesario como entonces, era para Segovia una cuestión de patriotismo una palabra casi desterrada de nuestro vocabulario, en un sentido que la mayoría en nuestros días podría sentir y defender sin vergüenza alguna como algo propio, como el amor y la defensa de la tierra de sus padres, la que le ha visto nacer. Patriotismo y algo más. Porque el autor nos confiesa también que lo que pretende con su libro es emprender Una campaña en pro de la salud pública Nada menos. Y eso hace ya casi un siglo. No duda ni un ápice Segovia de la la terapéutica de las montañas de la salud que, contra lo que muchos pensarían en aquellos años, podía proporcionar el aire y el agua de la Sierra: salud física y salud mental; la naturaleza serrana, nos dice, refresca el sistema nervioso en un baño apacible de tranquilidad insuperable, vigorizando cada glóbulo rojo, aumentando, en una palabra, la salud Y los médicos madrileños, protestaba Alberto Segovia, no se enteraban. En fin, ya lo ven, nos encontramos ante un guadarramista en estado puro, en un ejemplo, en un clásico. Y a los clásicos hay que leerlos.