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ABC DOMINGO 3- -12- -2006 95 DEPORTES www. abc. es deportes Levante Barcelona 1 1 Levante: Molina; Descarga, Álvaro, Alexis, Rubiales; Carmelo (Ettien, m. 58) Camacho, Berson, Courtois (Meyong Zé, m. 72) Nino y Riga (Kapo, m. 63) Barcelona: Valdés; Belletti, Thuram, Puyol, Sylvinho (Zambrotta, m. 70) Iniesta, Xavi, Edmilson, Deco (Oleguer, m. 74) Giuly (Ezquerro, m. 60) y Gudjohnsen. Árbitro: Megía Dávila. Amarilla a Gudjohnsen, Puyol, Berson y Thuram. Goles: 0- 1, m. 40: Deco lanza una falta directa a la escuadra de Molina. 1- 1, m. 76: Álvaro resuelve un barullo ante Víctor Valdés. Un punto sin gracia El Barça saca un empate ramplón ante un Levante que remontó sin fútbol JOSÉ CARLOS CARABIAS El Barça extrajo el punto de la insipidez en el Ciudad de Valencia. En un partido sin gracia, desprovisto de cualquier magnetismo para el aficionado, sin Ronaldinho, rellenó un formulario en espera de la cita que acucia a todo el barcelonismo: el partido del martes ante el Werder Bremen. El gol de Deco se tradujo a los ojos del Barça en el sello para dar boleto a la noche. Nada dijo el Levante, anodino y previsible, pero en otro lance a balón parado empató y todos tan conformes. El nivel de exigencia ha descendido tanto respecto a los partidos de la Liga que se ha convertido en costumbre aceptada el peñazo por sistema. El fútbol que se ve por España es tan ramplón que cualquier destello se convierte en excepción. Ni siquiera el Barça estilo Rijkaard, ejemplo de la supervivencia de este deporte, de que todavía queda alguna esperanza, escapa a la rutina en días como ayer. No se esperaba otra cosa del Levante. En honor de la nueva palabrería que invoca al aburrimiento- -el equilibrio, la solidez, el doble pivote y demás pamplinas al uso- el equipo de López Caro decidió utilizar el partido como un kleenex. Usar y tirar. Defender y contraatacar. Ningún detalle, estilo bajo cero. No agarró el encuentro por la solapa, esquivó cualquier responsabilidad y largó un tostón de tomo y lomo, en espera de que el Barça cometiera algún error, se desinflase o do- Iniesta y Berson en la disputa del balón blase la rodilla por algún lado. El conjunto de Rijkaard no es el rodillo del pasado, el balón no rueda tan veloz como antes, sin Eto o pierde toda la capacidad de golpear y sin Ronaldinho el hechizo se toma vacaciones. Pero le sobra entidad, presencia, jugadores y tradición con un entrenador que no considera idiota al espectador para imponer su jerarquía frente al Levante. AFP Dos faltas, dos goles El dominio del balón perteneció por entero al Barça en la primera parte y el Levante apeló al manido equilibrio, que no es sino el orden para defender. No pasó nada interesante en ese periodo, salvo la constancia de que el equipo catalán es un satélite sin Ronaldinho. Entre el fútbol anodino del Levante y el freno echado del Barça, un ojo puesto en el Werder, sólo el lanzamiento directo a gol de Deco alivió el clima de sopor. El brasileño- portugués ofi- ció de Ronaldinho- salvador en el minuto 40. Un tiro que no pasará a la historia, un poco de colaboración de la barrera y el balón a la red. A nadie extrañó porque el Levante había dimitido a la espera de lo que decidiese su rival. Lo vio tan sencillo el Barça, le exigió tan poco su enemigo, que flotó en el ambiente la sensación de que el partido estaba medio decidido a poco que los azulgrana tocasen la bocina. Por ahí decretó su sufrimiento. También Rijkaard emitió ese mensaje. Metió a Zambrotta y Oleguer para proteger el resultado, para aguardar pacientes al Bremen con tres puntos en el morral. Y de repente, el Levante sacó petróleo allí donde no había nada. Lanzó una falta envenenada Rubiales, fuerte y con un bote delante de la nariz de Valdés, que despejó como pudo. En el barullo metió la pierna Álvaro y logró el empate. Todo lo que había hecho el Levante hasta entonces fue apelar a su amor propio, que para eso jugaba ante sus aficionados, y poner a prueba a Valdés en un tiro en el que se lució el portero. Nada más. Y con eso, tiene un punto para ir tirando.